El 30 de mayo de 1991 no es una fecha cualquiera en el calendario del rock. Aquella mañana en los Limestone Studios de Londres, un frágil pero inquebrantable Freddie Mercury se ponía frente a las cámaras por última vez.
El objetivo era filmar el videoclip de «These Are the Days of Our Lives», el último gran testimonio visual del icónico vocalista de Queen antes de su fallecimiento el 24 de noviembre de ese mismo año, a causa de complicaciones derivadas del VIH/Sida.
Lo que comenzó como una mirada nostálgica a la vida, terminó convirtiéndose en una carta de despedida magistralmente orquestada por una de las estrellas más brillantes de la música.
De una reflexión paternal a una elegía ineludible
Aunque en los últimos años Queen firmaba todas sus composiciones como un esfuerzo colectivo, la autoría de esta pieza recae en el baterista Roger Taylor. La inspiración original del tema estaba muy lejos de la tragedia: Taylor, que conocía a Freddie desde finales de los años 60 cuando vendían ropa juntos en el mercado de Kensington, escribió la letra reflexionando sobre la paternidad y sus propios hijos.
El juego de palabras en la canción es sutil pero profundo:
El primer estribillo mira hacia el pasado: «Aquellos fueron los días de nuestras vidas».
El segundo estribillo se ancla en el presente: «Porque estos son los días de nuestras vidas».
Sin embargo, el deterioro en la salud de Mercury impregnó la sala de ensayo. El propio Taylor confesó años después que la melodía nació de un estado de ánimo «un tanto melancólico» al ver a su amigo desvanecerse. «Supongo que intentaba darle un enfoque optimista, en cierto modo. Hoy es más importante que ayer», reflexionaría el baterista. Inevitablemente, el peso de la letra mutó para siempre, convirtiéndose en un homenaje en vida a la carrera de Mercury.
Un rodaje a contrarreloj y en blanco y negro
El diagnóstico de VIH de Freddie se mantenía en estricta reserva desde 1987. Sin embargo, su aspecto físico en la primavera de 1991 hablaba por sí solo. Estaba extremadamente delgado, demacrado y padecía una grave lesión en el pie que le dificultaba enormemente caminar. Su círculo íntimo le rogó que no se expusiera a las cámaras, pero él, impulsado por una urgencia creativa feroz, empujó a la banda a seguir trabajando en el álbum Innuendo.
Para el rodaje, dirigido por Rudi Dolezal y Hannes Rossacher (DoRo Productions), se tomaron precauciones extremas, se optó por grabar en blanco y negro y utilizar una densa capa de maquillaje sobre Freddie, apoyada por una iluminación especial, para disimular la verdadera magnitud de su enfermedad.
Brian May se encontraba fuera del país en una gira promocional. Su parte del video fue grabada meses después a su regreso a Reino Unido y añadida digitalmente. Además, los directores recibieron instrucciones claras: debían darse prisa, Mercury apenas podía sostenerse en pie y requería descansar entre toma y toma. Sin embargo, su profesionalismo fue absoluto.
«Todavía los amo»
El momento cumbre del rodaje, y de la historia de Queen, llegó en los últimos segundos de la filmación. El director le había pedido a Freddie que terminaran debido a su agotamiento, pero el cantante insistió en hacer una toma más para la última estrofa.
Con una mirada penetrante, una sonrisa serena y un ademán teatral, susurra: «I still love you» (Todavía los amo). Tras esas palabras, sale de cuadro.
Rudi Dolezal resumió perfectamente la magia de ese instante: «En esos últimos segundos, nos ofrece un resumen de toda su vida: ‘Fui una gran superestrella, pero no se lo tomen demasiado en serio’. Y luego se despide de este mundo. Incluso en sus últimos momentos, planeó su despedida artísticamente».
El legado de una despedida
El sencillo «These Are the Days of Our Lives» fue lanzado póstumamente en el Reino Unido el 9 de diciembre de 1991, como una doble cara A junto a «Bohemian Rhapsody». El impacto fue inmediato, debutando en el número 1 del UK Singles Chart y manteniéndose en la cima durante cinco semanas.
El tema finalmente cobró vida sobre un escenario el 20 de abril de 1992, durante el multitudinario Concierto Homenaje a Freddie Mercury, donde Roger Taylor, John Deacon y Brian May la interpretaron en compañía de George Michael y Lisa Stansfield.
Aquel 30 de mayo de 1991, Freddie Mercury demostró que, aunque su cuerpo cedía ante la enfermedad, su espíritu como artista permanecía intacto. Nos dejó un testamento visual lleno de dignidad, amor y un recordatorio inquebrantable de que el show, sin importar las circunstancias, siempre debe continuar.
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