ENTREVISTAS

Arturo Arriagada y trabajo en delivery: «Es una caja negra que hay que abrir y explorar»

"Se habla de que hay 200 mil conductores en Chile y unos 15 mil a 20 mil repartidores (...) esta economía ya está instalada como fuente laboral de mucha gente", señala el investigador y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Delivery repartidores

Hoy en Palabra Que Es Noticia conversamos con Arturo Arriagada, investigador y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez.

La recuperación del empleo fue nula en mayo y aún no se alcanza la mitad del nivel perdido por la pandemia. En este escenario, y con la masificación del delivery, las cifras arrojan una invisible realidad. Fue el primer “Fairwork Chile Puntuaciones 2021: Estándares Laborales en la Economía de Plataformas” que examinó las condiciones laborales en plataformas como Uber, Rappi  o Pedidos Ya en base a los cinco principios globales: pago justo, condiciones justas, contratos justos, gestión justa y representación justa. Estos principios miden, por ejemplo, si las plataformas ofrecen el sueldo mínimo o si garantizan la seguridad y la salud de los trabajadores.

Arriagada señala: “Este proyecto se implementa en 22 países y esta es la primera versión en Chile. La pandemia es un escenario que obliga a ponerle atención a este mercado donde no hay muchos ojos. Entrevistamos a trabajadores de plataformas, también a sus ejecutivos. Y nos dimos cuenta que es un mercado donde hay muy poca atención. Ofrece empleo pero carece de condiciones y garantías que relevan la necesidad de regularlo y seguirlo”.

El auge del delivery

“En USA partió esta economía el 2008 con la crisis, con barreras bajas de ingreso y flexibilidad que requirió regulación para garantizar algunas condiciones. En Chile es difícil cuantificar el tamaño del mercado porque son las mismas plataformas las que manejan esa información. Además hay distintos tipos de colaboradores. Están los de tiempo completo, los que combinan actividades y otros muy ocasionales. Se habla de que hay 200 mil conductores en Chile y unos 15 mil a 20 mil repartidores pero es una caja negra que hay que abrir y explorar, porque esta economía ya está instalada como fuente laboral de mucha gente”, apunta el investigador.

Lo que oculta el sistema

Para Arriagada, “estas aplicaciones e innovaciones son como una especie de escenario que ocultan una serie de costos que se trasladan a sus trabajadores. Como no se ve, la cadena y la organización que sostiene esas actividades da a entender que todo funciona muy bien, pero no reconoce ningún vínculo laboral y eso hace que los costos sea mucho más bajos. El cliente puede calificar y reclamar a quien entrega el servicio, no hay intercambio de plata, parece una eficiencia mayor que lo hace muy atractivo para mucha gente, pero el costo lo pagan los colaboradores de estas plataformas”.

La situación en Chile

“Analizamos 7 aplicaciones en Chile y detectamos que la informalidad va acompañada de intermediarios. Se generan ciertas distorsiones que aparecen con gente que se toma el espacio y el tema de la informalidad no es menor, porque no se conoce. Ahí hacemos un llamado a instituciones del Estado que se hagan parte de este proceso. Es muy probable que este mercado crezca mucho. La idea es hacer este trabajo anualmente para ir tomando el pulso a este mercado”, complementa Arturo Arriagada.

En España, Reino Unido, en Estados Unidos también, ya se ha instalado el debate y cuando este asunto se instala como un servicio indispensable, es necesario poner atención, generar conversaciones para dar un paso necesario. Las plataformas, yo creo, están dispuestas también. La solvencia de los negocios no descansa solamente en la rentabilidad. Hay un tema también con el capital humano y la fuerza laboral.

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