COLUMNA DE OPINIÓN

El impacto de las granjas de bots: «Si uno repite una mentira, pasa a ser más familiar y verdad»

Descubre cómo las granjas de bots explotan los sesgos cognitivos de nuestra mente. El neurocientífico Francisco Parada analiza el impacto de la verdad ilusoria en las redes sociales.

Granja De Bots Derecha Web
Getty Images

Las redes sociales operan como un amplificador de opiniones donde las granjas de bots distorsionan el ecosistema digital. El Dr. Francisco Parada es el director del Centro de Estudios de Neurociencia Humana y Neuropsicología de la UDP, y en su columna de Palabra Que Es Noticia, analiza cómo esta desinformación influye en el cerebro.

El mito de la ingenuidad colectiva

Es común creer que caemos en noticias falsas por falta de inteligencia. Sin embargo, el Dr. Parada descarta esta visión. Por el contrario, destaca que el cerebro responde a complejas dinámicas sociales. Él señala: «nunca nadie ha cambiado su conducta o ha cambiado su forma de pensar cuando lo insultan». Por consiguiente, debemos analizar cómo se construyen nuestras creencias.

El sesgo de confirmación y el instinto grupal

En primer lugar, asimilamos mejor la información alineada con nuestras creencias previas. Este fenómeno se conoce como sesgo de confirmación. Parada explica: «yo creo cosas y si alguien dice algo que a mí me hace mucho sentido con mis creencias previas, yo voy a tener una facilidad para creerlo».

Por otro lado, somos animales profundamente sociales. Por ello, tendemos a seguir al grupo instintivamente. Al respecto, Parada explica: «si a mí me muestran que hay un montón de gente diciendo hay que ir para allá, se activan parte del sistema nervioso que dicen: ‘Bueno, esta es la decisión, después veremos si era correcto’. Pensemos en un tsunami. Si todos están corriendo lejos del mar… tengo que correr no más».

El poder de la verdad ilusoria

La desinformación aprovecha este comportamiento gregario. De hecho, unas pocas cuentas automatizadas logran alterar la opinión pública. Parada advierte que «100 bots pueden, gracias a las redes sociales, que son como un amplificador, hacer parecer que estas 100 cuentas bot son 100,000. Cuando parecen ser 100,000 lo que hacen es cambiar la ecología, el ecosistema social de opiniones, y ahí es donde tú te subes al carro».

Asimismo, la repetición constante genera el efecto de la verdad ilusoria. El experto explica: «la verdad ilusoria, que cuando uno repite mucho, esas cosas empiezan a parecerse como si fueran verdad… si uno repite efectivamente una verdad o una mentira, pasa a ser más familiar y por lo tanto con mayor probabilidad de que yo empiece a asumir que es verdad».

¿Cómo funciona el «cerebro predictor»?

Por otra parte, nuestro órgano pensante busca certidumbre para sobrevivir. Por esta razón, el cerebro predice constantemente su entorno. El académico aclara que «los cerebros tienen que rellenar. Esa es la función. Uno lo que hace, se le llama una teoría de que es el cerebro predictor. Entonces yo necesito predecir, y necesito certeza en ese sentido».

Para ilustrarlo, el neurocientífico propone un ejemplo cotidiano: «Yo no veo nunca la espalda de la gente. Pero si yo veo una persona con las manos atrás, yo tengo que tener inmediatamente una teoría acerca de qué es lo que tiene en las manos atrás… Esa predicción ocurre porque ahí hay una media verdad. Yo no te puedo ver la espalda, pero necesito tener una idea».

En consecuencia, las medias verdades son herramientas de manipulación sumamente eficaces. El cerebro completa la falta de certeza usando sus conocimientos previos. Por consiguiente: «las medias verdades, ese espacio ahí de falta de certeza, el cerebro la tiene que rellenar y la va a rellenar con conocimiento previo, obviamente».

Regulación urgente para las redes sociales

Finalmente, el Dr. Parada aclara que la propaganda no es una novedad histórica. Sin embargo, el diseño actual de las redes sociales actúa como un amplificador descontrolado. Ante esto, propone regulaciones estatales sobre el diseño de las plataformas.

Por ello, el director del SEN UDP propone intervenir el diseño de las plataformas. El académico sostiene: «así como regulamos la velocidad en las calles, así como regulamos ciertos medicamentos, así como regulamos el consumo de ciertas sustancias, alcohol, cigarro, hay unas intervenciones que hacer en términos de diseño en las redes sociales, sin duda».

Actualmente, la ausencia de límites genera un escenario de alto riesgo. El académico afirma en Palabra Que Es Noticia: «en estos momentos es como si no hubiese límite de velocidad en las calles, es como si no hubiesen semáforos… Eso es peligroso porque efectivamente las ideas no son solamente generadas por el cerebro, sino que también ocurren en la interacción social, en la participación». De este modo, debemos enseñar a dudar y reconstruir la confianza social.


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