COLUMNA DE OPINIÓN

“No tiene sentido hablar de premios Pritzker si arriesgamos la calidad de vida en la vivienda social”

El arquitecto Dino Bozzi advierte por la modificación del Minvu y Hacienda en la vivienda social y analiza el Premio Nacional 2026.

Premios Pritzker Web
Agencia Uno

El pasado lunes 27 de julio, el Colegio de Arquitectos de Chile anunció a los ganadores del Premio Nacional de Arquitectura 2026: Alejandro Aravena Mori y Smiljan Radic Clarke. Según la entidad, el galardón reconoce una obra de excelencia que constituye un legado excepcional para la disciplina en el país. Sin embargo, para el arquitecto y académico Dino Bozzi, este reconocimiento internacional de los dos ganadores del Premio Pritzker contrasta con una preocupante realidad normativa que amenaza la habitabilidad en las ciudades chilenas.

Trayectorias paralelas y visiones distintas

En su columna de Palabras Sacan Palabras, Bozzi describe el trabajo de Aravena y Radic como «trayectorias paralelas» que, aunque no se tocan, avanzan en una misma dirección de excelencia desde ámbitos distintos. El académico subraya que reducir ambas carreras a una misma descripción resulta complejo debido a sus enfoques particulares.

Al respecto, Bozzi explica las diferencias fundamentales: «Aravena es fundamentalmente reconocido por la vivienda social que ha trabajado, que es una cuestión que es muy de contingencia, del día a día, cuestión que cualquier hijo de vecino puede entender la relevancia que tiene. En cambio, el caso de Smiljan es una arquitectura mucho más centrada en el diseño de la arquitectura, más en una reflexión que podríamos llamar disciplinar». Mientras Aravena responde a problemas globales, la obra de Radic se vincula a una investigación de avanzada sobre la calidad de los detalles y la construcción misma.

El «pecado original» del Premio Nacional

A pesar de la relevancia de los premiados, la discusión radial abordó el hecho de que ambos arquitectos ya habían obtenido el Premio Pritzker (considerado el «Nobel» de la arquitectura) años antes de recibir el máximo galardón en su propio país.

Dino Bozzi fue enfático al señalar esta demora: «Este premio tiene un pecado original, que es un premio que se da posterior al premio Pritzker de arquitectura. Estos dos personajes fueron reconocidos fuera de su país antes de ser reconocidos acá. El Colegio de Arquitectos no los premió. Alejandro hace hartos años ya que se ganó el Pritzker y Smiljan se lo acaba de ganar el año pasado». Para el experto, la decisión de entregar el premio a ambos en conjunto parece una resolución política para «dejar empatado» el reconocimiento ante la juventud de los premiados en comparación con la tradición histórica del galardón.

Una reforma histórica bajo sospecha

La mayor preocupación de Bozzi radica en el vínculo entre la arquitectura de excelencia y la normativa vigente. Actualmente, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) impulsa una modificación radical a la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), que regula qué y cómo se puede construir en Chile.

Bozzi advierte que esta reforma, la más importante en la historia de la ordenanza, ha ignorado las críticas masivas recibidas durante el periodo de consulta pública. «Los taparon de observaciones. Particularmente desde las municipalidades vinieron observaciones muy importantes y también de los gremios asociados a la construcción. El ministerio presentó unas modificaciones mínimas; en la práctica no le hizo caso a las observaciones que recibió».

El riesgo de una «barbarie» urbana

La crítica de Bozzi apunta directamente a la gestión del Ministerio de Hacienda, al que acusa de presionar por cambios que arriesgan la calidad de vida de los ciudadanos en favor de una mayor densidad habitacional sin el equipamiento necesario.

El arquitecto vincula esta crisis normativa con el trabajo de los premios nacionales: «El Ministerio de Vivienda tiene la posibilidad de detener esta barbarie. Y si no se hace, no tiene ningún sentido que hablemos de premios Pritzker, que hablemos de la calidad de la arquitectura. Porque no es esa la arquitectura que mejora o que daña la vida de las personas. Es justamente el ámbito en el que ejerce Alejandro Aravena, que es el de la vivienda social».

Según Bozzi, la nueva normativa permitiría construir más viviendas sin la obligación de mejorar las áreas verdes ni los servicios básicos. «Estamos hablando de poder construir más viviendas sin mejorar las áreas verdes, sin hacer áreas verdes. Estamos hablando de sobrecargar las vías de la ciudad en la medida en que ponemos más gente. Es una barbarie lo que ha planteado el ministerio en este momento».

Densidad sin equipamiento: un retroceso social

Finalmente, el académico de la Universidad Católica aclara que no se opone a la densificación urbana, sino a la falta de planificación integral. Bozzi, quien dicta el curso de «Densidad Adecuada», sostiene que la vida en la ciudad requiere un equilibrio que la reforma actual no garantiza.

«Si tú vas a aumentar las densidades, tienes que aumentar en proporción las áreas verdes. Tienes que mejorar las obligaciones respecto de los equipamientos que acompañan a la vivienda. Tienes que construir más colegios. No puedes hacer que se construyan viviendas en zonas que no están equipadas. Y la modificación a la normativa no va en ningún punto acompañada del equipamiento». La advertencia es clara: sin un compromiso real con la habitabilidad, los grandes premios de arquitectura quedarán desconectados de la realidad social que deben transformar.


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