Cada 5 de septiembre, el universo del rock conmemora el natalicio de Farrokh Bulsara, el hombre que revolucionó la música popular al frente de Queen.
En La Radio del Rock, seleccionamos diez obras cumbre que representan la gloria absoluta de su catálogo.
Bohemian Rhapsody
La cúspide creativa de Freddie Mercury. Desafiando todas las reglas comerciales de la época con sus casi seis minutos de duración, la suite transita entre balada, ópera y hard rock. Además, sigue siendo una de las piezas más influyentes e irrepetibles en la historia de la música grabada.
Under Pressure
Nacida de una legendaria sesión de improvisación en Montreux, la alianza con David Bowie entregó uno de los mejores duetos vocales de todos los tiempos. Está sostenido por la inconfundible línea de bajo de John Deacon y un poderoso mensaje sobre la empatía humana.
Somebody to Love
Inspirado por el gospel y su devoción por Aretha Franklin, Mercury construyó un coro apoteósico superponiendo las voces de Roger Taylor, Brian May y la suya propia. Es una plegaria desgarradora donde su voz alcanza picos emocionales conmovedores.
The Show Must Go On
El testimonio definitivo de coraje. Grabada cuando el estado de salud de Freddie era sumamente delicado, el cantante bebió un trago de vodka. Luego, entró a la cabina y registró una de las tomas vocales más imponentes y dramáticas de su carrera. Finalmente cerró la placa con un grito de resistencia inmortal.
Killer Queen
La canción que abrió las puertas del estrellato internacional para la banda. Con un vodevil refinado y capas de armonías vocales milimétricas, tiene un solo icónico de Brian May con la Red Special. Este corte encapsula el lado más sofisticado y glamoroso de Queen.
We Are the Champions / We Will Rock You
Concebidas como un combo indivisible de estadio, la dupla unió la percusión comunitaria creada por Brian May con el himno triunfal de piano compuesto por Mercury. Es la banda sonora definitiva de las victorias deportivas y los coros masivos en todo el planeta.
Don’t Stop Me Now
Pura energía, adrenalina y velocidad. Guiada por un piano trepidante y una interpretación desbordante de alegría, la pieza retrata el período más libre y hedonista de Freddie, consolidándose con el paso de las décadas como uno de los mayores clásicos radiales del cuarteto.
Another One Bites the Dust
La incursión de Queen en el funk rock que conquistó los primeros lugares del mundo, impulsada por el bajo seco de Deacon y la agresividad rítmica en la voz de Mercury. Fue Michael Jackson quien convenció a la banda de lanzarla como sencillo, convirtiéndola en un éxito descomunal.
Radio Ga Ga
Compuesta por Roger Taylor como una oda a la radio frente al auge del videoclip, la canción se inmortalizó durante la histórica actuación de Queen en el Live Aid de 1985, donde 72 mil personas en el estadio de Wembley sincronizaron sus palmas al compás del coro.
Love of My Life
Dedicada a Mary Austin, la balada acústica es una de las declaraciones de amor más sentidas del cancionero popular. Aunque en estudio incluía arpas y pianos clásicos, su versión en vivo con guitarra acústica de 12 cuerdas se transformó en un momento sagrado de comunión con el público.
