Hablar de Ozzy Osbourne es hablar de la historia misma del heavy metal. Su voz inconfundible, su personalidad irreverente y una carrera que se extendió por más de 50 años lo convirtieron en una de las figuras más importantes del rock.
Tras revolucionar la música junto a Black Sabbath, Ozzy construyó una exitosa trayectoria solista que dejó himnos inmortales, colaboraciones históricas y algunos de los discos más influyentes del género.
A continuación, repasamos 20 canciones fundamentales para entender por qué el «Príncipe de las Tinieblas» sigue siendo una leyenda.
De «Crazy Train» a «Patient Number 9»
Todo comenzó con «Crazy Train» (1980), el sencillo que abrió su carrera en solitario y que presentó al mundo el extraordinario talento del guitarrista Randy Rhoads. Su inolvidable riff continúa siendo uno de los más reconocibles de la historia del rock.
De esa misma etapa destacan «Mr. Crowley», inspirada en el ocultista Aleister Crowley, y las composiciones de Diary of a Madman, álbum que muchos consideran el punto más alto de la sociedad artística entre Ozzy y Rhoads gracias a canciones como «Flying High Again», «Over the Mountain» y la épica «Diary of a Madman».
La era de Jake E. Lee y Zakk Wylde
Tras la muerte de Randy Rhoads en 1982, muchos dudaban del futuro musical de Ozzy. Sin embargo, respondió con clásicos como «Bark at the Moon», donde brilló el guitarrista Jake E. Lee.
A esa época pertenecen además «Rock ‘n’ Roll Rebel», «Shot in the Dark» y «The Ultimate Sin», canciones que consolidaron su presencia en la radio y en MTV durante los años 80.
Posteriormente apareció «Miracle Man», que además marcó el debut de Zakk Wylde como guitarrista de la banda, iniciando una de las alianzas más importantes de la historia del metal.
«No More Tears»: el álbum que redefinió su carrera
En 1991 llegó uno de los discos más exitosos de Ozzy: No More Tears.
La canción que da nombre al álbum es considerada una de las mejores composiciones de toda su carrera, mientras que «Mama, I’m Coming Home», escrita junto a Lemmy Kilmister, mostró una faceta mucho más íntima del cantante y terminó convirtiéndose en una de sus baladas más recordadas.
El disco también dejó «Road to Nowhere», donde Ozzy reflexiona sobre la fama, los excesos y la supervivencia.
Reinvención constante
Durante los años 90 y 2000 continuó ampliando su catálogo con canciones como «Perry Mason», «I Just Want You», «Dreamer» e «I Don’t Wanna Stop», demostrando que seguía vigente incluso después de varias décadas de carrera.
Su último gran trabajo llegó con Patient Number 9 (2022), donde compartió estudio con figuras como Jeff Beck en la canción que da nombre al disco.
Colaboraciones inolvidables
Más allá de sus álbumes, Ozzy dejó colaboraciones que trascendieron generaciones.
Una de las más emblemáticas es «Close My Eyes Forever», junto a Lita Ford, considerada una de las grandes baladas del rock.
Décadas después sorprendió al público más joven participando en «Take What You Want», junto a Post Malone y Travis Scott, demostrando que su influencia seguía vigente mucho más allá del metal.
Con estas veinte canciones, Ozzy Osbourne construyó un legado que continúa sonando en radios, festivales y plataformas de streaming alrededor del mundo, consolidándose como una de las voces más importantes que ha conocido la historia del rock.
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