El 23 de diciembre de 1985, Raymond Belknap y James Vance, dos jóvenes de Nevada, protagonizaron un intento de suicidio que años después llevaría a Judas Priest a uno de los juicios más insólitos de la historia del rock.
Ambos habían pasado varias horas escuchando Stained Class, álbum que la banda británica había publicado en 1978. Luego se dirigieron a un patio de juegos ubicado junto a una iglesia. Belknap murió tras dispararse con una escopeta, mientras Vance sobrevivió con graves heridas.
La acusación apuntó a un supuesto mensaje oculto
Las familias responsabilizaron a Judas Priest y a CBS Records, asegurando que la canción “Better by You, Better Than Me” escondía mensajes subliminales que habrían inducido a los jóvenes a suicidarse.
El principal argumento era que, al reproducir determinados fragmentos, podía escucharse repetidamente la frase “do it” (“hazlo”), además de otras supuestas referencias al suicidio. El tema, además, no era una composición original de Judas Priest: era una versión de una canción de Spooky Tooth escrita por Gary Wright en 1969.
El caso llegó finalmente a los tribunales en 1990. El juicio duró semanas y contó con más de 40 testigos. Incluso el juez Jerry Carr Whitehead trasladó parte del proceso a un estudio de grabación para escuchar las pistas originales y determinar si realmente existían aquellos mensajes.
El polémico caso de Judas Priest
La resolución llegó el 24 de agosto de 1990. Whitehead concluyó que el supuesto “Do it” podía escucharse, pero que se trataba de una combinación accidental entre la exhalación de Rob Halford y sonidos de guitarra. No encontró pruebas de que la banda hubiera colocado deliberadamente un mensaje subliminal ni de que este hubiera provocado los suicidios.
El juez, por lo tanto, desestimó la demanda contra Judas Priest. Sin embargo, CBS Records recibió una sanción de 40.000 dólares por problemas relacionados con la entrega del material original solicitado durante el proceso.
Para Rob Halford, el fallo significó mucho más que la victoria de una banda. Temía que una decisión contraria hubiese establecido un precedente capaz de afectar la libertad artística del rock y el heavy metal.
La historia posteriormente fue retratada en el documental Dream Deceivers: The Story Behind James Vance vs. Judas Priest, estrenado en 1992, que reconstruyó tanto el juicio como las circunstancias que rodearon a los dos jóvenes.
El caso quedó así como uno de los episodios más polémicos del heavy metal: un juicio en el que una banda terminó defendiendo su música frente a la acusación de que una canción podía ser capaz de decirle a alguien, sin que este lo supiera, que acabara con su propia vida según publicó El País.
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