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¿Se puede sobrevivir al luto de un cantante fallecido? El álbum que comprueba que se puede, acaba de cumplir 46 años

Pensando en disolver la banda, los hermanos Young tenían un gran desafío en frente, sin embargo, el padre de Bon Scott los motivó a seguir.

Acdc
Atlantic Records

A principios de 1980, tras el aplastante éxito de Highway to Hell, el mundo de AC/DC se derrumbó con la muerte de su carismático vocalista, Bon Scott.

El golpe fue tan devastador que los hermanos Angus y Malcolm Young consideraron seriamente disolver la agrupación. Sin embargo, en un gesto de pura generosidad, fue el propio padre de Bon Scott quien alentó a los músicos a no bajar los brazos. Además, los motivó a continuar para mantener vivo el legado de su hijo.

Una nueva voz en el viejo continente

A contra reloj y con la titánica misión de encontrar una voz a la altura, los ojos de la banda y del productor Mutt Lange se posaron en Brian Johnson. Este era un cantante británico que en ese momento trabajaba instalando parabrisas y rearmaba su vieja banda, Geordie. Curiosamente, el mismo Bon Scott lo había visto actuar en 1973 y quedó maravillado con su peculiar y desgarrador timbre. Por lo tanto, Johnson dejó todo lo que estaba haciendo, se sumó a las filas de los australianos y asumió el reto de su vida.

En abril de 1980, la renovada formación se encerró en los Compass Point Studios en Bahamas. El resultado fue nada menos que una obra maestra publicada el 25 de julio de 1980. Así nació Back in Black, el séptimo álbum de estudio de la banda y, a la larga, el más icónico de toda su trayectoria.

El álbum es un desfile inagotable de himnos como «Hells Bells», «You Shook Me All Night Long», «Shoot to Thrill» y «Rock ‘n’ Roll Ain’t Noise Pollution». Pero la canción homónima que le da título al disco guardaba un origen de lo más curioso. Su inolvidable riff de guitarra no nació en aquellas sesiones. En realidad, Malcolm Young solía tocarlo hace años durante las pruebas de sonido como un simple acorde de calentamiento antes de los shows.

La celebración de una vida y la sombra de la polémica

Angus Young tenía claro que el disco debía llamarse Back in Black como un homenaje directo a Scott. Sin embargo, era con un matiz clave: no querían una balada triste ni un lamento lúgubre, sino una verdadera celebración de la actitud salvaje de su excompañero.

Brian Johnson tomó el cuaderno de notas y plasmó versos inolvidables sobre «abusar de las nueve vidas», capturando la esencia pura del fallecido cantante. Aunque Johnson pensó inicialmente que sus líneas eran una tontería, a los hermanos Young les fascinó el resultado.

Sin embargo, el tema no estuvo exento de mitos. Con el paso de los años, el antiguo manager de AC/DC, Ian Jeffrey, llegó a afirmar que conservaba un cuaderno con 15 letras escritas por Bon Scott para este trabajo. No obstante, Angus Young desmintió tajantemente esa versión, asegurando que todos los manuscritos de Scott fueron entregados a su familia. Aunque existieron ideas iniciales, la banda prefirió empezar de cero con las nuevas letras compuestas por Johnson y los hermanos Young.

A 46 años de su irrupción, Back in Black no solo es el testimonio de cómo sobreponerse al dolor más profundo. Es también la prueba irrefutable de que AC/DC superó a la propia muerte.


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