Santiago ha vuelto a situarse en el centro de la polémica ambiental tras ubicarse entre las ciudades con peor calidad del aire del mundo, superando incluso a Beijing. Este escenario ha reabierto un debate urgente sobre la efectividad de las políticas actuales y el impacto real del material particulado en la salud de la población. En este contexto, Marcelo Mena, exministro de Medio Ambiente y actual CEO de Global Methane Hub, analizó en Palabra Que Es Noticia la crisis y fue categórico al señalar que las herramientas regulatorias vigentes han perdido su fuerza.
El agotamiento del plan de 2017
Según Mena, la situación actual responde a un ciclo que no se ha cerrado administrativamente. Si bien el plan de 2017 logró bajas sostenidas, su diseño contemplaba hitos que no se cumplieron. Al respecto, el experto explicó:
«El plan de descontaminación actual está vigente del año 2017 y cuando la prohibición de la leña y la renovación del parque vehicular por la restricción vehicular. Hubo bajas sostenidas que se han manifestado todos los años, pero en ese plan que me tocó diseñar estaba puesto que tenía que actualizarse el año 2022 la prohibición de la leña del resto de Santiago y eso no se ha materializado».
Asimismo, Mena advirtió que la falta de herramientas de información para la ciudadanía agrava el problema. «Efectivamente, sin un nuevo plan de descontaminación es difícil que nos mandemos otro salto de mejora», sentenció el exministro, recordando que en el pasado las aplicaciones de calidad del aire eran masivamente utilizadas para la toma de decisiones personales.
Crítica a la gestión política y la salud pública
Uno de los puntos más álgidos de la entrevista fue la crítica del exministro a la priorización de la agenda ambiental del actual gobierno. Mena enfatizó que el foco debe retornar a la protección de la vida humana. En relación con una publicación reciente en sus redes sociales, profundizó:
«El aire está un asco y mientras el gobierno se anda peleando con las ranas y chinchillas, se olvida que el Centro de la Protección Ambiental ha sido en torno a la salud de las personas. Tiene el deber de tomar medidas y tener normas para esta función».
Para el especialista, existe un riesgo en la trivialización del tema ambiental. Según su visión, no se trata solo de la protección de especies, sino de un derecho constitucional básico. «Cuando se empieza a trivializar el tema ambiental a un tema de las ranitas, de los arbolitos… uno está perdiendo de vista que el corazón del inicio de la institucionalidad ambiental… fue justamente proteger el derecho constitucional de la gente a la vida y a vivir en un ambiente libre de contaminación», afirmó.
Además, subrayó que la inacción tiene un costo humano directo. Mena señaló que existe una norma de calidad de aire de material particulado que «está guardada esa norma en un cajón», a pesar de que su implementación podría «evitar la muerte de 2000 chilenos al año».
El problema del diésel y la leña
Al ser consultado sobre las medidas urgentes para revertir el estancamiento del smog, Mena puso el foco en el transporte privado y la calefacción residencial, descartando que la industria sea hoy el principal problema. En este sentido, detalló las acciones necesarias:
- Prohibición total de leña: «La prohibición de leña en el resto de Santiago, porque el radio urbano está prohibido, es fundamental».
- Restricción al diésel: «Hoy día 70% de las emisiones de transporte tienen que ver con vehículos privados diésel y por tanto un foco al diésel, una zona cero emisión».
- Zonas de ultra baja emisión: «Establecer una zona ultra baja emisión. Para poder entrar a ella tienes que tener un estándar de emisión mínimo… El salto siguiente es hacer eso a los vehículos comerciales».
Sobre el uso de la leña, Mena fue enfático en la necesidad de fiscalizar prácticas que, aunque comunes, son ilegales. Mencionó específicamente el uso de braseros en reuniones sociales: «Esa cuestión es ilegal. Es ilegal desde el año 90. Nosotros lo reprohibimos el año 2017 a vista y paciencia se vende, se ocupa».
Una responsabilidad colectiva
Finalmente, el exministro hizo un llamado a la honestidad intelectual al momento de buscar culpables. Por un lado, reconoció que la industria ha sido regulada intensamente y que ya no es la fuente donde se pueden obtener grandes mejoras. Por otro lado, instó a la ciudadanía a asumir su rol en la crisis.
«Lamentablemente el ambientalismo convencionalmente está más abocado a grandes fuentes, grandes malos. Pero en realidad no es una sola cuestión si es que queremos realmente descontaminar».
Mena concluyó que no es coherente reclamar por la contaminación si no se modifican los hábitos domésticos. «Acá el problema es leña y diésel, transporte es la gente y tenemos que por lo mismo asumir este como una responsabilidad colectiva. No podemos echarle la culpa al del resto de reclamar por la contaminación si es que nosotros mismos no estamos mirando el techo porque hace frío, hacemos ese asado y le ponemos un brasero para calefaccionarnos», finalizó.
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