Donald Trump anunció que altos ejecutivos del sector tecnológico firmaron un nuevo compromiso para autorregular los modelos de inteligencia artificial en sus empresas. Según el líder estadounidense, este enfoque busca equilibrar la seguridad con el deseo de acelerar la superinteligencia. Para profundizar en este escenario, el periodista, magíster en políticas públicas y director del Laboratorio de Ciudadanía, Información y Verificación, Juan Pablo Figueroa, analizó el alcance del pacto en su columna de Palabras Sacan Palabras.
Al ser consultado sobre la factibilidad de esta medida, Figueroa expresó que «esperemos que sí, porque en este momento es lo que está planteando Donald Trump». El experto añadió que el mandatario busca «alinear a todas las empresas según la postura de él, que es esta liberación y la autorregulación para que todo crezca y no perder su espacio ante China».
La definición de superinteligencia y la carrera con China
El especialista detalló la naturaleza del concepto promovido por la Casa Blanca. Figueroa sostuvo que «la superinteligencia apunta precisamente a estas tecnologías, estos modelos de inteligencia artificial frontera». Sobre este tipo de desarrollos, el analista remarcó que «son los que están ya en la vanguardia, en el límite del máximo desarrollo que se conoce hasta ahora».
Asimismo, Figueroa advirtió que estas tecnologías permanecen «en este limbo que tiene posibilidades de hacerlo todo, pero a la vez todavía no tienen control de cómo ponerle límites». En este sentido, el experto subrayó que Washington «está apuntando a que Estados Unidos tiene que liderar esta carrera por dominar la superinteligencia, que es precisamente para ganarle sobre todo a China».
Los cuatro pilares del pacto voluntario firmado en EE. UU.
El acuerdo suscrito el 29 de septiembre reunió a firmas como Anthropic, OpenAI, xAI, Meta, Google y Nvidia. Figueroa recalcó la naturaleza jurídica del compromiso al señalar que «esto es un acuerdo voluntario de cuatro pilares principalmente».
Al desglosar la iniciativa, el especialista detalló que «el primero es el compromiso de generar controles internos para poner a prueba los modelos y establecer los límites de seguridad con foco en ciberataques, temas químicos, biológicos y terrorismo». Sobre los siguientes puntos, el analista indicó que «el segundo es generar equipos internos que se encarguen de que esos mecanismos funcionen».
Respecto a la fiscalización y gobernanza corporativa, Figueroa agregó que «el tercero es generar un sistema de auditorías externas» y «el cuarto es generar unos comités de directorio de las empresas» para revisar reportes y adoptar decisiones.
Duda sobre controles reales y validación de Big Tech
A pesar de los anuncios, el entrevistado cuestionó la efectividad de las medidas corporativas. Figueroa aseveró que «si lo vemos bien, no varía mucho de lo que ya hay» en la industria. El analista puntualizó que «son ellos los que están poniendo finalmente cuáles son los límites de la autorregulación».
Por consiguiente, Figueroa estimó que con esta postura Trump terminó por «validar la postura que estaban teniendo estas empresas», las cuales se presentaron en la ONU «casi como un poder estatal o supraestatal». Frente al único aspecto novedoso del tratado, el experto planteó serios interrogantes. El especialista manifestó que «el principal elemento nuevo son estos agentes externos. Pero no está claro ni quiénes van a ser, ni quién los va a regular, ni qué es lo que van a regular».
La contundente analogía de Bill Gates
La falta de regulaciones públicas obligatorias despertó duras críticas en la opinión pública. En esta línea, Figueroa citó las recientes reflexiones de Bill Gates. El entrevistado recordó que la autorregulación «es como decirle a los laboratorios de medicamentos salgan y vendan lo que ustedes quieran. Regúlense ustedes sin tener una FDA».
Del mismo modo, el especialista mencionó que este enfoque equivale a que «salgan los aviones a volar sin un consejo de seguridad internacional». O comercializar vehículos «sin los cinturones de seguridad». Por este motivo, Figueroa resaltó las palabras de Gates al sintetizar que «nadie cree que la autorregulación sea suficiente».
Disparidad regulatoria entre Europa, China y Estados Unidos
El panorama internacional expone profundas diferencias normativas. Respecto a la Unión Europea, Figueroa destacó que «ya tienen un marco legal para toda la región que establece niveles de riesgo, restricciones, sanciones, mecanismos de control y de auditoría». Sobre la potencia asiática, el analista explicó que «China, al ser un gobierno centralizado, sí tomó el tema de la regulación» mediante un marco de gobernanza interno.
En contraste, el experto lamentó la fragmentación normativa norteamericana. Figueroa señaló que «en California sí lo hay. Pero a nivel nacional no lo hay». Lo que representa una falencia severa porque «este problema excede fronteras». Finalmente, al evaluar el freno a las discusiones multilaterales en la ONU, concluyó con una gráfica metáfora. Figueroa afirmó en Palabras Sacan Palabras que sobre las negociaciones globales de la IA «lo que hizo Trump fue agarrar la pelota y llevársela para la casa».
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