El mercado de los combustibles en Chile atraviesa un panorama complejo tras confirmarse un nuevo incremento en las tarifas anunciado por la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP). La subida afectó a las gasolinas de 93 y 97 octanos, al diésel y de forma severa a la parafina. Ante este escenario, el exministro de Energía y director del Observatorio de la Transición Energética (OTE), Claudio Huepe, entregó en Palabra Que Es Noticia un análisis sobre las causas estructurales del fenómeno.
Crisis geopolítica y capacidad de refinación en el mercado global
En primer lugar, Huepe explicó que las alzas constantes responden a un estrés severo en el mercado internacional del petróleo. Las guerras y conflictos geopolíticos recientes han generado bloqueos en el flujo de crudo y daños directos en la infraestructura de refinación de grandes productores globales, como Rusia y países de Medio Oriente.
Asimismo, el especialista enfatizó que el consumidor utiliza derivados procesados y no petróleo crudo. «Hay un problema importante geopolítico producido por las guerras que nos está afectando, y lo más probable es que no sea algo que se solucione tan rápidamente porque ha habido daño en infraestructura y por eso vamos a tener menos capacidad de producción, tanto en refinados como en petróleo crudo», advirtió Huepe.
La dependencia de Chile respecto al diésel importado
Por otro lado, aunque Chile cuenta con refinerías en Quintero, Hualpén y Gregorio, la producción nacional resulta insuficiente para cubrir la demanda interna. En consecuencia, el país se ve obligado a importar una porción sustancial de sus combustibles directamente desde el exterior.
Al respecto, Huepe destacó la elevada vulnerabilidad del mercado local frente a proveedores internacionales. «Importamos un porcentaje importante, más del 50% del diésel que consumimos, y ese viene mayormente de Estados Unidos», precisó el exministro.
Además, el experto alertó sobre eventuales medidas proteccionistas que podrían agravar el panorama. En este sentido, puntualizó que «hay un peligro bastante grave si se materializara la amenaza de Estados Unidos de cortar sus exportaciones de diésel durante un periodo de 90 días al resto del mundo». Según explicó, si dicha medida se concreta, «podríamos tener restricciones en capacidad, es decir, menos acceso a combustible, y eso ya sería un problema de una escala aún mayor».
Reservas estratégicas y el debate sobre los impuestos
En cuanto a los mecanismos de amortiguación, la mayoría de los países de la OCDE han liberado reservas estratégicas para contener las alzas. Sin embargo, Chile carece de este tipo de inventarios estatales de almacenamiento de crudo.
Por este motivo, la exautoridad propuso reabrir la discusión pública sobre esta materia. «Chile no tiene esa capacidad estratégica. Es una discusión que viene de larga data y creo que hay que volver a dar, porque es caro mantener reservas estratégicas, pero cuando hay una situación como esta puede producir un aporte muy importante», afirmó.
Respecto a la carga tributaria sobre las bencinas, Huepe reconoció que los impuestos representan un porcentaje elevado del precio final. Sin embargo, diferenció las medidas de alivio fiscal temporal frente a una eventual falta de suministro. «En el corto plazo uno podría pensar en soluciones de emergencia, como reducir los impuestos eventualmente si fuera necesario. Sin embargo, el problema más grave sería si tuviéramos escasez física de diésel, lo que sería un problema de otra categoría», sostuvo.
Subsidios sectoriales y la necesidad de una política de largo plazo
Por otra parte, la conversación abordó la disparidad de tratos entre sectores económicos, como los beneficios otorgados al gremio de camioneros frente a otros rubros golpeados por la inflación. El exministro coincidió en que los esquemas de protección focalizada permanente resultan complejos de sostener en el tiempo.
De esta manera, remarcó la importancia de construir una estrategia clara a largo plazo. «No es viable subsidiar los combustibles de manera permanente, eso sería un error porque aspiramos como sociedad a ir reduciendo nuestras dependencias», aseveró Huepe. Asimismo, agregó que «en Chile hemos dejado el tema de los combustibles fósiles al mercado y no tenemos una política muy clara. Es importante que avancemos ahora hacia una política clara de combustibles fósiles».
Matriz energética: el desafío más allá de la electricidad
Por último, el director del OTE aclaró un mito recurrente sobre la penetración de las energías renovables en Chile. Aunque el sector eléctrico ha registrado avances destacados, la energía eléctrica abarca solo una fracción menor del consumo nacional total.
En este punto, Huepe ofreció cifras clarificadoras: «Menos de un cuarto de toda la energía que se consume en Chile es en forma de electricidad. Aun cuando el 100% de la electricidad fuera renovable, solo un cuarto estaría en forma de energía renovable».
Finalmente, sobre la evolución futura de las tarifas, el exministro fue enfático en Palabra Que Es Noticia al descartar caídas inmediatas en los surtidores. «Es difícil que nosotros podamos visualizar en un muy corto plazo una reducción en los precios de los combustibles, que son un commodity. El precio no lo manejamos, es un precio mundial», concluyó.
Sigue a FUTURO.cl en Google Discover
Recibe nuestros contenidos directamente en tu feed.
Seguir en Google