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Se cumplen 37 años del álbum que nos mostró las primeras pinceladas de la banda que cambiaría el rumbo del grunge tras el fin de Nirvana

Hablar del segundo LP de Soundgarden es tocar una etapa crucial en la evolución compositiva del grupo que los llevaría finalmente al éxito.

Soundgarden
Getty Images

A finales de los años ochenta, el paisaje radial estadounidense continuaba dominado por la estética del hair metal y el pop sintético. Sin embargo, bajo la superficie, una corriente subterránea comenzaba a resquebrajar los cimientos de la industria. Esto sucedía gracias a trabajos vanguardistas de bandas como Jane’s Addiction, Faith No More y Alice in Chains.

En medio de ese punto de quiebre, el 5 de septiembre de 1989, una fuerza indomable emergía desde la lluviosa Seattle. Soundgarden publicaba su segundo disco de estudio, Louder Than Love.

Ubicado estratégicamente entre la crudeza iniciática de Ultramega OK (1988) y la consagración aplastante de Badmotorfinger (1991), el trabajo representó el eslabón central. Esta trilogía forjó la identidad del metal alternativo noventero.

El salto a A&M Records y la evolución del sonido

Tras dejar huella en el influyente sello local Sub Pop con los EPs Screaming Life, Fopp y su debut discográfico, Soundgarden se convirtió en una de las primeras agrupaciones del circuito independiente del noroeste en firmar un contrato con una discográfica multinacional (A&M Records).

Lejos de suavizar su propuesta ante las críticas de los sectores más puristas del underground, el grupo refinó su maquinaria pesada:

  • La muralla sónica: Los riffs pesados, densos y afinados en tonos poco convencionales de Kim Thayil.
  • Precisión rítmica: La batería compleja, técnica e impredecible de Matt Cameron.
  • El rango vocal: El aullido sobrehumano y desgarrador de Chris Cornell, capaz de alternar entre la oscuridad opresiva y destellos de pura luminosidad.

Los cortes que nos daban el indició de un Soundgarden consolidado

Sencillos como «Ugly Truth», «Hands All Over» y la hipnótica «Loud Love» marcaron un distanciamiento del post-hardcore veloz de sus comienzos (presente en temas como «Full On Kevin’s Mom») para abrazar una pesadez monolítica que combinaba la lentitud ominosa de Black Sabbath con la grandilocuencia rítmica de Led Zeppelin.

La salida de Hiro Yamamoto y el camino al estrellato

El proceso de grabación y las nuevas exigencias comerciales pasaron la cuenta en la interna del grupo. El bajista fundador Hiro Yamamoto, pese a firmar aportes fundamentales con tintes psicodélicos como «Power Trip», decidió marginarse de la banda al concluir las sesiones para retomar sus estudios universitarios (formando más tarde la agrupación Truly).

Para las fechas en vivo la vacante fue cubierta temporalmente por Jason Everman (ex guitarrista de Nirvana). Esto ocurrió antes del arribo definitivo de Ben Shepherd, quien terminaría de sellar la alineación definitiva.

A casi cuatro décadas de su estreno, Louder Than Love se mantiene como la piedra angular sobre la cual Soundgarden cimentó su estatus de leyenda. Abrió la ruta hacia el estrellato global de Superunknown y sigue sonando con la misma furia expansiva.


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