En la actualidad, es habitual observar a estudiantes y trabajadores consumir bebidas energéticas desde primeras horas del día. Sin embargo, diversos especialistas advierten sobre los efectos nocivos de este hábito. El director del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Rodrigo Valenzuela, abordó esta problemática en Palabra Que Es Noticia.
En primer lugar, el académico enfatizó la falta de evidencia científica sobre la seguridad de estos productos en menores de edad. En este sentido, planteó una interrogante clave sobre la regulación implícita de estos brebajes: «Si un producto como las bebidas energéticas no se pueden estudiar en niños y en adolescentes, ¿por qué no se pueden estudiar? Porque simple y llanamente los potenciales riesgos son demasiado altos».
Asimismo, el especialista remarcó la conclusión lógica de esta limitación científica. Por lo tanto, fue categórico al señalar: «Si nosotros sabemos que no podemos estudiar estas bebidas en niños y en adolescentes por los potenciales riesgos, es evidente que no pueden ser consumidos por esta población». Además, advirtió que el acceso a estas latas suele ser facilitado por los propios adultos.
La cafeína y sus efectos en el desarrollo neurológico
Aunque estas bebidas contienen agua, edulcorantes y vitaminas, el ingrediente que genera mayor alarma médica es la cafeína concentrada. En consecuencia, la preocupación de los expertos no radica en los aditivos ni en las vitaminas añadidas, sino en el impacto de dosis elevadas de cafeína en organismos en desarrollo.
Al respecto, Valenzuela detalló los principales temores en la salud juvenil: «El gran problema es la cafeína. En estos grupos etarios aparece un problema: los niños comienzan a tener una gran apetencia por estas bebidas. ¿Qué es lo que ocurre con la salud cardiovascular de estos niños? ¿Y qué es lo que ocurre o comenzaría a ocurrir a nivel conductual? Es decir, estos productos tendrían un efecto a nivel cerebral».
Por esta razón, la comunidad médica insiste en la precaución extrema. Mientras que otros ingredientes cuentan con dosis diarias admisibles bien estudiadas, la cafeína concentrada en niños carece de respaldos científicos de inocuidad.
El dilema ético que impide su investigación en menores
En la investigación científica, los ensayos clínicos deben respetar estrictos principios de protección a la vida humana. Por este motivo, someter a niños a dosis elevadas de estimulantes resulta inaceptable para la ciencia médica.
Sobre este punto, el especialista de la Universidad de Chile explicó la imposibilidad de ejecutar pruebas en menores: «Bioéticamente yo no puedo estudiar esto en un niño. Imagínense un niño de 7 o 10 años consumiendo bebida energética. Si tengo la duda frente a la exposición a la cafeína en edades tan tempranas sobre potenciales efectos a nivel de cerebro, neurológico y cardiovascular, yo no puedo estudiarla».
De igual manera, el profesional subrayó cuáles son los dos ámbitos biológicos más vulnerables ante estos brebajes. En consecuencia, puntualizó que «debemos mirarlo en dos elementos: salud cardiovascular y nivel neurológico».
Además, Valenzuela aclaró que la sustancia no es tóxica por sí sola, sino que depende de la dosis. En este sentido, afirmó: «No es que la cafeína sea tóxica como tal. La gente que toma café o té no está consumiendo un tóxico. El tema está en la cantidad y la concentración que tiene para un grupo tan sensible como niños y adolescentes».
Riesgos de mezclar energizantes con alcohol y tabaco en adultos
Por otro lado, aunque en adultos el consumo moderado está más documentado, la situación cambia radicalmente al combinarlas con otras sustancias. En efecto, la mezcla con alcohol o drogas desencadena riesgos severos.
Frente a esta práctica común en espacios de diversión, el nutricionista advirtió: «Los problemas en adultos aparecen cuando se mezcla con alcohol o con drogas, porque aparece el gran riesgo del aumento de la presión arterial. Y el aumento de la presión arterial significa un riesgo de un evento cardiovascular mucho más complejo».
De forma similar, la combinación con el cigarrillo potencia los factores de riesgo en el sistema circulatorio. Al ser consultado sobre fumar y consumir energizantes simultáneamente, Valenzuela recomendó: «Si la persona fuma, primero le decimos que no fume. Pero si no ha podido dejarlo, no consuma bebida energética».
El impacto en el descanso y alternativas naturales
Por último, usar estas bebidas para compensar la falta de sueño o el cansancio laboral genera alteraciones severas. Por consiguiente, alterar el ciclo natural del descanso mediante estimulantes sintéticos trae consecuencias graves.
En este sentido, el académico destacó la gravedad de la privación de descanso: «Hoy sabemos que no dormir las horas suficientes es tan peligroso como ser alcohólico. A ese nivel de riesgo se asocia hoy el no dormir lo suficiente».
Asimismo, hizo un llamado a la responsabilidad de los adultos dentro del hogar. Por ello, aconsejó «no beber bebidas energéticas ni alcohol delante de los niños», pues los menores imitan los hábitos familiares.
Finalmente, para quienes buscan estímulos naturales, Valenzuela sugirió en Palabra Que Es Noticia opciones tradicionales de infusiones. En este aspecto, concluyó que «el mate es uno de los estimulantes naturales más reconocidos», siendo una alternativa más segura para la población adulta.
