Con una disminución global del 9,6% en los recursos asignados respecto al periodo anterior, el golpe más duro se lo llevó el Fondo del Libro y la Lectura, que sufrió un desplome del 32,2%. Además, el Fondart Nacional disminuyó un 24%.
Para profundizar en el impacto real de estas cifras y en el trasfondo político de la medida, el escritor, editor y director de Ediciones UDP, Matías Rivas, conversó extensamente en los micrófonos de Radio Futuro durante una nueva edición de Palabras Sacan Palabras. Este programa es conducido por Andrea Moletto y Álvaro Paci.
La «Batalla Cultural» y el fantasma de recetas extranjeras
Durante el diálogo, Rivas fue tajante al señalar que la reducción del gasto público en el área artística no responde a un mero reordenamiento técnico. Más bien, responde a una intencionalidad ideológica deliberada.
Para el editor, el ministro de las Culturas se ha transformado en el principal líder de esta cruzada. Además, cuestionó que dicha línea provenga de una tienda política como Evópoli, de la cual se esperaba un cariz más liberal y cercano al fomento de las ideas.
«La lógica dice que hay que reorganizar los gastos, no achicarlos (…). Acá tenemos un ministro que no ha hecho otra cosa que reducir los gastos en cultura, abriendo una batalla cultural», sostuvo Rivas en la 88.9.
En esa misma línea, el escritor advirtió que en Chile se está replicando la misma estrategia comunicacional y política aplicada por líderes conservadores extranjeros como Javier Milei, Jair Bolsonaro o Donald Trump.
Según explicó, el mecanismo consiste en estigmatizar a colectivos artísticos, movimientos feministas o disidencias, tildándolos de «aprovechadores» u «ociosos». Así se justifica el desmantelamiento de sus áreas ante la opinión pública.
«Es un ataque deliberado que busca generar una discusión en torno a cómo achicar el Estado bajo el supuesto de que hay cosas que son inútiles, lo que se llama el conocimiento inútil. Eso tiene que ver con las humanidades, con la cultura y con cierto tipo de pensamiento crítico», enfatizó.
La paradoja del orgullo nacional
Frente a la justificación del recorte, Rivas contrastó el discurso oficial con los datos de opinión ciudadana. Recordó que las propias encuestas del ministerio reflejan que entre el 82% y el 84% de los chilenos considera que la cultura es muy importante. Además, la ven como un pilar fundamental para subrayar la identidad del país.
Asimismo, el panel abordó la paradoja de la brillante generación literaria chilena menor de 50 años. En ella destacan figuras de resonancia internacional como Benjamín Labatut, Alejandro Zambra, Alia Trabucco o Paulina Flores. Estas personas llenan vitrinas y suplementos en el extranjero. Sin embargo, enfrentan una dura realidad material dentro de las fronteras nacionales.
«Si te quedas en Chile, vas a ser pobre», sentenció Rivas, recordando que la historia del arte chileno ha estado marcada por la precariedad y que el apoyo estatal ha sido clave desde los tiempos de los premios Nobel como Gabriela Mistral y Pablo Neruda.
El impacto en bibliotecas y la crisis de lectura
El editor de Ediciones UDP también alertó sobre las consecuencias directas que este tijeretazo presupuestario tendrá en el acceso cotidiano de la población a los libros. Esto es especialmente grave en un país que arrastra resultados críticos en los índices internacionales de comprensión lectora.
Al congelarse las compras estatales que abastecen a la red de bibliotecas públicas, se priva a los pensionados y a los sectores más vulnerables de la única alternativa gratuita para acceder a la literatura, en un mercado donde adquirir un ejemplar resulta económicamente prohibitivo para el bolsillo común.
«A quienes más les está afectando estos recortes es a las bibliotecas públicas. Una posibilidad de leer para la gente que no tiene acceso es ir a la biblioteca, y una de las cosas que se están viendo fuertemente mermadas es que el Estado compre libros para abastecerlas», concluyó.
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