El mítico trazado de Zandvoort albergó un final de carrera absolutamente electrizante en su despedida definitiva del calendario de la Fórmula 1. Aunque la lluvia intermitente amenazó con alterar el orden en varios momentos de la jornada, la estrategia y la gestión de los neumáticos terminaron decidiendo un Gran Premio que se recordará por su altísima tensión. En este escenario tan impredecible, Lando Norris se consagró como el gran triunfador, brindando una auténtica clase magistral de pilotaje en los momentos decisivos de la carrera.
El adelantamiento maestro de Lando Norris hacia la gloria
La lucha por la victoria en el Gran Premio de Países Bajos llegó a su punto álgido en la segunda mitad de la carrera. El joven piloto de Mercedes, Andrea Kimi Antonelli, lideraba con solidez y manejaba muy bien la presión del McLaren de Norris. Sin embargo, la estrategia de paradas en boxes comenzó a inclinar la balanza a favor del equipo de Woking.
Tras montar un juego nuevo de neumáticos duros, Norris comenzó a recortar tiempo de manera implacable. Por el contrario, Antonelli informó a su equipo de que se había quedado completamente sin neumáticos traseros. En la vuelta 56, Norris ejecutó una maniobra antológica: atacó por el exterior de la curva 1 y superó con agresividad al italiano para recuperar el liderato. A partir de ese momento, el británico voló sobre el asfalto para distanciarse definitivamente.
Caos por el Virtual Safety Car y tensión en boxes
La aparente tranquilidad de Norris se vio interrumpida en la vuelta 58, cuando el Haas de Esteban Ocon se quedó detenido en la pista. Este incidente obligó a decretar un Virtual Safety Car que desató la locura en el pit lane. Ferrari aprovechó la neutralización para colocarle neumáticos blandos a un furioso Lewis Hamilton, quien previamente había criticado a su muro por «malgastar el tiempo» detrás de Charles Leclerc. Mercedes reaccó de inmediato y llamó a boxes a Antonelli para defenderse con la goma blanda.
Al reanudarse la carrera, Norris defendió el primer puesto sin problemas y acumuló una ventaja superior a los 11 segundos sobre sus rivales. No obstante, la batalla por el podio se volvió dramática. George Russell, que rodaba en tercera posición, recibió órdenes de equipo por radio para dejar pasar a Antonelli. Esto se debió a que Hamilton venía con un ritmo demoledor con el neumático blando, amenazando con arrebatarles las posiciones de privilegio.
Un sprint final de infarto en Zandvoort
Cuando parecía que las posiciones estaban definidas, un nuevo golpe de teatro sacudió la carrera en la vuelta 70. Dirección de carrera decretó otro Virtual Safety Car por escombros en la curva 9. Esto compactó al pelotón de inmediato, dejando a Antonelli, Hamilton y Leclerc en una diferencia de apenas unas décimas.
La pista se relanzó en la vuelta 71 para disputar un giro final de auténtico infarto. Antonelli resistió de manera soberbia los embates de Hamilton para asegurar la segunda posición. Por delante de todos, Lando Norris cruzó la línea de meta para sellar una victoria monumental. George Russell completó el podio en el tercer puesto, mientras que Hamilton y Leclerc finalizaron cuarto y quinto respectivamente.
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