El segundo álbum de The Doors es probablemente uno de sus discos más emblemáticos. A través de una atmósfera bizarra y carnavalesca, se trata de una obra simplemente memorable, especialmente gracias a su single «People Are Strange».
La canción fue el primer sencillo del LP de 1967, y pasó a la historia como uno de los temas más amados desde la contracultura sesentera. Tan así, que una versión de Echo & The Bunnymen llegó a figurar como parte del soundtrack de «The Lost Boys», el clásico del cine de horror de vampiros.
Hoy, 23 de septiembre, «People Are Strange» celebra 59 años desde su lanzamiento y en Futuro recordamos su llegada al cine de la mano del post-punk.
«People Are Strange», el hit de The Doors que llegó al cine de vampiros
Conocida como «Generación Perdida» en Latinoamérica, la cinta fue dirigida por Joel Schumacher y revolucionó el cine gracias a la reinterpretación del monstruo clásico.
Reemplazando las largas capas y el terciopelo fino, la película integra a los vampiros como motociclistas rebeldes que beben whiskey bajo puentes y acechan a sus víctimas desprevenidas mientras disfrutan del rock clásico.
El compositor Thomas Newman seleccionó «People Are Strange» como la pieza musical clave de la banda sonora del filme de culto. Sin embargo, terminó optando por la banda de Ian McCulloch dada la conexión entre la subcultura gótica y el post-punk.
En cuanto al tema original, este fue compuesto por Jim Morrison y Robby Krieger como parte de una exploración lírica de la soledad.
La repetición de la frase «Cuando eres extraño» aborda la idea de que la segregación emocional. A su vez, la canción cubre cómo el aislamiento altera cómo percibimos el mundo.
La narrativa pinta un cuadro sombrío donde dominan el teclado y la guitarra en un solo totalmente atemporal.
A través de un apartado visual carnavalesco que se puede apreciar en la misma portada del «Strange Days», The Doors entrega una performance tan melancólica como juguetona.
El cover de Echo & The Bunnymen
En cuanto a la versión de la banda británica de post-punk, esta se grabó específicamente para la banda sonora de «The Lost Boys», en 1987. La canción se publicó como sencillo al año siguiente y logró posicionarse en el puesto número 29 de las listas del Reino Unido.
Ray Manzarek, tecladista original de los Doors, figuró como productor para Echo & The Bunnymen. Las sesiones concluyeron en un homenaje sombrío y plagado de misterio que no buscaba copiar a los intérpretes originales, sino alimentar la leyenda del hit a través del estilo propio.
