ENTREVISTAS

Ricardo Martínez analiza las fronteras del indie pop: “Es mucho más ancho de lo que uno cree; Kurt Cobain era fan de K Records”

El académico conversa sobre la nueva edición ampliada de su libro “Indiepop: Una historia” y revela los insospechados lazos de Nirvana con el género.

Kurt Cobain K Records Tatuaje Web
Getty Images

La música independiente esconde conexiones más complejas de lo que registra la industria comercial. Con la edición ampliada de Indiepop: una historia (Santiago-Ander Editorial), Ricardo Martínez desclasifica un género lleno de contradicciones. El académico analiza con Pato Cuevas en La Ley del Rock de Radio Futuro un estilo que supera los límites convencionales.

Un género que desborda sus propios límites

El indie pop suele asociarse a lo subterráneo. Sin embargo, su influencia real se extiende a lugares insospechados. Martínez, quien investiga este ecosistema desde 2006, explica que el género posee una profundidad que pasa desapercibida: «Yo vengo investigando este tema del Indie Pop desde hace 20 años, 2006. Y por supuesto es un campo que tiene tal grado de como oscuridad, y no solamente una oscuridad que tenga que ver con algo intencionado, sino que es una cuestión que tiene que ver con que son muchas personas trabajando en este campo en distintos países y por lo tanto uno va como haciendo conexiones, va de repente descubriendo cosas que no sabía o de repente, no sé, vasos comunicantes o cosas que aparecen».

Entre estas sorprendentes conexiones destaca, de manera primordial, el vínculo de Nirvana con el indie pop. A primera vista, la banda ícono del grunge de Seattle parece habitar un universo estético e ideológico completamente opuesto. No obstante, su líder indiscutido poseía un profundo lazo afectivo y visual con esta escena independiente estadounidense.

La devoción de Kurt Cobain por Olympia y K Records

El fanatismo de Kurt Cobain por la escena de Washington State es una de las grandes adiciones de esta reedición. Martínez detalla que el líder de Nirvana admiraba profundamente este circuito subterráneo: «Nirvana y particularmente Kurt Cobain desbordan lo que uno trate de leer con una pura línea… en el pueblito chico de Olympia había un sello muy importante que se llama K Records… Kurt Cobain era muy fanático de este sello, al punto que se hizo un tatuaje que era la cara de K Records».

Asimismo, el autor revela detalles tipográficos que demuestran esta íntima influencia estética en la banda: «cuando hacían los primeros recitales, si uno ve los logos, lo que pegaban en las paredes para anunciar el recital, la tipografía que ocupa es exactamente la tipografía de Heavenly, que es una tipografía muy rara, no es como una coincidencia como que los dos ocupen Calibri, o sea, una tipografía como unas letritas gruesas con florecitas adentro».

Por lo tanto, la influencia del indie pop fue decisiva en la gestación de lo que posteriormente explotaría como el grunge global. El sonido de guitarras distorsionadas de Seattle comparte un origen estético directo con la delicadeza underground del pueblo de Olympia.

El oxímoron estético del indie pop

¿Cómo se define realmente este movimiento? Ricardo Martínez plantea que el término encierra una contradicción artística fascinante, situándose frente al punk: «En primer lugar es lo que se llama un oxímoron, o sea, que mezclo dos palabras que no tienen nada que ver… Si algo es indie, se supone que no es pop, que es lo popular… el punto esencial es gente que quiere hacer cosas independientes, pero con la estética del pop o sino la estética como la idea de hacer algo como ligero, algo que no sea tan agresor. La diferencia entre el indie pop y el punk es que el punk es más agresivo, mientras que el indie pop tiene una cosa como más tiernucha, por decirlo de alguna forma».

Esta singular propuesta destaca además por una filosofía marcadamente amateur en sus inicios: «Una de las cosas típicas del indie pop es que tiene una cosa muy amateur. Yo me acuerdo que cuando presentó el primer libro la Mariana Montenegro de Dënver, ella contaba que una cosa que le pasaba a las bandas de este estilo es que en la medida en que van avanzando empiezan a tocar mejor, por lo tanto la van abandonando».

El pop de guitarras en Chile

La investigación de Martínez traza un puente directo con la evolución chilena de las últimas décadas. En el libro conviven referentes del Reino Unido con agrupaciones nacionales esenciales como Javiera Mena o la Nueva Música Chilena (NMC). Este pop de guitarras construyó una identidad sumamente propia.

La retromanía y el reencuentro con la identidad

Finalmente, el libro actúa como un catalizador de la nostalgia para el público que creció con internet y los MP3. Martínez reflexiona sobre cómo la retromanía permite redescubrir géneros que reescriben nuestra propia historia:

«Esto es algo que le ha pasado a mucha gente… de repente descubren movimientos o estilos o cosas con las cuales se sienten incluso más identificadas que con las que tuvieron su infancia… con esto tú te abres a experiencias musicales o géneros que no estaban y entonces como que uno empieza a reconstituir su historia y eso creo que es una cosa muy bonita… si yo hubiera escuchado estas canciones en la radio en 1986, quizás yo sería otra persona hoy día».

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