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«Abrazar lo primitivo»: la romántica defensa del fútbol chileno frente a la tecnología del Mundial en Futuro Fútbol Club

En la última edición del programa de Radio Futuro, Nacho Abarca evidenció la brutal realidad entre el fútbol de la FIFA y el nacional.

Futuro Futbol Club
Futuro Fútbol Club

El reciente cierre de la Copa del Mundo 2026 dejó la vara altísima en términos de infraestructura y espectáculo. Hubo estadios monumentales para 80 mil personas y transmisión en ultra alta definición. Además, destacaron pantallas 360, cámaras corporales en los árbitros y el imponente offside automático. Esto marcó la pauta tecnológica de la cita planetaria.

Sin embargo, con el reinicio del torneo local, el panel de Futuro Fútbol Club decidió abordar este contraste sin lamentaciones. De hecho, le rindieron un verdadero homenaje a la identidad del fútbol chileno.

En la última edición del programa, los panelistas le dieron un giro nostálgico y positivo a esta brecha. Por eso reivindicaron que la austeridad y la falta de parafernalia son, precisamente, los elementos que le otorgan su mística y romanticismo al torneo nacional.

«El fútbol nuestro de cada día que tanto nos emociona»

Lejos de mirar con desdén la realidad de los estadios locales, el conductor y relator Nacho Abarca sintetizó la mirada del panel. Además, abrazó con humor e ingenio el carácter «primitivo» de nuestra competencia:

«Si te gustó por ejemplo el ritmo de juego… si te gustó la cámara del árbitro no va a estar, por ahora el offside automático no va a estar porque el VAR es más primitivo… las pantallas 360 no van a estar todavía… pero es el fútbol nuestro de cada día que tanto nos emociona, que tanto nos gusta», disparó Abarca al aire en los micrófonos de la 88.9.

Para los comentaristas de Futuro Fútbol Club, el VAR artesanal, las canchas irregulares y las herramientas más modestas no restan valor al espectáculo. Al contrario, forman parte de la idiosincrasia del hincha. No se necesita el protocolo de primer mundo ni las innovaciones millonarias de la FIFA para sentarse el fin de semana a sufrir, celebrar y emocionarse con los colores del club de los amores.

Esa imperfección, aceptada con orgullo y sentido del humor, sigue siendo la cuna y el refugio donde el fanatismo chileno cobra verdadero sentido.


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