Noticias

ENTREVISTA // Amedeo Pace, Blonde Redhead: “En el momento en que intentas imitar algo, la música no funciona”

Hablamos con el guitarrista de la agrupación que llega a encabezar la edición 2026 del festival En Órbita, el 24 y 25 de septiembre.

Blonde Redhead Entrevista Getty Images
Getty Images

Una de las grandes reapariciones de esta temporada 2026 es la del festival En Órbita, el encuentro de música y arte que vuelve a realizarse con un selecto cartel de artistas internacionales y nacionales. La cita es para el 24 y 25 de septiembre en el centro de eventos Basel, a un costado del Mall Independencia, donde además se realizarán una serie de actividades anexas.

Los convocados a poner la música son: Blonde Redhead (Estados Unidos), Dry Cleaning (Inglaterra), Beach Fossils (Estados Unidos) y los nacionales Dënver, Dinastía Moon, Alejandro Paz y Diegors (entradas: Puntoticket). En la espera hablamos con  Amedeo Pace, guitarrista de Blonde Redhead, la banda de rock alternativo que vuelve a nuestro país a 15 años de la primera vez que estuvieron por acá, en 2012 en La Cúpula. Esto nos contó:

-Buen día, Amedeo, ¿cómo los tiene el hecho de volver a este rincón del mundo después de tanto tiempo? ¿Tienes algún recuerdo?

-Sí, lo recuerdo vagamente, pero sé que fueron momentos muy bonitos. Así que tengo muchas ganas de tocar de nuevo ahí. Aunque siempre es muy frustrante no tener tiempo para poder recorrer. Llegamos a países tan lejanos y ni siquiera podemos dedicar un día a recorrer las ciudades y los alrededores. Eso nos frustra un poco, pero tengo muchas ganas de volver a tocar.

-Acá la gente también está con ganas. Esta vez traen música nueva, su más reciente disco “Sit down for dinner” de 2023 e incluso un lanzamiento posterior, “The shadow of the guest” de 2025, con versiones distintas de las canciones de “Sit down for dinner”. ¿Cómo describirías esta etapa y el proceso que están viviendo ahora?

-Sí, fue un álbum diferente porque lo hicimos durante la pandemia. Así que tuvimos que grabarlo de alguna manera. Tuvimos que ser muy creativos en la creación, pensando de forma creativa en cómo colaborar. Tuvimos que dejar la ciudad de Nueva York e ir al norte del estado para grabar algunas maquetas. Y luego tuvimos que ser muy cuidadosos. Fue una época muy intensa. Y, la verdad, hasta que el álbum estuvo completamente terminado, no sabíamos muy bien cómo iba a sonar, porque era un proceso fragmentado. Yo trabajé mucho en casa y luego me reunía con Kazu (Makino, la voz del grupo), incluso nos enviábamos cosas de un lado a otro intentando diferenciarlas. Fue un proceso muy difícil, pero creo que salió muy bien. Y es divertido tocarlo en directo. La mayoría de las canciones son muy divertidas de tocar en directo. Creo que a la gente le gustó. Creo que la respuesta al álbum fue muy buena. Y nuestra nueva discográfica, que se llama Partisan Section One, es buena porque fue un poco como volver a los tiempos de Touch and Go, con gente a la que realmente le importa la música y la banda. Son muy eficientes y nos brindan mucho apoyo. Así que, en general, fue difícil por el Covid, pero una buena experiencia. 

-Y muy significativo porque llegó muchos años después del disco anterior, “Barragán” de 2014. Los fans esperan que para la próxima no tengan que esperar tanto.

-Ya veremos. Creo que estoy listo para empezar, pero hay que ir al estudio y empezar a grabar. Ya veremos. Tengo que hablar con todos. Ya hicimos una nueva canción que salió en julio, a finales de julio, llamada “Blood Spilled”. Pero en realidad no forma parte de ningún álbum. Es sólo una canción que grabamos. En cuanto al nuevo álbum, ya tenemos muchas maquetas grabadas en las que podemos trabajar, pero tenemos que encontrar el momento y el lugar para encerrarnos en una habitación y dedicarnos a eso de verdad.

-Echemos un vistazo a la historia de Blonde Redhead. Ya son más de 30 años de carrera, ¿cómo recuerdas esos primeros días cuando la banda se formó al alero de la escena del noise, inicialmente? Eran muy jóvenes, los comparaban con bandas como Sonic Youth y cosas así. ¿Cómo recuerdas esos días? 

-Bueno, recuerdo que estábamos viviendo en Brooklyn en ese momento y teníamos un pequeño espacio de ensayo en la casa donde vivíamos. Un primo vivía con nosotros, pero yo vivía con mi hermano. Nos reuníamos para explorar y experimentar. Pasábamos mucho tiempo tocando, improvisando y tratando de ver adónde queríamos llevar nuestras ideas. Y entonces empecé a sentir que, ya sabes, venía de una formación en una escuela de música. Así que necesitaba alejarme de eso. Empecé a desafinar algunas de mis guitarras y a experimentar porque no podía componer con la afinación estándar. En ese momento estaba muy bloqueado. Así que empecé a experimentar con eso. Luego, como queríamos tocar la guitarra, le hicimos una guitarra muy fácil de tocar, que solo tenía cuerdas muy finas. Queríamos que sucediera de inmediato. Ya sabes, queríamos intentar que todos tocáramos, todos nosotros. Y todos estábamos hambrientos de música, de componer y de estar juntos en una banda. Así que nos encerrábamos en esa habitación diminuta, que era casi como un armario. Sin ventanas, y simplemente tocábamos, ya sabes, no todo el día, pero sí la mayor parte del día, tres o cuatro veces por semana. Luego, ya sabes, salíamos a ver bandas y a ver cómo era la escena musical en Nueva York. Tomó un tiempo. Nos tomó tal vez un par de años experimentando con ideas y demás para llegar a escribir canciones y sentir que estábamos escribiendo canciones para un álbum. 

-Después se produjo la evolución, incorporaron elementos más dream pop, más art rock y más melódicos. Todo se dio natural y al mismo tiempo fue algo muy singular. ¿Cómo sientes esa evolución?

-Fue muy gradual. Creo que lo que empezamos a hacer en nuestro primer álbum y tal vez en los siete pulgadas anteriores que grabamos, fue tratar de descubrir hacia dónde queríamos ir. Pero siento que desde nuestro segundo álbum, “La Mia Vita Violenta” (1995), ya empezamos a encontrar una manera de escribir canciones que nos resultaran naturales y con las que nos sintiéramos bien. Ese álbum fue muy importante para mí, al menos, porque empezó a marcar un ritmo o un estilo que nos permitió dejar de hacer tanto ruido y centrarnos más en la composición y la reflexión. Yo soy italiano y Kazu era japonesa. Y yo llevaba dentro mucha música que escuchaba de niño y que necesitaba expresar. Creo que, armónicamente, hemos empezado a ir en esa dirección. Pero éramos muy ingenuos, lo cual era genial porque hacíamos las cosas de forma muy espontánea, sin pensarlo demasiado, y eso nos hacía sentir bien. Luego, no sé, fue una evolución gradual del sonido. Ya sabes, haces un álbum y luego no quieres hacer lo mismo en el siguiente. Así que intentas seguir adelante y ver qué más hay. La música decide, las canciones deciden qué instrumentos vamos a tocar, qué necesitan. Así que a veces ni siquiera está bajo nuestro control, diría yo.

-Mencionamos el concepto de art rock. ¿Cuál es tu relación con el arte? ¿Una banda es más que solo música? ¿De qué manera crees que haces arte de diferentes formas? 

-A veces ves a un artista que hace cine, documentales, pinturas o fotografías y sientes…  ya sabes, como Jean-Luc Godard en el cine. La forma en que usa el sonido, la forma en que usa las voces, la forma en que usa las imágenes. No es un solo estilo, podría abarcar muchos. Es atemporal. Es muy abierto, no hay fórmulas. Y creo que eso nos inspira mucho. Nosotros no es como si dijéramos: «Vale, hagamos música así», pero simplemente mirar, estar cerca de eso y estar expuestos a eso es muy inspirador. Y, ya sabes, escribir, leer libros, obviamente, para las letras. O a veces probamos conceptos diferentes, como hacer una canción que se repita constantemente o tal vez vemos una escena de una película que es muy lenta y pensamos, “oh, ¿no sería genial hacer una canción así?”. O simplemente una idea así que no evolucione, que se quede en un solo lugar. Así que siempre estamos rodeados de arte y pinturas y es realmente inspirador. Pero también lo mantenemos a distancia, porque en el momento en que intentas imitar algo, ya sabes, la música no funciona así. Es como que tienes que ser muy abierto y tienes que dejar que suceda de forma muy natural y no puedes forzarlo. Y si no, se percibe en la música. 

-Bueno, Amedeo, eso es todo por ahora. Muchas gracias por tu tiempo y tus palabras. Nos vemos aquí.

-Seguro, tengo muchas ganas. Estoy muy contento de ir.


Contenido patrocinado

Compartir