Para el pesar de muchos, el fin de The Clash no ocurrió en un solo día. La banda de punk rock, exitosa tras una discografía de cuatro entregas sin fallos, comenzó a desintegrarse trágicamente de forma lenta y a tropezones. Todo luego de la expulsión sin vuelta atrás de Mick Jones.
Cofundador y guitarra principal desde los inicios de The Clash, Jones se vio fuera de la banda por decisión Joe Strummer y Paul Simonon. «Era insoportable trabajar con él», declaró Strummerc en su momento.
Mick Jones fue despedido del grupo, que había dejado de ser un grupo como tal desde hace tiempo, por una serie de razones que terminaron de colmar la paciencia del vocalista y el bajista.
A 43 años del comienzo de la decadencia de The Clash, en la radio del rock recordamos el quiebre en la relación de los fundadores de uno de los mayores íconos del punk rock.
La expulsión de Mick Jones de The Clash
Aunque la salida de Jones fue el punto de no retorno, los problemas comenzaron con Topper Headon. El baterista, quien estaba pasando por una adicción severa a la heroína durante esos años, fue expulsado a causa de la misma en 1982.
Según la revista Vulture, Strummer una vez le preguntó a Headon: «¿Cómo puedo estar cantando canciones antidrogas contigo sentado detrás de mí?». Su sucesor fue Terry Chimes, quien también dejó la banda y fue reemplazado por Pete Howard.
Al poco tiempo, Mick Jones fue el siguiente en ser despedido. «Para entonces, trabajar con Mick era insoportable», comentó Joe Strummer en el «Westway to the World», el documental de The Clash.
«Nunca se aparecía. Y cuando aparecía, era como Elizabeth Taylor de muy mal humor», agregó más tarde.
«Tuvimos que cambiar el equipo porque el ambiente era demasiado terrible», dijo el cantante tiempo después en «The Rise and Fall of the Clash».
«¡Tenemos tanto trabajo que hacer que no podemos perder el tiempo rogándole a la gente que toque la maldita guitarra!», agregó.
La relación entre el dúo estaba tan deteriorada que su despido ocurriría tarde o temprano. Ya no solo discutían todo el tiempo, sino que llegó un punto en el que difícilmente hablaban. Así, sus diferencias causaron que The Clash perdiera uno de sus pilares creativos.
«Sentimos que ya habíamos tenido suficiente, que lo echáramos, y eso fue lo que decidimos, sin importar las consecuencias», añadió el bajista en esa ocasión. La banda se separó de forma definitiva solo tres años después, en 1986.
