ENTREVISTAS

«La ultraderecha es un fenómeno en ascenso, la cuarta ola radical. Accede al poder por elecciones, pero una vez ahí erosionan el Estado de Derecho»

El académico Pedro Mujica analiza el auge de la derecha radical, el individualismo defensivo y el impacto en la democracia occidental.

Ultraderecha Chile Web
Agencia Uno

En los últimos años, las democracias occidentales presencian un cambio político profundo. La emergencia de líderes de ultraderecha se transformó en una tendencia sostenida en diversos países. Según explicó en Palabras Sacan Palabras el abogado y académico Pedro Mujica, autor del libro ¿Por qué gana la derecha radical populista?, este proceso responde a dinámicas globales muy claras.

Para Mujica, la consolidación de estos movimientos era un fenómeno esperable en el escenario internacional. En esa línea, el especialista recordó los análisis de la ciencia política contemporánea. «Es un fenómeno que va en ascenso, por lo tanto era algo esperable. Este ascenso de las nuevas derechas es lo que un académico que ha estudiado mucho este tema, Cas Mudde, denomina la cuarta ola radical», afirmó.

Además, el autor destacó que estas colectividades ya no operan de manera aislada. Por el contrario, han logrado coordinar agendas internacionales mediante plataformas compartidas. «Es absolutamente llamativo, no solamente por el creciente acceso que tiene al poder, sino también por esta tendencia novedosa de formar bloques internacionales, como lo que se conoce como la Carta de Madrid o el Foro Madrid», puntualizó el especialista.

¿Cómo actúa la derecha radical al llegar al poder?

Para comprender la naturaleza de este fenómeno, resulta indispensable analizar el origen de estas colectividades. En primer lugar, la derecha radical no surge de forma espontánea, sino como una escisión de las fuerzas conservadoras tradicionales. Por esta razón, su relación con las instituciones republicanas presenta características particulares.

De acuerdo con el académico, estas agrupaciones utilizan las herramientas democráticas para acceder a las posiciones de representación. Sin embargo, su conducta cambia de manera sustancial una vez asentadas en el gobierno. «Estamos hablando de una ultraderecha que accede al poder mediante elecciones democráticas, pero que una vez en el ejercicio del mismo comienza la erosión del Estado de Derecho, es decir, comienza un retroceso democrático», advirtió Mujica.

Asimismo, el entrevistado precisó la raíz ideológica de estas corrientes en el panorama actual. «Estas derechas radicales son producto de una escisión de las mismas derechas tradicionales. Buenos ejemplos son Vox en España, que deriva del Partido Popular, o el Partido Republicano en Chile, que deriva de la UDI», sostuvo.

Por otra parte, el componente populista resulta fundamental para movilizar al electorado mediante la polarización. «Es populista porque separa a la sociedad entre los buenos y los malos, los amigos y los enemigos. Es el discurso de Milei cuando habla de la casta política», enfatizó. En consecuencia, se configura un modelo con rasgos autoritarios marcados. «En la academia se habla de que tiene un componente nacionalista, un componente nativista y un componente autoritario», agregó.

Fractura social e individualismo defensivo

Detrás del éxito electoral de estas posturas se encuentra una transformación en las conductas sociales. Durante las últimas décadas, el crecimiento del individualismo alteró la cohesión comunitaria. Por consiguiente, los partidos políticos tradicionales perdieron la capacidad de canalizar estas nuevas demandas.

Según Mujica, este contexto generó una grieta cultural entre dos posiciones individuales. «Como producto de un individualismo exagerado que se ha producido en nuestra sociedad, se ha producido un nuevo clivaje o fractura social que no ha sido procesada por los partidos políticos», detalló.

En este escenario, se enfrentan dos visiones contrapuestas del entorno social. Por un lado se ubican los sectores enfocados en la diversidad cultural. Por otro lado están quienes priorizan la estabilidad y el resguardo de la norma. «Un grupo está guiado por un individualismo expresivo, orientado al reconocimiento identitario. Por otro lado, tenemos un individualismo defensivo, centrado más bien en el orden y en la seguridad», explicó el autor.

Como resultado de esta tensión, las posturas centradas en la seguridad logran la mayoría en las urnas. «Esta segunda orientación, este individualismo defensivo, es el que está logrando convertirse en mayoría electoral», aseguró el experto.

El repliegue del progresismo y las identidades

El ascenso de estas alternativas también se vincula con las falencias del progresismo tradicional. En lugar de mantener el foco en la protección social universal, la centroizquierda volcó su atención hacia causas sectoriales. De este modo, la construcción colectiva cedió terreno ante la fragmentación de intereses.

Mujica describió este proceso como una mutación en los ciudadanos contemporáneos. «El individualismo es algo propio de nosotros y contrariamente a la pertenencia a proyectos colectivos. El sujeto contemporáneo experimenta la reificación de lo subjetivo. De acuerdo a mis emociones y vivencias voy construyendo una identidad y pretendiendo que el resto se adapte a mi propia ideología», argumentó.

En consecuencia, este cambio debilitó la propuesta histórica de la socialdemocracia. «Toda la proliferación de demandas identitarias pasó a ser la agenda del progresismo. La agenda del Estado de bienestar propia del progresismo se fue diluyendo porque se empezó a poner el acento en la política identitaria», aseveró.

Finalmente, el profesional concluyó en Palabras Sacan Palabras que la democracia occidental enfrenta un desafío prolongado en el tiempo. «Es un fenómeno que está ocurriendo actualmente. Todo indica que tenemos un tiempo todavía para ver cómo se desarrolla esta derecha radical que se denomina iliberal, lo cual es un peligro y un retroceso democrático desde todo punto de vista», sentenció.


Contenido patrocinado

Compartir