COLUMNA DE OPINIÓN

Los dos oscuros episodios de 1969 que destruyeron para siempre el sueño del movimiento hippie

Marcelo Contreras analiza cómo el horror de la secta Manson y la tragedia de Altamont destruyeron para siempre la utopía del amor libre.

Hector Muñoz Tapia |

Charles Manson Juicio Web

Charles Manson Juicio Web

El año 1969 quedó marcado en la historia como el momento exacto en que la utopía pacifista de los años sesenta se derrumbó de manera trágica. El reciente estreno en Netflix del documental Conversaciones con un asesino: las cintas de Charles Manson ha vuelto a poner bajo el reflector la oscura transición de la época. Este recordado caso policial conmovió profundamente a la juventud y, de acuerdo con el crítico de música y espectáculos Marcelo Contreras, «significó el comienzo del fin de la década hippie en Estados Unidos».

Sin embargo, detrás del discurso de paz y amor libre, se escondía una realidad mucho más siniestra. El rock y la contracultura no solo acompañaron esta época, sino que estuvieron profundamente entrelazados con el destino de Manson. Según detalla Contreras en su columna de Palabras Sacan Palabras, «este brutal asesinato que probablemente debe ser uno de los más macabros en la historia estadounidense del siglo XX y contando ciertamente tiene una ligación bastante profunda y retorcida con el mundo del rock».

Charles Manson: El convicto que soñaba con ser estrella de rock

Para entender el colapso del movimiento, es fundamental revisar los orígenes de «La Familia» en San Francisco durante el «verano del amor» de 1967. Charles Manson, un hombre que había pasado casi toda su vida en prisión, encontró en la revolución de las flores el escenario perfecto para reclutar seguidores, principalmente jóvenes adolescentes. No obstante, su verdadera motivación no era la contracultura, sino un deseo desesperado de fama. Contreras explica que «Manson se había propuesto definitivamente convertirse en una estrella de rock».

En su búsqueda de notoriedad, Manson logró instalarse junto a su grupo en la mansión de Dennis Wilson, el baterista de los Beach Boys. En este lugar, la manipulación psicológica del líder se hizo evidente de inmediato. Contreras señala que «la moneda de cambio era el sexo» a cambio del acceso y la estadía ilimitada en la propiedad del músico. Manson estaba convencido de su talento, ya que «siempre creyó es que él era un músico y que era un músico muy talentoso y que merecía una oportunidad como tal».

A pesar de sus esfuerzos, la industria musical terminó por rechazarlo. El influyente productor Terry Melcher no se mostró entusiasmado con sus composiciones. Además, los Beach Boys grabaron una de sus canciones sin reconocerle la autoría, lo que desató su furia. Contreras afirma que «no reconocieron los créditos a Manson y eso comienza a gatillar una obsesión de parte de Manson». Esta humillación y el posterior rechazo de Melcher hicieron que Manson «prácticamente se vuelve loco» y comenzara a planificar una violenta venganza.

La masacre de Cielo Drive y la obsesión con los Beatles

La noche del 9 de agosto de 1969, la locura de Manson se desató sobre la calle Cielo Drive. En la residencia que antes alquilaba el productor Melcher, se encontraba la actriz Sharon Tate, embarazada de ocho meses y medio, junto a un grupo de amigos. Los enviados de Manson cometieron una de las mayores atrocidades de la cultura pop, asesinando brutalmente a los ocupantes. Al día siguiente, la masacre continuó con los homicidios del empresario Leno LaBianca y su esposa Rosemary.

Por otra parte, la música volvió a jugar un papel perturbador en la escena del crimen. Manson justificaba su violencia mediante una supuesta confrontación racial inspirada en el «Álbum Blanco» de los Beatles. Con la sangre de sus víctimas, los asesinos pintaron proclamas en las paredes, incluyendo el nombre de una famosa canción del cuarteto de Liverpool. Contreras recuerda que «es ahí en ese asesinato donde dejan la frase Helter Skelter que alude directamente a la canción más violenta del álbum blanco de los Beatles».

Altamont: El golpe final al sueño pacifista

Apenas unos días después de las masacres cometidas por La Familia, se celebró el festival de Woodstock en un último destello de paz colectiva. Sin embargo, el golpe de gracia para la era del amor libre llegó cuatro meses más tarde en el festival de Altamont, organizado por los Rolling Stones.

En un intento por mantener el orden, los Stones contrataron a la pandilla de motociclistas «Ángeles del Infierno» para la seguridad. La decisión resultó catastrófica. Los improvisados guardias de seguridad «terminan asesinando a un miembro del público, a un joven afroamericano de 18 años y está grabado todo esto» mientras la banda seguía tocando en el escenario.

Este trágico suceso cerró de manera sangrienta una transición caótica. En palabras de Marcelo Contreras, en un lapso de solo dos años «se desfigura por completo lo que era la idea del verano del amor, la idea de que el hipismo planteaba la contracultura, de que había una manera distinta de poder desarrollar un modelo de sociedad y termina todo esto completamente ensangrentado». Así, la violencia del clan Manson y el desastre de Altamont destruyeron para siempre el gran sueño pacifista de 1969.

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