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La banda chilena de noise rock, Kolinda, lanza su primer LP «Finalmente puedo ver», un viaje caótico y liberador a través de la psique humana

El ensamble nacional de noise rock y glitch pop lanzó su esperado LP este pasado 24 de julio, siendo su trabajo debut en estudio.

Kolinda
@atinakiwis

Hay discos que no están diseñados para acompañar el fondo de una habitación, sino para abrumarla por completo. Ese es el caso de «Finalmente Puedo Ver». Es el nuevo trabajo de larga duración que la banda nacional Kolinda estrenó el pasado viernes 24 de julio.

Con una propuesta que transita sin pedir permiso entre las texturas abrasivas del noise rock y las distorsiones digitales del glitch pop, el álbum se posiciona de entrada como un sucesor espiritual directo de obras clave del circuito alternativo local. Además, dialoga de tú a tú con la herencia que dejó el aclamado «Cautiverio» de Mi Inútil Narval.

Compuesto por Leonardo Ríos y Benjamín Osorio, e íntegramente producido por los mismos integrantes de la banda, el álbum es un ejercicio de autogestión sonora. En este disco, el caos está finamente orquestado.

Entre la tormenta instrumental y la poética de lo oscuro

A lo largo de sus tracks, el LP de Kolinda se configura como una espiral que va envolviendo al oyente en una oscuridad hipnótica. El viaje arranca con golpes directos como «No Me Pidas Poemas». Este corte abraza potentes arreglos de guitarras octavadas. Mientras tanto, la sección de bajo y batería se desenvuelve en un cóctel volcánico. Así, logra armar una atmósfera climática desde los primeros segundos.

En el plano lírico, una de las grandes cumbres del disco es «Sueño 005». Con una poesía visceral que invita a la reescucha inmediata, el tema regala versos tan pesados como evocadores: “Mi reino se hunde en mierda, recuerdos se van, soldados no están”. Es un pasaje que parece extraerse de los rincones más recónditos de la mente humana. Sin embargo, al igual que las composiciones más ambiguas de mentes como Sting, goza de esa magia interpretativa. Por lo tanto, el significado se moldea según la psique de quien escucha.

Esa misma densidad emocional se intensifica en cortes como «Querido Amigo», donde las guitarras sombrías y una letra sombría envuelven al auditor en un laberinto mental del que es difícil escapar.

Un cierre monumental para una experiencia que exige volver

El broche de oro de esta odisea es «En mi Cuarto», la canción encargada de bajar el telón con una ambiciosa extensión de 9 minutos y 12 segundos. El track funciona como un resumen definitivo del viaje: una colisión donde coexisten todas las dinámicas, la rareza de texturas y los choques de sonido experimentados previamente.

«Finalmente Puedo Ver» no busca la comodidad del oyente; al contrario, es un trabajo que destripa el oído, cuestiona y desafía. Una obra abrasiva que consolida a Kolinda como una de las agrupaciones más electrizantes de la vanguardia nacional y a la cual, tarde o temprano, se vuelve a acudir.


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