Hace cerca de una semana emprendíamos viaje al sur con el equipo de Nueva Escena, invitados a cubrir la segunda edición del Festival Doblecara. El cartel era llamativo: compuesto por siete bandas, mostraba la flor y nata del rock alternativo de la ciudad de Temuco, un junte que ha sabido destacar en la escena nacional. Si bien Asia Menor, como punta de lanza de la zona, no era parte del show, la banda se encontraba participando del evento y su vocalista era parte del cartel con su side project.
La mesa estaba servida. La comuna de Padre Las Casas era la anfitriona, en un Centro Cultural que nada tiene que envidiarle al Teatro CEINA o a Matucana 100. Eran las tres de la tarde y el show estaba por comenzar.
Todos Mis Amigos Están Tristes, Jorge y los RRHH, La Cámara Chilena de la Destrucción, Comedor, Tori Inu, Tierras Raras y El Sueño de Alicia: ese es el orden inverso de presentación de las siete bandas que, de una u otra forma, son parte de este colectivo que nos invitaba y recibía de manera muy amable y profesional.
A continuación, relataremos más o menos lo que fue la experiencia con cada banda, mezclado con declaraciones de Luis, Pablo, Óscar y Mariano, núcleo central del Colectivo Doblecara, en cuyas respuestas logramos entender mejor cómo se forma todo esto.
Lo primero: brutal. La jornada no llevaba ni diez minutos de su primer show y El Sueño de Alicia ya tenía a más de 200 personas haciendo pogo, aglutinadas frente al escenario con una conexión que nos impactó de inmediato. Solo tienen un tema en redes sociales, pero la solidez y bella estética en clave emo —como eje central de la música del día, me atrevería a decir— y post rock adelantaban de inmediato el carácter del evento: épica, carácter y muy buena música en vivo.
Festival Doblecara en Temuco: relatado por el equipo de Nueva Escena
Mariano Mora, uno de los técnicos más activos durante ese día en Temuco, nos da su visión del por qué hay tantas bandas resonando en el rock alternativo nacional: “Siento que es principalmente porque en chile al contar con una historia reciente particularmente distintiva, ha desembocado en una corriente de artistas con cosas nuevas que decir y con nuevas influencias que importar. Estas últimas se ven principalmente lideradas por los artistas gringos de estos géneros más ruidosos como el emo, post hardcore y post rock. Seria mentira decir que estos géneros no habían llegado antes, pero por el contexto actual resuenan de manera más directa con la gente y permiten una adopción masiva de estos sonidos”.
Tierras Raras, como segunda banda, sorprendía con Ruby a la cabeza, quien, guitarra en mano, dominaba al público desde riffs de pop rock muy bien logrados. Esto destacó aún más en la segunda parte del show, cuando Ruby Martínez pasó a la batería, manteniendo el liderazgo vocal de la banda y aumentando el peso de una presentación precisa, aunque un poquito corta. Genial ver a una chica tocando batería, la única sobre el escenario en todo el festival; la única crítica que podría hacerle a este muy lindo día.
Del piño de bandas presentes, la primera que vi alguna vez en vivo fue Tori Inu, un proyecto que ha cambiado de forma e integrantes, pero que siempre demuestra lo más crudo del emo hecho en Chile. Si podemos jugar a que Temuco es el nuevo Seattle, probablemente Tori sea una de las razones. Desgarrador, real, triste y muy emotivo. El público volvía a enloquecer y notamos que los cuerpos volando por el aire serían un acompañamiento de lujo durante toda esta experiencia que estábamos viviendo.
El tamaño del escenario permitía que todo luciera muy profesional. La organización demostraba mucho manejo, el sonido era perfecto, pero el uso de las pantallas —una detrás y dos pequeñas a los costados— era de lo más impactante. Todas las bandas, con visuales trabajadas y logradas, te hundían aún más en esta experiencia llena de referencias, pero tan propia de Temuco.
Pablo Villouta destaca del trabajo del colectivo, lo siguiente “Creo que Doble Cara ha destacado por ir mas allá de solo hacer tocatas, si no que ha buscado crear una estructura alrededor de estas que si bien, no es algo necesariamente tan nuevo, no se había visto tanto en la nueva escena de regiones, para esto, ha sido importante que dentro del equipo gestor no solo hayan músicos, si no que otros perfiles como ingenieros o psicólogos que permiten dar una perspectiva no solo artística, si no que también desde un punto de vista de organización formal”.
Era el turno de Comedor, y mostraba en sus pantallas imágenes cercanas de protagonistas de la escena local. En un show con algo más de pausa, pero de sólida intensidad, exhibían un fiato de una banda que se conoce, que interpreta sus temas con oficio y buenas ideas, mientras reías y te emocionabas con imágenes que te hacían sentir como en casa. Ojo con ese disco que se viene y que promete sumarse con éxito a la camada de grandes publicaciones provenientes de la ciudad que nos recibía.
La noche llegaba, el merch volaba y nadie se iba del lugar. Solo entraban y salían entre shows. En ese momento, mientras capeábamos el frío con un tecito, escuchamos uno de los llamados que más movió las aguas del recinto. Los chicos de Doble cara gritaban hacia afuera del teatro: “¡Va a empezar La Cámara!”.
LCCHDLD estaba arriba del escenario y, a los segundos del llamado, comenzaba su show. El pogo era instantáneo. Las visuales de videojuegos, los cuerpos volando y un grupo que demuestra un oficio que impresiona. El emo rock sonaba fuerte y claro. Himnos como “Buses García”, “Diversión Tipo 3” y “GTA Santiago” eran coreados a todo pulmón. Alto en kick.
Espectáculo aparte fue el final de la presentación, cuando “GTA Santiago” fue cantada arriba del escenario por parte del público y del colectivo a tres micrófonos. David, Pablo y Toño ya no estaban solos: era un coro que emocionaba hasta los huesos y que pueden ver en un reel de nuestro Instagram. El peak de la jornada.
“Creo que desde afuera se ve grande”, dice Oscar Vergara haciendose cargo del éxito de la fecha que reunió casi 400 personas a más de 600 km de Santiago, explicándolo de la siguiente forma “siento que es un evento que hace ruido y llama la atención de los jóvenes, no son muchas las fechas en que tantas bandas se juntan en un local «bonito» o accesible para hacer música. Esto genera un impacto positivo, ayuda a mostrar nuevas posibilidades de lo que es posible lograr, de que algunos «hitos» podrían ser cada día más una norma, sobre todo para comenzar a trabajar en conjunto a organismos municipales.”
Mariano complementa “Siento que la profesionalización del trabajo artístico en lugares como Temuco es más una necesidad que una opción. Si doblecara ha podido sobrevivir no ha sido solo por la música, sino que también por cosas como cumplir horarios, entregar un buen sonido, mantener orden en los eventos etc. Sin estas cualidades muchos locales no nos hubieran aguantado, y mucho público ya se hubiera aburrido de llegar a tocatas que suenan mal y terminan horas después del término del transporte público”.
La dulce calma antes del final llegaba con el power trío de RRHH y Jorge Shewerman. Composiciones de buen ritmo, con arreglos sutiles pero exquisitos, una cadencia vocal característica de Jorge y un par de temazos que nos dejaron con ganas de más. Nos permitían respirar, apreciar, agradecer y tomar aire para el gran final.
Era el turno de Todos Mis Amigos Están Tristes. Mi banda favorita.
Hace un tiempo ya que cerrar un festival no es necesariamente el momento más importante. Será la hora, el transporte público o el frío, que hacen que parte de la gente no aguante hasta el final. Lo lamento mucho por quienes se perdieron a los profetas en su tierra.
Solo aquí recién me atrevo a decir que, para mí, las butacas sobran siempre. La música se vive, se salta y se grita. Si los saltos al público y las personas volando entre manos en trance son más que las canciones interpretadas, dicen que la tocata fue buena. Ese índice acá se había cumplido desde la primera canción y, en TMAET, no quedaba nadie sentado.
Canciones de rock alternativo noventero compuestas e interpretadas por chicos de menos de 25 años en una comuna rural del sur de Chile. ¿Cómo pasó esto? Me imagino que por el TV cable, internet, referencias familiares y talento innato. Himnos generacionales y un ánimo por sonar grande y fuerte.
Viajaría mil veces para cantar las canciones ícono de “Carne” y escuchar de primera fuente los temas nuevos de esta banda, que coronaba una fecha inolvidable, llena de carisma, oficio, identidad y locura. Una demostración de que, con guitarra en mano y buenas intenciones, podemos ser fuertes y grandes. Unidos en esa causa, la gente tendrá que escucharnos.
“Otra cosa que yo considero que ha sido vital ha sido generar lazos y comunidad con otros sellos y agrupaciones de fuera de Temuco, con colectivos regionales como Humedales Secos, Colectivo Piloto, Fuste y Sinohayotra y sellos como Unisono, Joy Boy y Leviatan, lo que nos ha permitido proyectar a las bandas más allá de la region, ya que algo que todo el equipo esta muy de acuerdo es que siempre existieron cosas interesantes en Temuco, pero las bandas nacian y morian aca, sin romper nunca la barrera de lo local”, dice Pablo sobre cómo está funcionando la nueva escena en Chile.
Los motivos para querer combatir están siempre latentes, así que ojo con estos chicos, que están alerta a las provocaciones de la vida misma y esperan tranquilos su turno para manifestarse contra quien atente contra los valores que con tanto cariño defienden.
A modo de reflexión, Luis Gómez comenta: “Participar de Doblecara sigue siendo una experiencia de trabajo constante y en condiciones precarizantes al hacerlo sin ninguna compensación económica por nuestro tiempo, eso es algo que aún no terminamos de resolver, aun así la experiencia es enriquecedora y emocionante cuando a nuestras bandas les va bien y los chicos se detienen un momento a maravillarse de lo lejos que han llegado. Lo es también cuando vemos los valiosos vínculos que hemos construido y el apoyo mutuo.
Liderar es algo que se me ha dado bastante, quiero creer y consiste en buscar acuerdos, ayudar a crear una cultura y ética de trabajo, junto con eso ha implicado ayudar a que los chicos se desarrollen en la dirección de su preferencia y que desde ahí aporten al Colectivo, procurar que tengamos las conversaciones difíciles pero necesarias, ha significado saber escuchar, saber cuándo decir que no (sobre todo al principio) y generar las condiciones para que la gente con la que trabajas pueda brillar en lo que hace”.
Gracias, Doblecara; gracias a Woo Earplugs y a la Cami por apañar en el registro y la edición de las notas que hicimos.
Por último, una recomendación de Pablo, de Doblecara, quien nos comenta que este documental fue importante para su visión de construcción de escena…
¡Nos vemos a la próxima!
Por Sebastián Silva, productor de Nueva Escena (todos los domingos desde las 17:00 horas en todas las plataformas de Radio Futuro)
