El acceso a la casa propia en Chile se ha transformado en una meta prácticamente imposible para la gran mayoría de la población.
En el último episodio del programa Palabras Sacan Palabras, Álvaro Paci conversó en profundidad con Teodosio Cayo, presidente de la Unión Panamericana de Asociaciones de Valuación (UPAV). Cayo analizó la severa crisis inmobiliaria actual. Hoy, un dramático 80% de las familias chilenas está completamente fuera del mercado habitacional.
Una dura realidad del mundo inmobiliario
Durante la entrevista, Cayo fue enfático al describir la raíz del problema. Señaló el descalce financiero que sufren los trabajadores:
«Se produce una distancia muy importante entre lo que son los valores de las propiedades que están indexados a la UF, es decir la inflación. Además, los ingresos, los sueldos que están en pesos […] Hay varios factores que hicieron una tormenta perfecta. Por eso, hoy día se puede afirmar con mucha certeza que efectivamente es muy difícil ser propietario sin alguna ayuda».
A nivel macroeconómico, el especialista explicó que el principal obstáculo radica en la brecha inalcanzable entre los sueldos percibidos en pesos y el valor de los inmuebles indexados a la UF. Esto se traduce en un encarecimiento automático frente a la inflación.
A esta ecuación se suma el drástico endurecimiento del crédito hipotecario por parte de la banca, que en los últimos años acortó los plazos de financiamiento y elevó las tasas de interés desde niveles históricos cercanos al 2% a más del 6%, imponiendo requisitos de riesgo sumamente estrictos para los solicitantes.
Los treintañeros, la población más afectada
Esta realidad ha consolidado un fuerte contraste generacional que golpea directamente a los profesionales jóvenes de entre 30 y 32 años. A diferencia de décadas anteriores, donde un año de ahorro bastaba para acceder a una vivienda, hoy la falta de alternativas viables obliga a muchos a postergar su independencia. Así, deben seguir viviendo con sus padres.
Asimismo, Teodosio Cayo advirtió que las actuales soluciones estatales de subsidio para la clase media arrastran un grave problema urbano, ya que al construirse mayoritariamente en la periferia de las ciudades, terminan mermando la calidad de vida de las familias debido al aumento en los tiempos de traslado y el aislamiento de sus redes de apoyo.
Ante la frustración de solo poder costear departamentos minúsculos en los extremos de la urbe, el mercado ha experimentado un profundo cambio cultural. Por eso, muchos jóvenes profesionales optan actualmente por ser arrendatarios estratégicos. Ellos priorizan pagar un canon mensual en zonas céntricas y conectadas al Metro. Prefieren esto en lugar de un dividendo periférico.
Este fenómeno ha gatillado el auge de los edificios de renta residencial exclusiva (multifamily), estructuras que operan bajo una lógica hotelera integrando servicios, lavandería y áreas de cowork, adaptándose a las nuevas necesidades de una generación que debió redefinir el sueño de la casa propia.
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