El futuro de Max Verstappen en la máxima categoría del automovilismo mundial ha quedado bajo un manto de total incertidumbre.
El cuatro veces campeón del mundo lanzó una de sus declaraciones más críticas y determinantes hasta la fecha. Aseguró que no ve factible su continuidad en la F1 más allá de la próxima temporada. Esto ocurrirá si la categoría no logra reformar de manera drástica el reglamento de motores para 2027.
La polémica técnica: La batalla por la división 60-40
El núcleo del conflicto radica en las fallas detectadas en el reglamento de motores que debutará el próximo año. Para solucionar estos defectos, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) presentó una propuesta clave. Consiste en aumentar el flujo de combustible de los motores V6 para incrementar la potencia de combustión y reducir la dependencia de la energía eléctrica. Así, se establecerá una división técnica de 60% térmica y 40% eléctrica.
Aunque en la última reunión de la Comisión de la F1 existía un «acuerdo de principio» para aplicar esta modificación de cara a 2027, las alarmas se encendieron en los días posteriores. Varios fabricantes de motores se retractaron o manifestaron férreas objeciones debido a los cortos plazos de desarrollo implicados. Por eso, propusieron retrasar cualquier cambio importante hasta 2028 y aplicar solo un ajuste menor para el próximo año.
Un ultimátum directo a la FIA y a los directivos de la categoría
Verstappen, quien cuenta con el respaldo de Red Bull (que fabrica sus propios motores junto a Ford) y de Mercedes en esta cruzada, no ocultó su frustración ante la posibilidad de que los intereses políticos de sus rivales arruinen la reforma. El neerlandés se alineó con la postura del piloto de Williams, Carlos Sainz. Instó a la FIA a intervenir con mano dura e imponer el cambio basándose en motivos de seguridad. De esta manera, se utilizaría una herramienta legal que evitaría la necesidad de un consenso unánime de los equipos.
Al ser consultado sobre el panorama político actual de la F1 y la necesidad de que el órgano rector adopte una postura firme, el vigente campeón fue tajante respecto a su propia permanencia en el Gran Circo:
«Por supuesto, estoy de acuerdo. Y será mejor para el deporte en su conjunto. Puedo decirte que si sigue así, entonces… ya veremos. Simplemente, mentalmente no es viable para mí seguir así, en absoluto».
Con una década de experiencia en el campeonato, Verstappen admitió que no le sorprende que una mejora técnica en beneficio del espectáculo termine entrampada en discusiones de oficina, catalogando la situación como «una pena».
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