Si hay algo por lo que David Bowie siempre destacó fue por su ingenio creativo. Un día como hoy pero de 1995, el Camaleón del Rock lanzó su decimonoveno álbum de estudio, «Outsider».
El disco estuvo plagado de temáticas complejas que abarcaron sacrificios simbólicos, referencias al paganismo e historias distópicas. La genialidad de su concepto nació gracias a la colaboración con Brian Eno, histórico compositor y productor musical.
Eno también trabajó junto al cantante al momento de crear la Trilogía de Berlín, compuesta por los discos «Low», «‘Heroes'» y «Lodger». De esta forma, la dupla regresó con una propuesta totalmente innovadora, inspirada en el psiquiátrico Gugging de Viena.
La visita a un hospital psiquiátrico que dio origen a «Outsider»
Luego de unir fuerzas para la fantástica triple entrega de fines de los 1970, David Bowie y Brian Eno reconectaron para crear un mundo totalmente distópico en la víspera del siglo XXI.
El reencuentro que reinició su colaboración ocurrió en 1992, durante la boda de Bowie con Iman Abdulmajid. A partir de ese día dieron rienda suelta a un intercambio de ideas, apuntando a un resultado vanguardista que sorprendiera a las audiencias.
Su constante búsqueda de inspiración los llevó a la ex Clínica Psiquiátrica Maria Gugging. Durante la era nazi, cientos de pacientes murieron a manos de los soldados alemanes como parte de un programa de «eutanasia involuntaria».
En realidad, los pacientes que residían en Gugging eran asesinados bajo la creencia de que eran incurables, incluso si padecían enfermedades no mortales. El entorno hostil de la época llevó a las víctimas a incursionar en el arte marginal, llamado también como «Outsider Art».
Actualmente, la clínica puede visitarse como un museo dedicado a los artistas de Gugging. El lugar también permite la compra de arte en la Galería Gugging.
Y eso fue lo que hicieron Bowie y Eno, llevándose varias obras al estudio. De hecho, uno de los temas emblemáticos de «Outside» es «I’m Deranged», cuya musa fue un paciente entrevistado por Bowie.
La narrativa distópica de David Bowie
Teniendo todas las ideas necesarias para comenzar a trazar su mapa narrativo, David Bowie escribió una historia distópica ambientada en 1999. El personaje principal era Nathan Adler, un calculador detective salido de la mente de Bowie.
Adler funcionaba como filtro del arte dentro del futuro ficticio de «Outside», juzgando lo que era legalmente aceptable como arte y lo que podría ser considerado como basura. Una clara referencia a la percepción externa de las obras que se creaban desde Gugging.
Mediante una firme crítica a la censura y una condena abierta al Tercer Reich, David Bowie demostró que seguía más que vigente en la escena del rock.
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