ENTREVISTAS

«Los modelos meteorológicos están un poco ‘mareados’ por el Súper Niño»

El meteorólogo Arnaldo Zúñiga explica cómo el Súper Niño desajustó los modelos climáticos provocando lluvias y tornados inéditos en Chile.

Lluvia Super Niño Web
Agencia Uno

Las intensas precipitaciones en la precordillera de la Región Metropolitana y los intempestivos aluviones del sur sorprendieron a la población chilena. Además, un inédito tornado de categoría EF2 afectó a las comunas de Rengo y Requínoa en la Región de O’Higgins. Frente a este complejo escenario, la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) analizó las causas de estos eventos extremos.

En Palabra Que Es Noticia, el meteorólogo de la DMC, Arnaldo Zúñiga, detalló el impacto directo del calentamiento marino en la atmósfera. En este sentido, sostuvo que el comportamiento primaveral responde a anomalías climáticas de gran escala.

Un fenómeno climático fuera de los registros históricos

El especialista remarcó que las altas temperaturas del océano Pacífico están impulsando un escenario inédito en el país. De hecho, los registros pluviométricos acumulados en la zona central sobrepasaron ampliamente los promedios habituales.

«Estamos viviendo un Niño intenso que está ya fuera de escala de los registros históricos que teníamos, y la verdad es que la atmósfera sí está reaccionando a este calentamiento súbito que tiene el mar», afirmó Zúñiga.

Asimismo, el profesional expuso las cifras acumuladas durante la presente temporada en la capital. «En Tobalaba cayeron 13 mm. Han caído 654,3 mm durante este año, el año pasado 244 mm y un año normal 110 mm. La precipitación en esta primavera se ha concentrado principalmente en lo que es precordillera», precisó el meteorólogo.

Inestabilidad atmosférica y tormentas de gran desarrollo

Por otro lado, la emergencia meteorológica registrada no provino de un frente tradicional ni de una baja segregada. En efecto, el fenómeno que desencadenó las precipitaciones fue una vaguada muy activa.

«Con otro panorama, con otro Niño, en Santiago no pasa absolutamente nada porque no fue un sistema frontal, no fue una baja segregada, fue una vaguada. Una vaguada es una onda, una perturbación», explicó el experto.

De este modo, el aumento paulatino de la temperatura en la superficie capitalina potenció el desarrollo de nubes de gran altitud. «Generalmente las nubes cuando es normal acá en Santiago tenemos algunas tormentas eléctricas con topes de 40 a 43 grados bajo cero, y ayer alcanzaron los 50 hasta los 60 grados bajo cero. Eso indica el gran desarrollo que cobró la nubosidad», puntualizó Zúñiga.

El inusual tornado categoría EF2 en la Región de O’Higgins

Asimismo, la inestabilidad del sistema provocó la formación de un tornado que destruyó viviendas e infraestructura escolar. Por esta razón, un equipo de especialistas acudió a evaluar los daños en terreno.

«Al momento lo clasificamos como un EF2 principalmente por las imágenes. Por la destrucción que hay, que quebró árboles y botó techos, debería estar en una categoría F2, que es uno de los más fuertes que hemos tenido en nuestro país fuera del de Los Ángeles en 2019», aseveró el meteorólogo.

Sin embargo, los modelos de alerta previa no detectaron la condición tornádica. «Hay una serie de indicadores que tratamos de utilizar para intentar pronosticar las nubes tornádicas, pero ayer no daban. Daban sí tormenta eléctrica con granizos, pero los indicadores no daban para tornado. Fue un fenómeno completamente difícil de pronosticar», reconoció.

Además, la geografía chilena dificulta el seguimiento de estas nubes en comparación con las llanuras de Norteamérica. «En Estados Unidos, como son grandes llanuras, la masa de aire se desplaza por muchos kilómetros. Acá somos un país muy angosto y se nos están desarrollando en los valles, por lo que cuesta seguir la nube. Damos posibilidades de nubes tornádicas, pero no de tornado porque no tenemos la capacidad de hacerlo en Chile», argumentó Zúñiga.

¿Por qué se desajustaron los modelos meteorológicos?

Por consiguiente, la orografía nacional representa un desafío constante para los simuladores computacionales. «La orografía nos juega en contra. Si uno le pone una roca al medio a un río, se deforma la onda. Lo mismo ocurre en la atmósfera: tenemos dos cordilleras, la de la Costa y la de los Andes. Las ondas meteorológicas se deforman mucho cuando llegan acá, y muchos modelos no consideran bien la orografía», señaló el especialista.

Por esta razón, los algoritmos tradicionales sufrieron desajustes ante estas condiciones insólitas. «Ayer si uno miraba los modelos meteorológicos, no daban más de 12 a 15 mm en el sector de precordillera, y hacia el valle daban entre 3 y 5 mm, pero se vio superado todo eso. Es muy probable que los modelos en este momento estén un poco mareados, porque al utilizar la climatología y la estadística, muchos patrones e indicadores están fuera de estadística en este momento», admitió Zúñiga.

En consecuencia, el calentamiento del océano altera la certeza de los pronósticos pluviométricos. «Sin un Niño intenso en Santiago no pasa nada, pero con este calentamiento súbito del mar, es probable que los modelos estén muy erráticos respecto a la cantidad de precipitación», advirtió el profesional.

Perspectivas para los próximos meses

Finalmente, el organismo técnico anticipó que las fluctuaciones extremas continuarán durante las próximas semanas. Por lo tanto, la atmósfera buscará equilibrarse mediante impulsos breves pero severos.

«Con este Niño, que posiblemente entre noviembre y diciembre sea el pico máximo, la atmósfera va a seguir reaccionando. Van a aumentar las temperaturas, vamos a tener días despejados, pero tenemos una alta probabilidad de que nuevamente la atmósfera trate de equilibrarse y enviar estos pulsos», concluyó el meteorólogo en Palabra Que Es Noticia.


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