La reciente firma del decreto de política fiscal por parte de la actual administración ha encendido las alarmas en el sector económico. Tras 90 días de gestión, el gobierno ha sincerado una situación financiera más compleja de lo previsto, marcando una trayectoria de austeridad que busca el equilibrio fiscal. En este contexto, Guillermo Larraín, economista y académico de la Universidad de Chile, analizó en Palabra Que Es Noticia con Antonio Quinteros los desafíos que enfrenta el país y lanzó una dura advertencia sobre el rumbo de las finanzas públicas.
El mito del gasto disparado y el error del «crecimiento potencial»
Larraín sostiene que el diagnóstico sobre el origen de la deuda pública chilena suele estar equivocado. Para el ex presidente del Banco Estado, el incremento sistemático de la deuda en los últimos 15 años no responde a una irresponsabilidad en el gasto, sino a una incapacidad de prever la ralentización de la economía.
Al respecto, el académico fue enfático. «El incremento en el nivel de deuda no es porque haya un nivel de gasto público que esté particularmente digamos disparado. Se disparó solo como en respuesta a grandes crisis». señaló. Larraín explicó que el gasto ha crecido según lo que los expertos dictaban, pero que la realidad siempre fue más dura. «El problema es que nos hemos equivocado sistemáticamente en cuanto es el crecimiento potencial de Chile. La economía siempre nos ha sorprendido desde hace 15 años, básicamente con niveles de crecimiento más bajos que lo que los propios expertos decíamos que era el crecimiento potencial», indicó.
La advertencia de un «círculo vicioso» económico
Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la posibilidad de que Chile entre en una espiral de contracción similar a la vivida por Europa tras la crisis de 2008. Larraín advierte que intentar corregir el déficit exclusivamente mediante recortes puede ser contraproducente para una economía que ya crece a tasas muy bajas.
«Creo que acá no corremos el riesgo de meternos una suerte de círculo vicioso, de recorte de gasto público, de bajo crecimiento, recortes de gasto público, porque no llegan los ingresos tributarios. Y eso es a su vez restrictivo», sentenció el economista. Según su visión, este escenario se agrava porque la inversión privada no reaccionará si percibe inestabilidad. «Por el lado de la inversión no va a haber gran crecimiento. Porque la percepción de los empresarios es que la situación no es muy buena los próximos 2 años», complementa.
¿Es posible recortar 6.000 millones de dólares sin afectar lo social?
El gobierno ha insistido en que los ajustes fiscales no tocarán las prestaciones sociales. Sin embargo, para Larraín, la magnitud del recorte anunciado (cerca de dos puntos del PIB) hace que esa promesa sea matemáticamente casi imposible de cumplir, considerando la estructura del presupuesto chileno.
El académico fue tajante sobre este punto. «En la de la forma como se está planteando 6.000 millones de dólares, tú no vas a encontrar forma de hacerlo sin afectar en alguna dimensión el gasto social. O sea, honestamente no hay cómo», explica. Además, añadió que un ajuste de esa magnitud, que equivale a «más o menos un 10% del gasto público total», deja muy poco margen de maniobra fuera del ámbito social, afectando incluso áreas prioritarias como la seguridad.
Reforma tributaria y la trampa de la inversión
Sobre la denominada «megarreforma» y la baja del impuesto corporativo, Larraín advierte que el beneficio para el crecimiento no es automático. La clave reside en la estabilidad a largo plazo, algo que, a su juicio, el actual manejo político no está garantizando al negociar con votos marginales en lugar de buscar un consenso amplio.
Larraín explicó que la baja tributaria puede terminar simplemente en consumo si no hay confianza. «Las empresas pueden decidir hacer cualquier cosa, no necesariamente invertir. Si si es que yo veo que el horizonte es complejo. No necesariamente voy a invertir la plata. A lo mejor voy a aprovechar justamente de retirar esa plata como un dividendo y me lo consumo», comenta. En consecuencia, instó a «sacar, ojalá, la discusión tributaria del horizonte de discusión política» para que los actores económicos dejen de hablar de impuestos y se enfoquen en la innovación y el desarrollo.
El sistema político como obstáculo al crecimiento
Finalmente, el economista lamentó que el espectáculo político, marcado por acusaciones constitucionales y sentimientos de venganza, distraiga de los problemas de fondo. Para Larraín, este clima impide enfrentar el desafío de sacar al país de 15 años de estancamiento.
«Es un espectáculo pobre. Un espectáculo de poca monta en lugar de estar discutiendo los verdaderos desafíos que tenemos como país en materia de crecimiento económico, donde hay mucho que hacer. Porque sacar al país de una de 15 años de crecimiento al 2% no va a ser fácil», concluyó.
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