El debut de A Perfect Circle con Mer de Noms (2000) había demostrado que la alianza entre el guitarrista Billy Howerdel y el carismático vocalista Maynard James Keenan era mucho más que un simple proyecto paralelo.
Sin embargo, fue en septiembre de 2003 cuando la agrupación alcanzó su cúspide conceptual y sonora con la publicación de «Thirteenth Step»’. Esta placa, para la crítica y su base de devotos seguidores, se alza hasta hoy como su obra maestra definitiva.
Lejos de replicar la inmediatez visceral y los arranques pasionales de cortes como «Judith» o «The Hollow», este segundo largaduración se sumergió en las profundidades de la psique humana para abordar un eje monográfico implacable: la adicción, la codependencia, la caída en el abismo y el tormentoso camino hacia la redención.
Del toque femenino a la savia noventera
Llegar a la gestación de la placa demandó sortear una drástica reestructuración interna. La virtuosa bajista y violinista Paz Lenchantin, pieza angular durante la etapa debut, abandonó la alineación para sumarse a Zwan. No obstante, alcanzó a dejar su rúbrica registrada en los conmovedores arreglos de cuerdas de «Gravity», el tema de clausura. Su puesto en las cuatro cuerdas fue asumido por Jeordie White (reconocido en el circuito industrial por su seudónimo Twiggy Ramirez).
Por otra parte, el guitarrista Troy Van Leeuwen dio un paso al costado tras recibir la invitación de Josh Homme para integrarse como miembro estable en Queens of the Stone Age.
En su reemplazo, la banda incorporó nada menos que a James Iha, emblemático fundador y guitarrista de The Smashing Pumpkins. Así, consolidaron un ensamble donde la sutileza de texturas ambientales y los pasajes melancólicos primaron sobre la velocidad lineal.
El decimotercer paso: La recaída y la superación
El título del álbum funciona como una alusión directa al célebre programa de recuperación de doce pasos utilizado en los centros de rehabilitación para alcohólicos y narcóticos. En la jerga popular, el hipotético «decimotercer paso» (thirteenth step) suele asociarse a la recaída o al abuso de poder sobre alguien vulnerable en recuperación. También se relaciona con la pérdida total de control.
A través de esta analogía, Keenan construyó una de las líricas más desoladoras y lúcidas de su trayectoria. No lo hizo desde la condena externa, sino explorando las distintas perspectivas de la dependencia. Así, abordó el tema tanto desde los ojos de quien sucumbe ante la sustancia como del ser querido que atestigua impotente la autodestrucción.
De «Weak and Powerless» al estallido de «The Outsider»
El viaje instrumental del disco se balancea constantemente entre la contención y la catarsis:
«Weak and Powerless»: Elegido como sencillo de apertura, sintetizó a la perfección la esencia del LP. El tema tiene arpegios hipnóticos en compases flotantes, un bajo denso y una interpretación vocal contenida que describe la resignación frente a la debilidad interna.
«The Outsider»: En contraposición, este corte fungió como una bofetada de agresión pura, canalizando la ira, el juicio y la incomprensión de aquellos que observan las adicciones desde fuera sin empatía, convirtiéndose rápidamente en un clásico incombustible del repertorio en vivo.A
Profundidad y atmósfera
Joyas sombrías como «The Package», la tensa calma de «Blue», la reflexiva «The Noose» o la perturbadora reinvención de «The Nurse Who Loved Me» (original de Failure) redondearon un viaje donde cada compás se siente cargado de una urgencia existencial.
«Thirteenth Step» no ofreció respuestas fáciles ni finales edulcorados. A través de una producción milimétrica y una atmósfera cargada de niebla y pesadez, A Perfect Circle demostró que la verdadera fuerza del rock alternativo no radicaba en el volumen desmedido, sino en el valor de mirar de frente a los propios demonios para intentar, paso a paso, encontrar una salida hacia la luz.
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