La escena del rock chileno atraviesa un momento de efervescencia único, y uno de sus nombres más relevantes, Déjenme Dormir, está a punto de dar un salto de proporciones épicas. Tras el éxito de su álbum Bronce, la banda liderada por Juan Diego Soto se prepara para un desafío que pondría a prueba a cualquier músico: registrar 20 temas nuevos en menos de una semana.
En una reciente entrevista con Rainiero Guerrero en el RockShop de Radio Futuro, los integrantes del grupo compartieron los detalles de este ambicioso proyecto que busca capturar la energía cruda de su sonido actual.
Una maratón creativa en el corazón de Santiago
El plan es tan arriesgado como fascinante. Al regresar de su inminente gira por México, la agrupación se instalará en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) para una sesión de grabación intensiva. Juan Diego Soto, vocalista y productor, explicó la magnitud de la tarea: «Vamos a aterrizar el GAM… Tenemos unos 5 días ahí para hacer la maratón de 20 temas… lo vamos a grabar en vivo».
Esta modalidad de grabación «en vivo» busca rescatar la esencia de la banda sobre el escenario, evitando la sobreproducción clínica de los estudios tradicionales. Además, el resultado será un trabajo de larga duración que marcará un hito en su discografía. «En julio entramos a grabar nuestro tercer disco el cual será un disco doble».
El concepto detrás de las 20 canciones
Dividir un álbum en dos partes no es solo una decisión logística, sino narrativa. La banda ha estructurado este nuevo material para reflejar tanto las preocupaciones colectivas de su generación como sus dolores más íntimos.
Soto detalló la estructura del relato: «Hay una primera parte que trata de hacerse cargo de tragedias que tienen que ver con una generación… Quizás la segunda mitad del disco son despechos y tragedias más personales más familiares. Es lo que nosotros sabemos hacer bien». Esta dualidad promete un viaje emocional que conecta lo político y social con lo profundamente humano.
Juan Diego Soto: Entre la producción y la creación
El anuncio llega en un momento estelar para Juan Diego Soto. Con solo 25 años, se ha consolidado como un productor clave de la «Nueva Escena», habiendo trabajado en discos premiados de bandas como Candelabro y Gess Castel. Sin embargo, producir su propio material presenta desafíos únicos.
El músico recordó una anécdota con una leyenda del rock chileno: «Conversando con Carlos Cabezas el otro día me dijo ‘Oye cabrito deja de producir tus propios discos te estoy metiendo en puros problemas y tiene razón o sea me cuesta mucho más pero por el momento yo creo que es el camino'». A pesar de las dificultades, Soto siente la responsabilidad de elevar el estándar de su generación. «Hay una una conciencia de parte de esta generación de querer profesionalizarse… de querer tirar para arriba el nivel de las producciones».
La Nueva Escena: Colaboración y resistencia
Felipe Bar, integrante de la banda, enfatizó que este proyecto no nace de un esfuerzo aislado, sino de un ecosistema colaborativo donde los músicos son también técnicos y productores de sus amigos. «Más que separarlo por edad va más por el círculo por las bandas con las que compartes… entre todos nos estamos acompañando apoyando y tirándonos para arriba».
Esta identidad se basa en el apoyo mutuo y la autogestión. Según Soto, «se está construyendo una identidad nacional generacional… que tiene que ver con un sonido que tiene que ver con un discurso tiene que ver con con él Hazlo tú mismo y hazlo con tus amigos».
El salto internacional: Rumbo a México
Antes de encerrarse en el GAM, Déjenme Dormir enfrentará otro reto fundamental: su primera gira por México. Este viaje es visto por los músicos como una validación de su propuesta artística fuera de las fronteras chilenas. «Es una prueba para nosotros mismos de cierta forma como ¿será lo que hacemos lo suficientemente bueno para cruzar la cordillera?».
La gira incluye paradas en Ciudad de México, Puebla, Querétaro y Monterrey. Para financiar este sueño, la banda realizó eventos de despedida en lugares como el Club Suizo, demostrando que el camino del rock independiente sigue siendo, ante todo, un acto de sacrificio y pasión. «Vamos dispuestos a lo que sea con tal de estar allá disfrutar de conocer a la gente de allá», concluyó Felipe Bar.
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