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Todos daban por muerto al CD, pero algo inesperado está haciendo que la generación Z vuelva a comprarlo

Las ventas de discos compactos crecieron 16% durante la primera mitad de 2026 en Estados Unidos, superando ampliamente el crecimiento del vinilo. Una nueva generación de oyentes parece estar descubriendo las ventajas de volver a tener la música entre las manos.

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Hay un formato que parecía condenado al olvido y que, contra todo pronóstico, está regresando. Los CD vuelven a ganar terreno en pleno 2026 y detrás de este fenómeno hay un público que probablemente no vivió su época dorada: la generación Z.

De acuerdo con datos de Luminate y consignado por Rolling Stone en Español, las ventas de discos compactos aumentaron un 16% durante la primera mitad de 2026, alcanzando 16,3 millones de unidades vendidas en Estados Unidos. El crecimiento incluso supera al registrado por los vinilos, cuyas ventas aumentaron un 2,4%.

El fenómeno tiene además un protagonista inesperado: los jóvenes.

La generación Z está mirando hacia los 90

Uno de los datos más llamativos del informe tiene relación con los hábitos musicales de las nuevas generaciones. Actualmente, el 60% de los fans de la generación Z asegura escuchar principalmente música de los años 90 o anteriores.

La cifra contrasta fuertemente con la registrada cinco años atrás, cuando solo un 18% declaraba tener ese tipo de preferencia.

Así, mientras el streaming continúa siendo la principal vía para acceder rápidamente a millones de canciones, una parte de los oyentes más jóvenes parece estar buscando precisamente lo contrario: recuperar una experiencia física y más desconectada.

El k-pop ha sido uno de los grandes responsables del crecimiento de los formatos físicos. Los lanzamientos del género generan enormes volúmenes de ventas y convierten al CD en algo más que un simple soporte musical: también es un objeto de colección.

El regreso a escuchar un álbum completo

Existe otra explicación para la resurrección del CD: la posibilidad de escuchar un disco sin todas las distracciones que rodean al teléfono.

Un CD no necesita conexión a internet, contraseñas, actualizaciones ni notificaciones. Tampoco existe un algoritmo intentando decidir qué canción deberías escuchar después.

Es, simplemente, un álbum.

Esa característica resulta especialmente atractiva para quienes buscan recuperar la llamada escucha profunda: sentarse durante una hora y recorrer un disco completo, desde la primera hasta la última canción.

En ese sentido, el CD ofrece algo que el streaming difícilmente puede replicar: convertir la escucha en una actividad independiente del teléfono.

¿Y qué pasa con el sonido?

La discusión también alcanza a la calidad de audio. Para los aficionados más exigentes, el CD continúa siendo una alternativa atractiva frente a determinadas calidades de streaming.

Además, el formato permite acceder al álbum completo tal como fue concebido, algo que también puede convertirse en un factor relevante frente a algunas ediciones físicas.

El vinilo, por su parte, mantiene su condición de objeto de culto, pero su fabricación es más lenta y costosa. Para algunos fanáticos, el CD aparece entonces como una alternativa más práctica: ocupa menos espacio, es más sencillo de transportar y conserva una experiencia física de escucha.

Los “superfans” están comprando música otra vez

Según los datos de Luminate, el k-pop y el indie rock se encuentran entre los géneros cuyos seguidores presentan mayor entusiasmo por adquirir formatos físicos.

El estudio identifica a este público como “superfans basados en compra”, consumidores que no se conforman con escuchar una canción en una plataforma digital, sino que quieren tener el álbum.

Y ahí está probablemente una de las claves del regreso del CD.

Durante años se pensó que los formatos físicos serían reemplazados completamente por las plataformas digitales. Primero fueron los casetes, después los CD y finalmente los vinilos los que parecían destinados a convertirse exclusivamente en piezas de colección.

Pero la historia está demostrando algo diferente.

Las nuevas generaciones están descubriendo el valor de poseer la música, mirar una portada, leer los créditos y escuchar un álbum sin tener que desbloquear el celular.

Quizás por eso el viejo Discman ya no parece tan viejo.

Los CD están de vuelta. Y todo indica que una nueva generación está aprendiendo a disfrutarlos.


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