COLUMNA DE OPINIÓN

«La obra de Patricio Guzmán nos remite a cuestiones esenciales de lo que significa vivir en Chile»

El crítico René Naranjo repasa el legado del cineasta, autor de "La batalla de Chile", tras su fallecimiento en París.

Patricio Guzman Filmando Web
archivo

El fallecimiento del destacado realizador Patricio Guzmán en París marca un hito de profundo pesar y reflexión para la cultura chilena. El documentalista, autor de obras emblemáticas e históricas, dejó un vacío insustituible en la cinematografía nacional e internacional. En el programa radial Palabra que es noticia de Radio Futuro, el periodista, docente y crítico de cine René Naranjo analizó en detalle la trascendencia de su figura.

En su columna de Palabra Que Es Noticia, Naranjo enfatizó el valor patrimonial del legado cinematográfico de Guzmán para el país. Según explicó el especialista, su mirada ofreció una perspectiva única para registrar los momentos cruciales de nuestra historia reciente.

Formación exterior y el retorno al Chile de la Unidad Popular

Durante la conversación radial, René Naranjo recordó los inicios del cineasta y su particular formación profesional en el extranjero. Guzmán viajó a España a fines de los años 60 para formarse formalmente en el área audiovisual. Esta trayectoria exterior lo diferenció notoriamente de otros realizadores de su misma generación.

Sobre este periodo inicial y su posterior regreso al país, Naranjo destacó: «Guzmán se instala en España a estudiar cine todavía en la dictadura franquista. Ahí adquiere conocimiento y cuando ganan las elecciones el presidente Allende, Guzmán vuelve a Chile porque siente que tiene que documentar lo que está pasando. Guzmán llega con la absoluta premura de decir: ‘Esto es un proceso social único, la vía chilena al socialismo, la Unidad Popular, hay que documentarlo, hay que grabarlo, la energía que hay en las calles, la gente movilizada'».

Asimismo, el crítico subrayó el contexto histórico que unió a Guzmán con otras personalidades clave de la época. El realizador nació en 1941, apenas dos semanas después de Raúl Ruiz, convirtiéndose en contemporáneos de la época dorada del cine nacional. Al respecto, Naranjo afirmó: «Es una figura imprescindible, absolutamente esencial del cine chileno y del cine documental a nivel mundial. Falleció de un paro cardiorrespiratorio en su casa en París a los 85 años de edad. Había nacido en 1941, solo dos semanas después de que nació Raúl Ruiz. Eran absolutamente contemporáneos estos dos colosos del cine chileno».

«Cine directo» y la hazaña histórica de La batalla de Chile

Tras establecerse nuevamente en el país, el documentalista obtuvo el respaldo de la Universidad Católica, institución que le facilitó equipamiento técnico de cámara y sonido. En ese contexto histórico, formó un equipo de trabajo decisivo junto al camarógrafo Jorge Miller, quien posteriormente se convertiría en detenido desaparecido durante la dictadura militar.

En relación con esta fructífera colaboración técnica y estilística, René Naranjo precisó: «Sale a filmar con un joven camarógrafo que será una de las figuras fundamentales de esa época, Jorge Miller, hoy lamentablemente detenido desaparecido. Guzmán y Miller van a formar una dupla extraordinaria, absolutamente única en el cine mundial, que comprende que lo suyo es lo que se llama el cine directo. Hay que salir a la calle y filmar lo que está pasando, nada más. O sea, captar la emoción, captar la atención, mostrar todas las tendencias que están ocurriendo en este momento en Chile y eso convertirlo en película».

Esa metodología de trabajo dio origen a El primer año y, posteriormente, a su obra cumbre. En medio de un clima de alta polarización política y social, el equipo registró minuciosamente el acontecer cotidiano. Sobre este valioso proceso de rodaje que dio vida a La batalla de Chile, Naranjo señaló: «Guzmán y Jorge Miller dicen: ‘Esto hay que filmarlo, hay que registrar todo. También cine directo, lo que diga la gente’. Le ponemos el micrófono a la gente, anticipando la televisión y una serie de tendencias que van a ocurrir después en los medios audiovisuales. Esa filmación va a durar hasta septiembre del 73 y esa será La batalla de Chile en sus tres partes, una película absolutamente fundamental en la memoria de nuestro país y del mundo. Está considerado siempre uno de los tres mejores documentales».

Rescates, exilio y la búsqueda poética en el documental

El golpe de Estado de septiembre de 1973 interrumpió abruptamente los proyectos en curso. Guzmán sufrió la detención en el Estadio Nacional antes de lograr salir rumbo a Francia. No obstante, el material cinematográfico rodado corría un inminente riesgo de destrucción o incautación. Gracias a redes internacionales de apoyo, las cintas pudieron salir del territorio nacional de forma clandestina.

El crítico relató la riesgosa logística para poner a salvo los rollos de película: «Eran latas de cine que salen a través de embajadas con gestiones de los franceses, influyendo este mismo cineasta que lo había apoyado, Chris Marker. Las latas entran en auto debajo de los asientos a la embajada y van saliendo de a poco. Después Patricio Guzmán va a Cuba y allá se hace todo el montaje junto a otro gran cineasta chileno que fue Pedro Chaskel».

A partir de su vida en el exilio, Guzmán comenzó a explorar una narrativa renovada. Con el tiempo, distanció su enfoque del cine directo puro para construir un discurso audiovisual caracterizado por la reflexión filosófica y lírica.

Estilística, lenguaje y nueva etapa creativa

Sobre esta evolución estilística y de lenguaje, René Naranjo explicó: «Él después va a abandonar esta línea del cine directo de captar la realidad tal como es ahí en plena calle y va a derivar a un cine documental más elaborado, con su propia voz de narrador y más reflexivo. Sin abandonar nunca la captura de la realidad, introduce un filtro en que incluso se permite textos un poco más poéticos y reflexivos sobre lo que está hablando».

Consecuentemente, esta nueva etapa creativa dio origen a producciones aclamadas internacionalmente. En particular, la trilogía conformada por Nostalgia de la luz, El botón de nácar y La cordillera de los sueños entrelazó la geografía del país con el dolor de las violaciones a los derechos humanos.

En palabras de Naranjo: «Nostalgia de la luz del año 2010 fue elegido mejor documental europeo y ganó premio en el Festival de Cannes. Es una obra maestra donde él relaciona la búsqueda de los detenidos desaparecidos en el norte de Chile con el movimiento de las estrellas. Hace una absolutamente poética relación cósmica entre lo que somos aquí en la Tierra y los movimientos de las estrellas y los planetas. Esa película inicia una trilogía que después tiene un segundo film muy importante que se llama El botón de nácar y luego La cordillera de los sueños».

Años más tarde, el cineasta retornó temáticamente al país para registrar las transformaciones sociales contemporáneas en Mi país imaginario (2022). Naranjo detalló sobre esta pieza reciente: «En 2022 estrena Mi país imaginario sobre el proceso del estallido y la convención constitucional. Con su voz y con su mirada plantea preguntas sobre a dónde va este proceso, qué quiere decir este estallido, quiénes están detrás y cuáles son las fuerzas que hay aquí».

Una mirada a la memoria emocional del país

Finalmente, René Naranjo reflexionó sobre el valor permanente del trabajo de Patricio Guzmán para comprender la sociedad chilena actual. Su producción fílmica no solo representa un archivo histórico invaluable, sino que también ofrece un espejo emocional para examinar la identidad colectiva.

Para concluir su análisis sobre el legado incalculable del realizador, el crítico afirmó categóricamente en Palabra Que Es Noticia: «La batalla de Chile es una película que hay que ver siempre, porque cada vez que la vemos revela aspectos distintos sobre nuestro presente. Nos sitúa en la memoria, pero la memoria emocional. Hoy se hablan muchas banalidades y la obra de Guzmán nos remite a cuestiones mucho más esenciales de lo que significa vivir en Chile hoy».


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