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«Teníamos que estar listos»: El chileno que grabó a The Ramones recuerda su trabajo con los reyes del punk

En Rockshop, Jorge "Gato" Esteban visitó los estudios de Radio Futuro y repasó su participación como ingeniero principal en 'Animal Boy'

Jorge Esteban Rockshop
RockShop

Hay historias del rock nacional que cruzan fronteras de forma monumental. Una de ellas la protagoniza Jorge «Gato» Esteban, legendario ingeniero de sonido y productor chileno que conversó con Rainiero Guerrero en Radio Futuro sobre sus años dorados en la industria estadounidense y su rol fundamental en la discografía de los reyes del punk: The Ramones.

Formado en Nueva York a comienzos de los ochenta tras estudiar tecnología de grabación multipista, Esteban se abrió paso en una escena neoyorquina altamente competitiva, donde aprendió de grandes mentores antes de asumir el timón en el álbum Animal Boy (1986) de la banda neoyorquina.

Tres días a puerta cerrada y el secreto de ‘Animal Boy’

Para grabar la placa que incluyó clásicos como «Somebody Put Something in My Drink», Jorge Esteban aplicó la disciplina aprendida en sus años como asistente, solicitando condiciones especiales para capturar la esencia real de la banda sobre el escenario:

«Tenías que estar listo. Mi experiencia como asistente me dio el know-how de cómo se hacían las cosas en Estados Unidos y era muy importante no fallar. Pedí tres días de estudio cerrado para hacer un setup de música en vivo», contó Esteban en la 88.9.

Durante esas jornadas, el grupo grabó como si estuviese sobre el escenario de un club nocturno:

«Estuvimos unos tres días haciendo bases, tocando ellos como si estuvieran en un club», agregó.

La precisión de Richie Ramone: El motor del nuevo sonido

Un punto fundamental que el «Gato» destacó en la entrevista fue la figura de Richie Ramone, baterista que había ingresado a la banda un par de años antes y que aportó un carácter mucho más moderno y estricto al sonido del grupo:

«Richie era un baterista mucho más de la época, de los ochenta, mucho más disciplinado en cómo tocar. Tenía un tiempo muy de metrónomo; podía haber sido el baterista de cualquier banda de los ochenta. Eso ayudó a lograr un sonido con más punch y menos ruido, que era justo el ajuste que buscaba el productor Jambo Waar», detalló el ingeniero chileno.

Su paso por Nueva York no solo lo conectó con los Ramones, sino también con figuras como Ron Wood, Bob Dylan, Link Wray y Billy Idol, consolidando un bagaje técnico que años más tarde terminaría volcando de regreso en Chile.


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