La política exterior de Chile atraviesa por días de alta complejidad política, marcados por la polémica participación de diversos personeros oficialistas en el Foro de Madrid, la reciente visita del mandatario argentino Javier Milei y el debate sobre la soberanía chilena en el estrecho de Magallanes. Frente a este convulsionado panorama y la inminente interpelación parlamentaria al canciller Pérez Maquena, el destacado diplomático y exembajador Pablo Cabrera formuló un llamado al análisis pausado.
En conversación con Palabras Sacan Palabras, Cabrera analizó el panorama limítrofe y recomendó actuar con prudencia ante los ruidos fronterizos de las últimas semanas: «yo lo miro con serenidad, pero obviamente que merece una atención especial».
La relación con Argentina y el decreto pendiente
La vigencia del decreto argentino 457 de 2021 preocupa al sector diplomático, pues no fue derogado antes de la visita de Milei como se anunció. Para Cabrera, esto evidencia que las conversaciones han sido complejas.
A pesar de ello, enfatizó la importancia de mantener una vecindad armónica: «todo hace pensar de que ha habido las conversaciones, si bien es cierto parecieran que han sido fluidas, seguramente han sido más complicadas en cuanto a lograr acuerdos de oportunidad de firma o de cancelación de ese decreto». Asimismo, advirtió que la situación actual «crea este ambiente que se ha creado de una relación de tensión con Argentina, cuando es nuestro vecino de más de 5,000 km de frontera común, que hemos pasado por diferentes etapas y que merece que las relaciones se conduzcan con un espíritu de amistad, de cooperación de dos socios que están enfrentando un escenario internacional muy convulso, muy complicado hoy día».
Cuestionamientos a la gestión comercial de la Cancillería
El perfil empresarial del canciller Pérez Maquena y el enfoque en la atracción de inversiones han sido criticados por debilitar la planificación estratégica del país.
El exembajador explicó que «el de haber hecho puesto mucho énfasis en la gestión de la cancillería en los temas económicos de inversión, creo que eso ha puesto un signo de interrogación en cuanto a las prioridades del gobierno, en cuanto a la planificación de la política exterior en un momento tan importante donde además estamos viviendo momentos de dificultad». Según Cabrera, hoy «pareciera que hubiera una agenda muy centrada en lo económico comercial. Creo que Chile tiene una cantidad de instituciones preocupadas de esa materia. Y la cancillería debe coordinar eso, pero no aparecer como que fuera su principal función hoy día en el mundo».
Diplomacia profesional para crear puentes estratégicos
La participación de Defensa en asuntos exteriores también generó inquietud. Ante esto, Cabrera recordó que la conducción internacional corresponde legalmente al presidente.
Cabrera manifestó: «de acuerdo al sistema legal chileno, ordenamiento legal, las relaciones exteriores las conduce el presidente de la República y con el Departamento de Relaciones Exteriores, que es el brazo ejecutor de las relaciones exteriores». Por ello, insistió en el rol del ministerio: «la diplomacia es la que crea puentes, la que tiene que buscar caminos de entendimiento y no fricciones».
Chile como un actor estratégico de porte medio
Cabrera rechazó catalogar a Chile como un país pequeño. Argumentó que su vasto territorio continental, marítimo y antártico le otorgan un gran valor estratégico global.
Detalló que «No somos pequeños. Primero somos un país de porte medio, no somos pequeños. Nosotros somos un país que tenemos un territorio continental de 750,000 km² de superficie. Tenemos un territorio marítimo de mar territorial que es más de 4 billones de kilómetros cuadrados de superficie. Más en la Antártica que tenemos una reclamación antártica reconocida por el Tratado Antártico de 1,250,000 km² de superficie.». Y concluyó: «las cancillerías tienen que actuar con serenidad, temperar los enfrentamientos, las contradicciones, etcétera. En eso yo creo que la cancillería siempre tiene que actuar sin estridencias.».
En definitiva, las tensiones diplomáticas deben enfrentarse mediante políticas coherentes que trasciendan la contingencia y cuiden las relaciones a largo plazo. Según el exembajador en Palabras Sacan Palabras, la confianza diplomática requiere de un cuidado permanente: «la confianza se pierde rápidamente. Las hoy día hay muchas nuevas generaciones. Entonces, es un almácigo que hay que estarlo regando. ¿Y sabe con qué se riega? Con la diplomacia y con una política coherente.».
