COLUMNA DE OPINIÓN

«No es solo perder el empleo, sino el temor constante a perderlo»

El psicólogo y coach Sebastián Rodríguez analiza el impacto emocional del desempleo, la angustia de la incertidumbre laboral y las claves para resguardar la salud mental.

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En el contexto económico actual, las preocupaciones sobre el mercado de trabajo han dejado de ser simples datos estadísticos. Hoy, la angustia no afecta únicamente a quienes han quedado sin fuente de ingresos, sino también a miles de trabajadores que viven en una alerta permanente. La inflación, el incremento del costo de vida y las constantes discusiones sobre la automatización alimentan una inquietud cotidiana en el entorno laboral.

Sobre este fenómeno reflexiona en su columna de Palabras Sacan Palabras el psicólogo y coach Sebastián Rodríguez, quien advierte que la incertidumbre se ha instalado de manera transversal en los hogares. Según el especialista, el malestar emocional ya no requiere de un despido formal para manifestarse en la salud mental de las personas. «No solamente perder el empleo, sino el temor a perderlo. Aunque a uno le esté yendo bien en el trabajo, está con la fantasía de que se puede acabar y que voy a tener que empezar con un emprendimiento, que tengo que tener un plan B, que tengo que tomar un curso de IA», explica.

Además, Rodríguez señala un fenómeno paradójico que afecta a quienes poseen salarios competitivos. La sensación de vulnerabilidad no disminuye con un buen sueldo; por el contrario, en muchos casos suele intensificarse. «Si te están pagando bien, estás más asustado todavía. El tema del empleo y el desempleo está generando mucho ruido, no solamente mental, sino también familiar», agrega.

El desgaste psíquico de buscar trabajo: La etapa más compleja

Contrario a la creencia popular, el momento de mayor impacto emocional no ocurre necesariamente el día en que se produce el despido. El especialista enfatiza que el proceso activo de reingreso al mercado laboral representa la fase de mayor desgaste psíquico para la persona.

Enfrentar entrevistas de selección, confeccionar el currículum o activar redes de contacto exige una fortaleza mental de la que muchas personas carecen en momentos de vulnerabilidad. «Las personas cuando más mal lo pasan es cuando tienen que enfrentarse a las entrevistas laborales, a elaborar su currículum o a hablar con amigos. Ese proceso es el más desgastante en términos psíquicos por la cantidad de angustia y depresión que genera», comenta el psicólogo y coach.

En consecuencia, se produce un dilema económico y emocional. La persona desempleada necesita acompañamiento profesional para no caer en la desesperanza, pero siente culpa por realizar un gasto financiero cuando no genera ingresos. «Pedir ayuda genera el pensamiento de: ‘Chuta, encima que no estoy trabajando, estoy generando un gasto’. Es una espiral muy mala», acota Sebastán Rodríguez.

Por qué es urgente profesionalizar la búsqueda de empleo

Para evitar que el periodo de cesantía se extienda de forma indefinida, Rodríguez propone abordar la búsqueda de trabajo como una disciplina estructurada y profesional. Cuando una persona intenta resolver la situación en soledad o de manera inorgánica, el riesgo de marginación laboral aumenta considerablemente. «Hay que ayudar a la persona que está sin trabajo a profesionalizar la búsqueda, porque si no la profesionaliza, en vez de durar dos, tres o cuatro meses, puede estar años buscando trabajo».afirma el coach.

Por este motivo, el psicólogo sugiere incorporar herramientas concretas para ordenar el proceso cotidiano:

  • Externalizar la motivación: Apoyarse en un profesional o familiar para sostener el impulso inicial cuando los ánimos decaen.
  • Crear un sistema de trabajo: Establecer reuniones semanales de seguimiento, revisar la red de contactos y perfeccionar el currículum.
  • Reorientar el significado de las entrevistas: Asumir cada encuentro de selección como un ensayo de aprendizaje y no como un veredicto definitivo.
  • Evitar sobredimensionar expectativas: Proteger la estabilidad emocional previniendo entusiasmos desmedidos ante conversaciones preliminares.

El mito del emprendimiento y la importancia de la rutina

Ante la pérdida del empleo, es habitual que el entorno social presione al individuo para que inicie un negocio propio. Sin embargo, Rodríguez aclara que no todas las personas poseen las habilidades o la inclinación para el trabajo independiente. «No todo el mundo tiene pasta de emprendedor. Para ser emprendedor hay que tener ciertas características, y mucha gente lo que busca es la rutina: tener un jefe, una oficina, un horario de inicio y término y un sueldo estable», asevera el psicólogo.

Del mismo modo, el impacto del desempleo suele vivirse de forma diferenciada según el género. Mientras que muchas mujeres cuentan con mayor entrenamiento histórico para gestionar interrupciones laborales, los varones suelen enfrentar mayores fricciones al reconfigurar su rol dentro del hogar. «A los hombres les cuesta mucho el tema de tener interrupciones largas y desvincularse de otros aspectos de la realidad que trabajando se habían olvidado», complementa Rodríguez.

Reconexión social: La rutina como sostén emocional

El mayor peligro del desempleo prolongado es la pérdida de la rutina diaria, la cual funciona como un organizador mental indispensable. La falta de horarios incrementa la fatiga de decisión y profundiza el aislamiento social. «Ese andamiaje nos ahorra muchos pensamientos y muchas decisiones. La rutina te resuelve, no piensas», añade el coach.

Por lo tanto, la clave para recuperar la salud mental consiste en romper la tendencia al encierro, reanudar el contacto con otros y volver a circular por espacios públicos o de trabajo. «Ayudar a que la persona vuelva a encausar al mundo laboral es lo más importante, que vuelva a meterse en estas conversaciones, en estos cafés. Salir de lo aislado que estaba puede ser súper reparador», concluye Senastián Rodríguez en Palabras Sacan Palabras.


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