La devoción por la música puede motivar los viajes más extraordinarios a través del planeta. Este es el caso de un ferviente seguidor de Iron Maiden, quien emprendió un viaje transoceánico desde Nueva Zelanda hacia Santiago con un propósito muy claro: presenciar un show de la banda en suelo nacional.
Su trayectoria como seguidor comenzó hace más de cuatro décadas en el Reino Unido. Durante 1980, asistió a su primer concierto en Londres, presenciando la gira inaugural de la agrupación junto a su vocalista original, Paul Di’Anno. Posteriormente, en 1981, volvió a verlos en vivo durante el recordado Killers World Tour. Tiempo después, fijó su residencia en Nueva Zelanda, donde continuó asistiendo a las presentaciones del grupo. Sin embargo, a pesar de los años transcurridos, mantenía intacto un gran anhelo personal: vivir la experiencia de un concierto en Sudamérica.
¿Por qué descartó otros países y eligió solo a Chile?
Al momento de concretar su anhelado viaje al continente sudamericano, las opciones en la región eran múltiples. No obstante, al ser consultado sobre si aprovecharía su travesía para recorrer otros países como Brasil o Argentina, el fanático fue categórico en su respuesta.
Su único destino planificado fue Chile. El viajero decidió enfocar toda su aventura exclusivamente en el territorio chileno, motivado por el deseo de presenciar de cerca el fenómeno cultural que rodea a la banda en este país. Por consiguiente, priorizó la cita en Santiago por sobre cualquier otro escenario de América del Sur.
El veredicto final: «El público chileno es el número uno»
La fama del público chileno en la escena del rock y metal es reconocida a nivel internacional. La energía constante, el fervor en la cancha y la entrega absoluta convierten a cada espectáculo en una experiencia inolvidable.
Luego de experimentar en carne propia el concierto, el seguidor neozelandés no dudó en dar su veredicto. Con evidente entusiasmo, confirmó que la respuesta de la audiencia local superó todas sus expectativas. «La experiencia en Chile y su público es la número uno», enfatizó sin vacilar. De esta manera, su viaje no solo cumplió un sueño de décadas, sino que ratificó el prestigio internacional de la fanaticada chilena.
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