¿Dónde se descubre hoy la música chilena? La respuesta depende del lugar donde se busque. Mientras las radios mantienen una fuerte presencia de canciones que forman parte del catálogo histórico, las nuevas generaciones de artistas están encontrando en las redes sociales y las plataformas digitales caminos alternativos para conseguir sus primeras audiencias.
Según País de Músicos 2025, informe publicado por la Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales (SCD), cuatro de cada cinco canciones chilenas con mayor rotación radial durante 2025 fueron lanzadas antes de 2015. La canción nacional más tocada en las radios fue “Las seis”, de Joe Vasconcellos, publicada originalmente en 1995.
El peso del catálogo histórico también queda reflejado en Los Prisioneros. A pesar de que la banda se disolvió hace más de dos décadas, seis de sus canciones aparecieron entre las 50 producciones chilenas más difundidas por las emisoras durante el año.
TikTok cambió la puerta de entrada
En Spotify, en cambio, el panorama muestra una dinámica diferente. Tres de los cinco singles chilenos más escuchados durante 2025 —“QLOO”, de Young Cister; “Shinny”, de EasyKid; y “Todo ke ver”, de Jere Klein y Katteyes— habían conseguido previamente viralidad en TikTok.
Los datos no necesariamente muestran el reemplazo de una generación por otra, sino la convivencia de distintos sistemas de descubrimiento. La radio continúa funcionando como una ventana privilegiada para un catálogo consolidado, mientras las plataformas digitales permiten que canciones nuevas encuentren rápidamente públicos que pueden estar incluso fuera de Chile.
Para Drilo, banda chilena que forma parte de una nueva generación de proyectos de rock, esta convivencia resulta natural. “Nuestra generación puede escuchar a Los Tres, después a un artista urbano y terminar descubriendo una banda que sacó su primera canción hace una semana. Para nosotros todo eso convive de manera muy natural”, explican.
La multiplicación de canales también modificó las exigencias para quienes recién comienzan una carrera. Estar disponible ya no garantiza ser descubierto: además de grabar canciones y tocar en vivo, los artistas deben producir videos, mantener sus redes activas y competir por la atención en plataformas donde diariamente aparecen miles de nuevos contenidos.
“Antes, para una banda, sonar en la radio podía ser uno de los grandes objetivos para empezar a hacerse conocida. Hoy sigue siendo importante, pero ya no basta”, señalan desde Drilo. La banda agrega que actualmente un músico puede terminar cumpliendo simultáneamente funciones de intérprete y creador de contenido.
Ese cambio también tiene una dimensión internacional. De acuerdo con datos de plataformas de streaming correspondientes a agosto, el 53,5% de las reproducciones de música chilena registradas entre enero de 2025 y julio de 2026 provino desde fuera del país.
Para los músicos emergentes, esa cifra abre una posibilidad que hace algunos años era mucho más difícil de imaginar: que una canción pueda encontrar primero a un oyente en otro país antes incluso de que su autor consiga consolidar una audiencia local.
“Hoy una canción puede viajar mucho más rápido que un artista. Puedes estar recién empezando a tocar en Chile y descubrir que alguien en otro país ya está escuchando lo que haces”, concluyen desde Drilo.
