En su columna de Palabra Que Es Noticia de Radio Futuro, el crítico de cine René Naranjo reflexionó sobre la trayectoria del destacado director chileno Andrés Wood. A lo largo de casi tres décadas de carrera desde su debut con Historias de fútbol en 1997, el realizador ha construido una filmografía fundamental para comprender la identidad nacional.
En primer lugar, el periodista destacó el profundo vínculo afectivo que las obras de Wood establecen con los espectadores. Tras escuchar los testimonios de los auditores de la emisora, Naranjo enfatizó la vigencia de títulos como Historias de fútbol y Machuca. Según explicó el especialista, «él sabe que son las dos películas que están en el corazón del público, porque son películas muy afectuosas, donde los personajes podríamos ser cualquiera de nosotros».
Asimismo, el crítico profundizó en el sello narrativo que define todo el trabajo del cineasta. Por esta razón, Naranjo sostuvo que la filmografía del realizador «refleja el Chile de cada época, aborda los conflictos de la historia como en Machuca, todo lo que pasa en los días finales del gobierno del presidente Allende y el posterior golpe de estado, pero lo hace desde la perspectiva de los personajes cotidianos, de las situaciones cotidianas, del hijo, la hija, la familia, el entorno, las relaciones personales, y eso siempre genera una relación cercana con el público».
De las historias rurales al fenómeno de Machuca
A través de sus siete largometrajes, Wood ha recorrido diversos paisajes sociales del país. Por un lado, en sus inicios exploró la ruralidad chilena con El desquite (1999), adaptación dramática de la obra de Roberto Parra. Sobre esta producción, Naranjo recordó «el mundo rural donde el patriarcado y varios conflictos aparecen. Recordemos que la protagonista se rebela contra ese entorno».
Posteriormente, el cineasta dirigió La fiebre del loco (2001), cinta ambientada en una caleta sureña. Al respecto, el analista de cine puntualizó que el filme «toca un tema muy importante que estuvo en la agenda muchos años y también toca esta repentina riqueza de una caleta de pescadores, justamente cuando se levanta la veda del loco».
En consecuencia, este recorrido culminó en el hito sociocultural que representó Machuca (2004). La historia sobre la amistad entre Gonzalo Infante y Pedro Machuca retrató de forma aguda la división social en los años setenta. Por lo tanto, Naranjo expresó su deseo de que la obra sea retransmitida en la televisión abierta para llegar a nuevas generaciones.
Retratos urbanos y figuras totémicas
A continuación en la filmografía del director aparece La buena vida (2008), largometraje reconocido internacionalmente con el Premio Goya a la Mejor Película Iberoamericana. Sin embargo, a pesar de dicho galardón, esta producción suele recordarse en menor medida. El crítico comentó que «es una película que ganó el Goya a la mejor película iberoamericana del Premio del Cine Español, pero ha quedado un poquito relegada, principalmente porque son historias que se mezclan, pero historias muy cotidianas, muy mínimas».
Años más tarde, Wood asumió el desafío de retratar a una de las creadoras más trascendentales de la cultura popular chilena en Violeta se fue a los cielos (2011). En este largometraje, Francisca Gavilán ofreció una interpretación consagratoria. En relación a este trabajo, René Naranjo valoró que la película «se acerca a una figura tan totémica como Violeta Parra desde lo cotidiano, desde lo humano. Nunca nos parece una figura de cartón piedra, sino que al contrario la sentimos super viva, verdadera».
Por su parte, su obra más reciente en cine es Araña (2019), donde abordó la memoria política y el extremismo. Al examinar este proyecto, el periodista explicó que es «una película que se mete ya en un tema político porque son militantes del grupo de extrema derecha Patria y Libertad a principios de los años 70 en el gobierno de la Unidad Popular, que 40 años después se vuelven a encontrar con todas las cuentas pendientes y hay un lado bien amargo de sus propias relaciones personales».
Mirada política y legado en televisión
Además de su fructífera carrera cinematográfica, Andrés Wood ha extendido su talento hacia el formato de las series de televisión. En este ámbito, dirigió producciones emblemáticas como Ecos del desierto y Ramona. De este modo, Naranjo resaltó el valor de estas producciones televisivas al señalar que «Ecos del desierto es una serie hermosa que realmente es increíble. Ramona tiene que ver con las poblaciones de Chile, con las poblaciones callampas de los años 70 y el desarrollo de historias de mujeres sobre cómo van cambiando».
Finalmente, el crítico de Radio Futuro resumió en Palabra Que Es Noticia el valor patrimonial del autor en el audiovisual chileno. De manera concluyente, afirmó que «Andrés Wood ha mostrado a Chile y su gente desde esta perspectiva cercana y no ha dejado tema por abordar. Ha recorrido la geografía de Chile, los mundos sociales y lo ha hecho con total seguridad, con total manejo cinematográfico. Es un cineasta que ciertamente ha desarrollado una carrera valiosa». En la actualidad, el realizador se encuentra en México desarrollando nuevos proyectos audiovisuales.
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