En conversación con Andrea Moletto y Álvaro Paci en Palabras Sacan Palabras de Radio Futuro, la exministra y actual jefa de salud pública de la Universidad Autónoma, Karla Rubilar, analizó el complejo panorama político que atraviesa el país tras la aprobación de la ambiciosa megarreforma del gobierno. Si bien reconoció el éxito legislativo, Rubilar lanzó una dura advertencia sobre la estrategia utilizada por el Ejecutivo para alcanzar este hito.
El riesgo de la «mayoría mínima» en el Senado
La exvocera de Palacio se refirió al estrecho margen con el que se aprobó el corazón de la reforma de reconstrucción, señalando que esta victoria numérica podría transformarse en un obstáculo político a largo plazo. Según Rubilar, la decisión de avanzar sin un consenso amplio debilita la sostenibilidad de las políticas públicas.
Sobre este punto, Rubilar fue categórica: “Creo que lamentablemente esto de tener la posibilidad de tener un voto más en el Senado… es lo que se llama y bien conocida esa frase, pan hoy y hambre para mañana, a menos que el ejecutivo haya puesto todas sus fichas en esta megarreforma y no aspire a tener ningún otro gran proyecto que requiera grandes mayorías”.
La exministra enfatizó que esta táctica ha deteriorado el diálogo con los sectores opositores: “Creo que ha cortado muchos los puentes con la oposición. Creo que le faltó dialogar mucho más y no porque a uno le gusten los acuerdos por los acuerdos. Sino porque esto da sustentabilidad a los cambios que uno quiere generar”.
El peligro de las expectativas incumplidas
Otro de los flancos de preocupación para la experta en salud pública es el manejo de las expectativas ciudadanas frente a los efectos inmediatos de la ley. Rubilar advirtió que el triunfalismo oficialista podría volverse en contra si los resultados económicos no se perciben con rapidez.
“Asegurar de que las cosas van a cambiar como de hoy día hacia mañana, cuando además la ciudadanía lo está pasando mal es bastante peligroso porque es un gobierno que ya ha generado muchas expectativas y ha chocado con el muro de que hay cosas que no se pueden hacer de un día para otro”.
Rubilar comparó esta situación con otras promesas de campaña de la actual administración: “Es un poco como finalmente topar de nuevo con ‘vamos a expulsar 300.000 migrantes llegando’. Eso era evidente que no podía expulsar 300.000 migrantes en el corto plazo. Siento que hay aprendizajes que debieron haberse generado. De lo contrario las expectativas van a golpearles una vez más en el rostro”.
Fallas en la gestión de emergencia en el Norte
La entrevista también abordó la reciente catástrofe derivada del sistema frontal que afectó gravemente a las regiones de Coquimbo y Atacama. Rubilar criticó la falta de «escucha activa» por parte del gobierno central hacia los líderes locales, incluso aquellos pertenecientes al oficialismo.
“Tengo la sensación por las autoridades locales de que ellos levantaron las alertas de que había más cosas que hacer. Y creo que no se escuchó tempranamente la alerta de las autoridades locales. Cuando una autoridad local, sobre todo una autoridad oficialista, levanta la voz, es porque algo probablemente no está andando también”.
Para la exministra, la tardanza en declarar medidas de excepción fue un error clave: “A mí lo que me llama la atención es por qué no tuvieron una escucha activ. El haber desechado el estado de catástrofe el domingo en la noche para terminar anunciándolo en la mañana del lunes. Creo que fue un error”.
«Escucha su corazón»: Una discusión dolorosa y cruel
Finalmente, Rubilar expresó su rechazo absoluto al proyecto de ley que busca obligar a las mujeres a escuchar los latidos del feto antes de una interrupción del embarazo en las tres causales vigentes. Calificó la iniciativa impulsada por sectores republicanos y libertarios como una forma de tortura.
“A mí me parece que es no entender la crueldad inhumana que hay detrás de obligar a una mujer en esas condiciones a escuchar los latidos fetales”. Rubilar apeló a la empatía frente a casos de inviabilidad o violación: “Las niñas violadas, las mujeres violadas están viviendo un infierno. Y los gritos que escuchan son probablemente los gritos que esa mujer le propinó a su violador tratando de que detuviera el acto. ¿Cómo nadie va a estar escuchando eso en quienes redactaron este proyecto de ley?”.
La exministra concluyó advirtiendo que el patrocinio de esta ley por parte del Ejecutivo provocaría una ruptura interna: “Espero de verdad que el gobierno no patrocine este proyecto… porque si lo patrocina va a haber un quiebre además en el oficialismo”.
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