La Dirección Meteorológica de Chile ha emitido una alerta por un nuevo sistema frontal que afectará diversas zonas del país durante esta semana. Las regiones de Atacama y Coquimbo se encuentran en el punto de mira, con precipitaciones esperadas entre martes y jueves que podrían alcanzar los 90 mm en sectores cordilleranos. Para profundizar en este fenómeno, Roberto Rondanelli, director del Centro de Ciencias del Clima y la Resiliencia (CR2) y académico de la Universidad de Chile, explicó en Palabra Que Es Noticia los factores detrás de esta inusual condición climática.
Un fenómeno alimentado por el «Niño costero»
Según el experto, el escenario que enfrenta el norte del país no es habitual para la época invernal. El fenómeno se origina por una baja segregada que interactúa con condiciones oceánicas específicas de la región.
Rondanelli destaca que “lo que se ve esta semana igual es un sistema bastante anómalo que afectaría al norte de Chile. Es una baja segregada que se está alimentando del agua que está en este momento en la costa de Perú, Chile y Ecuador”. Esta situación se ve potenciada por el actual estado del «Niño costero», donde la temperatura del mar en la costa sudamericana registra valores hasta 4 grados por encima de lo normal.
Esta anomalía térmica tiene consecuencias directas en la disponibilidad de humedad. En palabras del académico: “Cuando sube la temperatura en esa zona, hay mucho vapor de agua disponible para llover, lo cual es muy anómalo porque por algo tenemos desierto en el norte grande. Esto no ocurre en invierno y esta baja segregada se encuentra con ese vapor de agua y da la posibilidad de que hayan estas lluvias”.
Los tres elementos críticos del pronóstico
Para entender la magnitud de lo que viene, el director del CR2 identifica tres componentes principales que definen este sistema frontal. En primer lugar, se esperan acumulaciones de nieve extremadamente altas para la zona.
“Va a nevar en la cordillera del norte grande, en Tarapacá, Antofagasta y Atacama, bastante, del orden de 80 o 100 mm en muchas partes; es decir, podría ser como 1 metro de nieve en muchas zonas”, advierte el especialista. Este volumen de nieve es inusual para regiones como Tarapacá y representa un desafío logístico, especialmente para la industria minera.
En segundo lugar, la imprevisibilidad del fenómeno añade un factor de riesgo. Rondanelli sostiene que “cuando ocurren estos sistemas, ocurren también con mucha inestabilidad y no son tan predecibles. No sabemos porque hay mucha incertidumbre con la inestabilidad y dónde se generan estas tormentas”.
Finalmente, el tercer elemento es el aumento de la temperatura de la lluvia, lo que se conoce como una isoterma cero alta. “La lluvia viene un poco más cálida que la anterior y eso podría traer que en ciertas zonas lloviera donde hay nieve en este momento, lo cual aumenta los caudales”. En la región de Atacama, los modelos indican que podrían caer hasta 150 mm en la cordillera de las zonas de Huasco y Vallenar.
El peligro de aluviones locales y la comparación con 2015
Uno de los mayores temores de la población nortina es la repetición de desastres pasados, como el aluvión de 2015. Al respecto, el académico aclara que, aunque la configuración es similar, las condiciones estacionales marcan una diferencia importante.
Rondanelli explica que “la forma de la tormenta es similar a la de Atacama en 2015, aunque más débil. Producirá probablemente tormentas que den lugar a aluviones locales, que es típico del norte cuando llueve en el desierto”. No obstante, destaca que en marzo de 2015 el océano estaba en su máximo de temperatura anual, mientras que ahora, aunque hay anomalías, estamos en agosto.
A pesar de ser un sistema más débil que el de hace nueve años, el riesgo persiste. “Lo más difícil es la zona costera, porque se ve que podría llover en zonas de Antofagasta y Atacama. Esas lluvias son peligrosas porque muchas veces vienen con tormentas y lluvia muy rápida en poco tiempo, que son las que pueden producir aluviones”.
Monitoreo y recomendaciones
El miércoles se perfila como la jornada más crítica para la zona norte. Por esta razón, el llamado es a mantener un monitoreo constante de los radares y satélites. “Hay que estar monitoreando; la Dirección Meteorológica lo hará y tendremos algo de anticipación porque las veremos en el satélite formándose”.
Mientras el norte enfrenta esta inestabilidad, el resto del país también tendrá actividad meteorológica. Para la zona central, se prevén lluvias menores el día jueves y hacia el fin de semana. Sin embargo, Rondanelli enfatiza que el foco de preocupación debe estar en el norte: “En el sur no se ve nada demasiado difícil, es normalidad de invierno. Pero lo del norte está complejo”.
Finalmente, las autoridades y empresas con operaciones en alta cordillera deben activar sus protocolos de emergencia ante la posibilidad inminente de quedar aislados por metros de nieve o enfrentar crecidas repentinas de caudales.
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