La música popular suele centrar su atención en las figuras frontales. Sin embargo, la columna del crítico Marcelo Contreras en Palabras Sacan Palabras invita a observar hacia el fondo del escenario. Inspirado por la celebración del día del baterista chileno, el periodista analizó cómo este instrumento es el verdadero motor de los proyectos más grandes de la historia.
A menudo, la percepción pública relega a estos músicos a un segundo plano. Según Contreras, «los bateristas que siempre son un poco como la comparsa de las bandas, uno siempre se detiene en el guitarrista, el cantante, van por ahí». A pesar de esta visión común, la realidad técnica y artística sugiere que la columna vertebral de cualquier agrupación reside en quien lleva el ritmo.
La regla de Joe Strummer y el fenómeno The Clash
Para entender esta importancia, Contreras recurre a una máxima del líder de The Clash. «Joe Strummer decía que tu banda tu baterista, que por ahí tú tenías que medir más o menos la calidad». Esta teoría se comprueba con la evolución de la propia banda británica. Originalmente contaban con Terry Chimes, pero el salto cualitativo ocurrió tras un cambio clave en la alineación.
El periodista detalla que «no es hasta la llegada de Toper Headon que realmente de clutch adquiere un cariz que yo creo que le permitió despegarse del molde de lo que eran las bandas de punk rock». Headon no solo aportó técnica, sino también capacidad compositiva. Él fue el responsable de crear íntegramente el mayor éxito comercial del grupo. Contreras enfatiza que «Rock de Cashba, que es un tema que Toper Hedon lo fabrica, o sea, lo compone absolutamente solitario».
Los Beatles y la revolución de Ringo Starr
El caso más emblemático de la historia del rock es, sin duda, el de los «Fab Four». La transición de Pete Best a Ringo Starr no fue simplemente un ajuste de personal, sino un cambio de destino. Contreras sostiene que «si no es porque llega Ringo Star, realmente habría sido otro el curso de los Beatles».
Aunque algunos cuestionan su virtuosismo, su aporte fue fundamental para el lenguaje del género. El crítico destaca que «la imagen de Ringo fue definitoria» y que «Hasta la irrupción de los Beatles, los bateristas no tenían ninguna relevancia en la música rock». Ringo Starr sacó al baterista del anonimato, dándole un peso visual y sonoro que antes era inexistente en el rock and roll tradicional.
De Nirvana a los Red Hot Chili Peppers: El sonido de los 90
La década de los 90 también estuvo marcada por bateristas que llegaron para salvar o potenciar proyectos. Nirvana es el ejemplo de manual. Aunque grabaron su primer disco con Chad Channing, la entrada de un nuevo integrante fue el catalizador del éxito mundial. Contreras asegura que «no hay punto comparación con lo que después llegó a ser Dave Brol en lo que fue Neverm. Es un cambio de curso que es absoluto».
Un fenómeno similar ocurrió con los Red Hot Chili Peppers. Con la entrada de Chad Smith, la banda californiana encontró la potencia que le faltaba para dominar las listas. En palabras del columnista, «la llegada a Chad Smith le cambia absolutamente el sonido a los Chili Peppers». Su estilo agresivo y preciso fue clave, pues «Chad Smith es un baterista extraordinario, o sea, es una bestia la batería».
El arquitecto del ritmo: El caso de Rush
Finalmente, la transformación más radical en términos de complejidad ocurrió en Canadá. Rush comenzó como una banda de rock tradicional con John Rutsey. No obstante, las ambiciones progresivas de Geddy Lee y Alex Lifeson requerían otro nivel de ejecución.
Contreras explica que «RS no podía tocar el tema o lo resolvía de una manera totalmente tradicional y llega Nilp y cambia absolutamente». Neil Peart no solo trajo un virtuosismo sin precedentes, sino que asumió un rol inusual para su posición. «Si no es porque llega este batero, habría sido otro el destino que habría tenido Rat, sin duda», afirma el crítico, destacando que Peart se convirtió además en el letrista principal de la banda.
Esta evolución permitió a Rush pasar de canciones sencillas a estructuras arquitectónicas complejas. Para Marcelo Contreras, la conclusión es clara: «es el batero el que cambia el curso de la historia y es lo que sucedió con todas estas bandas que hemos mencionado». Sin estos músicos, que a veces son mirados en menos, las grandes trayectorias del rock no tendrían el mismo sentido.
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