COLUMNA DE OPINIÓN

«Abstenerse tras el desgaste emocional y financiero de una relación»: Psicólogo explica la tendencia del «solo-maxxing»

El coach Sebastián Rodríguez explica por qué los jóvenes hoy prefieren invertir en sí mismos que en relaciones de pareja.

Sebastian Rodriguez Psp 19 Agosto Web
Radio Futuro

En los últimos meses, un nuevo concepto ha comenzado a colonizar las redes sociales y las conversaciones de la generación Z: el solo-maxxing. Esta tendencia no solo propone la soltería como un estado civil, sino como una herramienta de optimización personal y financiera. Para entender este fenómeno, el psicólogo Sebastián Rodríguez, conocido como el «psicólogo del rock», analizó en profundidad en su columna de Palabras Saan Palabras cómo esta mentalidad está transformando la forma en que los jóvenes entienden sus emociones y su bolsillo.

¿Qué es el solo-maxxing?

El término surge de la combinación de la soledad y el concepto de «maximizar». No se trata simplemente de estar solo, sino de llevar esa condición a su máximo potencial de beneficio individual. Según explica Rodríguez, «Maxin es un concepto como de maximizar u optimizar al máximo algo. Se está optimizando estar solo: cultivarte, ejercitarte, leer libros de autoayuda, comer sano, hacer deporte, estudiar, viajar».

Esta tendencia fomenta la idea de empoderar la soltería, glorificando sus virtudes por sobre la estructura tradicional de estar en una relación. Para muchos jóvenes, el objetivo es invertir tiempo y recursos exclusivamente en el desarrollo del «yo». El especialista señala que «toda esa plata que tú invertirías en una relación la inviertes en ti. El fenómeno se está popularizando en mujeres jóvenes que dicen que financieramente les conviene invertir en ellas, en su carrera y en ser profesionales en vez de perder plata en una relación».

El factor económico: Invertir en lugar de «perder»

Uno de los pilares del solo-maxxing es la eficiencia financiera. En un contexto donde el costo de la vida ha aumentado drásticamente, las citas y el mantenimiento de una pareja se perciben como un gasto innecesario. Rodríguez destaca que los jóvenes hoy prefieren asignar sus fondos a metas personales concretas: «En vez de perder 200 dólares en una noche de salir con un hombre, prefieren invertir esos 200 dólares en estudiar, en viajar, en cultivarse».

Esta mentalidad responde a una realidad material innegable. «Hay un tema económico, la vida está siendo muy cara y optar por invertir en uno y no gastar en otro está siendo una opción. Puedo arrendarme un departamento más chico, tener un auto más chico, viajar más rico, porque como no tengo que invitar a nadie hago el viaje como yo quiero». De esta manera, el solo-maxxing se presenta como una respuesta pragmática a la precariedad o al alto costo de la independencia.

«Boy Sober» y el desgaste emocional

Más allá del dinero, existe un componente de salud mental. El concepto de «boy sober» o estar «sobria de hombres» ha ganado tracción tras el agotamiento que producen las dinámicas modernas de citas. El psicólogo explica que muchas personas «hablan del boy sober, como estar abstemia de hombres después del desgaste energético, emocional y financiero que significa una relación».

Esta decisión de alejarse de las relaciones de pareja ya no se limita a personas mayores que han pasado por divorcios. Ahora, es una opción consciente en la juventud. «Antes esto de ‘I don’t need a man’ se llegaba a entender en mujeres que ya habían realizado su vida, se habían casado o separado. Pero ahora está pasando con la juventud, con gente joven que está optando por quedarse sola y hay una cantidad de influencers que promueven este estilo de vida».

Un cambio en las cifras demográficas

La tendencia que describe Rodríguez tiene un respaldo estadístico contundente en la sociedad actual. Las formas de habitar el espacio han cambiado drásticamente en las últimas décadas. En el año 1992, los hogares unipersonales en Chile representaban solo el 8,3%. Sin embargo, los datos actuales muestran un panorama radicalmente distinto. «Hoy en el 2024, según el último censo, hay 21,8% de hogares unipersonales. Es una realidad, casi un cuarto de la población vive sola. Antes era todo en familia».

Este cambio ha obligado incluso al mercado inmobiliario a adaptarse, diseñando proyectos pensados exclusivamente para este público que no planea formar una familia tradicional. No obstante, este fenómeno también levanta críticas sobre la pérdida de los vínculos comunitarios.

¿Libertad o individualismo extremo?

El debate sobre el solo-maxxing se divide entre quienes ven un avance en la autonomía personal y quienes advierten un aislamiento peligroso. Por un lado, se argumenta que las personas, especialmente las mujeres, están ejerciendo su derecho a nuevas libertades y formas de amar sin las ataduras tradicionales. Por otro lado, surge la preocupación por un individualismo creciente.

Rodríguez advierte que el fenómeno genera controversia debido a que «surgen críticas en torno a que los seres humanos estamos cada vez más individualistas y egoístas. Estamos desplazando no solamente el tener hijos o la crianza, sino ya ni siquiera formar pareja». En este escenario, el solo-maxxing se posiciona no solo como una moda pasajera de redes sociales, sino como un síntoma de una sociedad que está renegociando sus prioridades afectivas y económicas.


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