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«La historia oficial que dice que Pedro de Valdivia fundó Santiago en un territorio bastante deshabitado y medio «penca» es errada de todas maneras»

El arqueólogo Rubén Stehberg destripó los secretos de los vestigios enterrados debajo de Santiago y desmitificó ciertas creencias.

Rubén Stehberg Pedro De Valdivia
Palabras Sacan Palabras

Durante décadas se enseñó que en 1541 el conquistador español Pedro de Valdivia fundó Santiago en un territorio prácticamente deshabitado y falto de desarrollo agrícola. Sin embargo, la investigación científica desarrollada por el arqueólogo Rubén Stehberg ha demostrado una realidad opuesta.

La investigación reunió pruebas arqueológicas, históricas y cartográficas. Stehberg explicó el valor de este esfuerzo conjunto señalando que trabajar la arqueología o la historia por separado produce resultados limitados. Sin embargo, al unirlas los hallazgos se multiplican exponencialmente.

El hallazgo en la Plaza de Armas

En conversación con Radio Futuro en el programa Palabras Sacan Palabras, el especialista desglosó los hallazgos de la sexta edición de su libro Mapocho Incaico. Además comentó detalles sobre la Fundación de Santiago de Chile.

El punto de inflexión de la investigación ocurrió en 2011, cuando se analizó un expediente judicial de 1611 conservado en los archivos de la orden de los dominicos. En dicho juicio, disputado entre propietarios españoles por los deslindes del antiguo Camino del Inca, se especificaba la ubicación exacta de las edificaciones prehispánicas.

«El camino del Inca pasaba conjunto a los paredones viejos de las casas del Inga… es evidente de que el Centro Administrativo Incaico del Mapocho estaba donde está actualmente la Plaza de Armas», explicó Stehberg.

Las omisiones de Pedro de Valdivia

El origen del mito del valle desierto proviene de las propias cartas oficiales que Pedro de Valdivia envió a la Corona Española. En sus escritos al rey, el conquistador se atribuyó todos los avances locales. Sin embargo, omitió detallar que ocupó un centro administrativo e infraestructura agrícola preexistentes que operaban plenamente al estilo cuzqueño:

«La historia oficial que dice que Pedro de Valdivia fundó Santiago en un territorio bastante deshabitado y medio penca es errada de todas maneras. La idea salió del mismo Pedro de Valdivia en sus famosas cartas al rey», indicó el arqueólogo.

La decisión de asentarse en el valle del Mapocho no fue improvisada al momento de la llegada de la expedición. Valdivia conoció las bondades agrícolas y estratégicas de estas cuencas estando aún en el Cuzco. Por lo tanto, viajó a Chile con la determinación tomada de establecer allí la ciudad europea. Hacia 1540, la zona contaba con una red de canales de regadío, producción masiva de alimentos en chacras y una población organizada bajo el mando del gobernador cuzqueño Quilacanta.

Transformaciones religiosas y el origen de Apoquindo

La investigación también analiza los cambios culturales de la población local perteneciente a la cultura Aconcagua. Hacia el año 900 d.C., los habitantes del valle modificaron drásticamente su costumbre ancestral de enterrar a sus muertos en sus zonas residenciales. Como resultado, pasaron a construir cementerios de túmulos alejados de las viviendas.

Esta transformación desplazó la figura del chamán y generó un espacio de poder asumido por autoridades políticas que unificaron los linajes familiares. Hacia el año 1400 d.C., estos líderes negociaron en plano de igualdad la incorporación del territorio al Imperio Inca.

Entre los sitios emblemáticos de este periodo destaca el Cerro El Plomo. Su nombre incaico original propuesto por los investigadores es «Apu Quintu», vocablo que dio origen a la palabra Apoquindo y que significa «ofrendas de coca al cerro tutelar».

Crítica a la política de enterrar el patrimonio

En el tramo final de la entrevista, el arqueólogo criticó la paradoja de que gran parte del patrimonio histórico permanezca oculto bajo tierra. Tras realizar excavaciones en el Patio de los Naranjos de la Catedral, el Museo Histórico Nacional y Correos de Chile, Stehberg lamentó las exigencias institucionales. Estas obligan a tapar los vestigios descubiertos.

«En cada una de mis excavaciones encontramos vestigios dignos de ser conservados, pero por la política de las instituciones y del Consejo de Monumentos es que, por conservación hay que tapar las cosas. Si vamos a estar tapando las cosas, nunca va a haber nada para ver» criticó Stehberg.

El especialista señaló que en otros países estos hallazgos se consolidan, se iluminan y se protegen con cubiertas de vidrio para su exhibición pública. Advirtió que la política actual de rellenar las excavaciones impide poner en valor el patrimonio arqueológico. Asimismo, hizo un llamado al Ministerio de Educación para incluir esta investigación como material complementario en las escuelas del país.


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