En una reciente visita a los estudios de Radio Futuro, Nano Concha, bajista histórico y pilar fundamental de Los Ángeles Negros, compartió detalles inéditos sobre la creación de un sonido que traspasó fronteras y géneros. Durante la entrevista con Rainiero Guerrero en RockShop, Concha desglosó cómo una serie de coincidencias en un estudio de grabación dieron origen a un fenómeno que hoy es reivindicado incluso por la escena del rock chileno.
Un encuentro fortuito en los estudios de la EMI
La formación clásica de la banda no fue algo planeado minuciosamente, sino el resultado de una emergencia profesional. Según relata Concha, el director artístico de la EMI, Jorge Oñate, enfrentaba un problema porque el grupo original se había disuelto dejando un álbum incompleto.
Sobre aquel momento en que conocieron a Germaín de la Fuente y Mario Gutiérrez, el bajista recuerda: “Nos reunimos, nos conocimos con Germaín y Mario Gutiérrez en el estudio de grabación de EMI literalmente. Jorge me pidió que llevara un órgano, otra guitarra, batería y bajo. Hablamos con ellos y le digo: ‘Bueno, ¿qué canciones traen para montar y completar este álbum? Faltan cinco’. ‘Ninguna’”.
Ante la falta de material, los músicos de sesión propusieron temas de Sandro y otras baladas argentinas, grabando cinco canciones que sellarían su ingreso definitivo al grupo. Concha destaca la rapidez del proceso: “Grabamos esos cinco temas en septiembre, nos pusimos de acuerdo para entrar al grupo y nosotros en octubre ya terminamos el primer álbum. ‘Y Volveré’ para nosotros era el primero, para ellos el segundo”.
El secreto del sonido: El bajo «funky» y la influencia de Motown
A diferencia de otras agrupaciones románticas de la época, Los Ángeles Negros incorporaron elementos rítmicos que provenían de la música negra estadounidense. Nano Concha no oculta su principal referente al momento de construir las líneas de bajo que definieron éxitos como «Como quisiera decirte» o «Murió la flor».
“Te puedo decir incluso a quién imitaba yo: a un bajista que era de la era del sello Tamla-Motown, donde estaban los capos ahí. El bajista se llamaba James Jamerson. Ese tipo de bajo es el que yo, obviamente adaptándolo a nuestras armonías, toco en los primeros Ángeles Negros”, confiesa el músico.
Esta aproximación rítmica generó tensiones iniciales con el vocalista, quien buscaba un estilo más tradicional. “Yo tenía problemas con Germaín porque me decía: ‘Es que esto es un bolero’. ‘Sí, déjame tocarlo como yo quiero’. ‘Es que estás atravesado’. ‘Sí, déjame atravesado’. Eso hizo la diferencia con todos los grupos que tocaron tipo Ángeles Negros. Ninguno hizo síncopas por muchos años”.
El impacto internacional: De Raphael a los Beastie Boys
El éxito de la banda fue tan arrollador que grandes figuras de la música internacional pusieron sus ojos en sus arreglos. Uno de los casos más emblemáticos fue el del cantante español Raphael, quien conoció el trabajo de los chilenos en las oficinas de la EMI en Nueva York.
Concha relata el encuentro: “El que nos copió esa idea fue Raphael. Estuvimos con él en Nueva York y nos pregunta qué canción teníamos pegando en la radio. Le dijimos ‘Y Volveré’. Se la tarareamos, le pidió un disco al gerente y el año 72 Raphael graba ‘Y Volveré’. Si te fijas, copiaron el bajeo. De ahí toda la orquesta que acompañaba a los artistas españoles empezaron a hacer ese tipo de bajeo”.
Incluso años más tarde, el legado rítmico de la banda llegó al hip-hop estadounidense. Concha menciona con asombro cómo los Beastie Boys utilizaron su música: “Fueron los primeros porque copiaron la batería y el bajo, samplerearon eso. Yo siempre dije: ‘¿Cómo es posible que ellos se hayan preocupado de un grupo chileno cuando esta onda es de ellos?’. Yo escuchaba el sello Motown y lo reconozco, fue mi influencia”.
México: El cambio de paradigma
La llegada de Los Ángeles Negros a México no fue inmediata, pero cuando ocurrió, transformó la industria radial del país, que en ese momento estaba dividida entre solistas baladistas y bandas tropicales o de rock.
“En México no entrábamos porque no existía el sistema de que un grupo baladista estuviera en la radio. O eras solista baladista o eras una banda que tocaba tropical o rock. Pero alguien de EMI México se le ocurrió probar un disco 45 con ‘Y Volveré’ en la radio más importante de la Ciudad de México y estuvo 8 meses en primer lugar”.
Este éxito abrió la puerta a lo que hoy se conoce como música grupera. Concha concluye que “influenciamos a la radio para que tocara baladas interpretadas por grupos. Muchos grupos que habían pegado con cumbias empezaron a grabar baladas. Cambió los paradigmas de promoción”. Actualmente, Nano Concha continúa manteniendo vivo este legado con Los Ángeles Negros Clásicos, realizando giras internacionales que demuestran la vigencia de un sonido que nació de una síncopa de bajo.
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