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Ángel Parra desclasifica los secretos detrás del histórico solo de «He Barrido el Sol»

El guitarrista de Los Tres estuvo en Rockshop y además de hablar de su carrera, también tuvo tiempo para explicarnos como nació el solo.

Angel Parra Los Tres
RockShop

En una reciente y distendida edición de Rockshop, Rainiero Guerrero se sentó a conversar con uno de los guitarristas más virtuosos y fundamentales de nuestro país. Se trata del incombustible Ángel Parra.

Si bien la charla repasó varias anécdotas, hubo un instante que paralizó las antenas de la 88.9. Con guitarra en mano, Parra transformó el estudio en un salón de clases. Además, le regaló a los auditores una verdadera masterclass, desmenuzando nota por nota la anatomía de uno de los punteos más coreados del rock chileno: el emblemático solo de «He Barrido el Sol».

Country californiano y tintes jazzísticos

A simple escucha, la estructura de «He Barrido el Sol» fluye con una naturalidad pop-rock brillante. Sin embargo, su ADN esconde una complejidad técnica fascinante. A pedido de Rainiero, Ángel explicó que la inspiración original para ese icónico pasaje de seis cuerdas no nació en Concepción. En realidad, sino en la costa oeste de Estados Unidos.

«Mira, lo que pasa es que yo, un joven Ángel Parra… me enseñaron cuando fui a Estados Unidos, a California», relató el músico. En ese contexto, reveló que la semilla del punteo proviene de una técnica de música country que aprendió en su juventud. A este ritmo norteamericano se sumó la mente compositiva de Álvaro Henríquez, creando así una alquimia perfecta. «Era bastante parecida la canción… Y la armonía que le puso Álvaro tiene también unos tintes yacísticos», detalló.

Fingerpicking y cuerdas al aire

Pero, ¿cómo se logra exactamente ese sonido tan percusivo y reconocible? El secreto está en la mano derecha y en el aprovechamiento máximo del mástil. Parra explicó que utiliza la técnica de fingerpicking (tocar con los dedos en lugar de la clásica uñeta). Por lo tanto, busca deliberadamente dejar sonar las cuerdas al aire para generar esa resonancia campirana.

«La música country muchas veces suena muy bien si uno toca cuerda al aire… a los que nos gusta tocar country nos gusta siempre usar la mayor cantidad de cuerda al aire», explicó con la guitarra en el regazo. Sin embargo, la ejecución no es para principiantes: exige una destreza tremenda para sortear la distancia entre las notas. «Estos saltos que son bien cuerdas muy duras, pero es una frase demasiado yacística», remató. Así definió el solo como un híbrido perfecto entre la destreza del jazz y la agilidad del country.

El arte de no «ensuciar» la canción

Más allá del virtuosismo, la entrevista en Rockshop dejó una profunda reflexión sobre el rol del guitarrista al servicio de la obra. Parra, quien en sus proyectos de jazz está acostumbrado a explayarse en largas y complejas improvisaciones, tiene una regla de oro. Cuando se trata de su rol como sideman en Los Tres, destaca el respeto absoluto por la melodía.

Su filosofía es clara: evitar la «faramalla» innecesaria. «Las melodías de Álvaro son muy evocadoras… y yo diría que el jazz es lo mismo… cuando hay silencio en ‘Un Amor Violento’, o sea, estoy esperando el silencio que hay para que ayude a la canción», reflexionó Parra.

«Eso es lo que trato de hacer, como de no ensuciar la canción», concluyó Ángel Parra. Así resumió a la perfección la madurez musical que ha permitido que los clásicos de Los Tres sigan sonando tan limpios, vigentes y magistrales como el primer día.


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