A fines de los años 90, el nu metal vivía uno de sus momentos más populares. Bandas como Korn, Limp Bizkit y Deftones dominaban la escena, pero el 29 de junio de 1999 apareció un disco que rompió todos los esquemas.
Ese día, Slipknot lanzó su álbum debut homónimo y presentó al mundo una propuesta tan agresiva como inquietante: nueve integrantes, máscaras, overoles idénticos y un sonido que mezclaba violencia, caos y una técnica poco común para la época.
Lo que comenzó como una banda formada en 1995 en Des Moines, Iowa. Rápidamente dejó de ser un fenómeno underground para transformarse en uno de los nombres más importantes del metal moderno.
El disco que cambió la historia de Slipknot
Antes de llegar a las grandes ligas, la banda había publicado el demo Mate. Feed. Kill. Repeat. en 1996, trabajo que les permitió hacerse un espacio en la escena independiente y comenzar a llamar la atención de la industria.
Con la llegada de Corey Taylor en la voz y tras una intensa etapa de giras —incluyendo una aparición en Ozzfest 1999—, Slipknot lanzó su esperado debut con canciones que rápidamente se transformaron en clásicos como «Wait and Bleed». «Surfacing», «Eyeless» y «Spit It Out».
El álbum no solo mostró una intensidad inédita para el género, sino que también presentó una identidad visual que convirtió a la banda en un fenómeno cultural.
Un disco que conquistó a la crítica
Contra todo pronóstico para un álbum de metal extremo, Slipknot recibió elogios prácticamente unánimes.
AllMusic lo calificó como «un debut auspicioso», mientras que Rolling Stone aseguró que aquello era «metal con M mayúscula». Por su parte, Kerrang! destacó su carácter «crudo y completamente intransigente».
Con el paso de los años, el disco fue incluido en diversas listas de los mejores álbumes de metal de todos los tiempos, entre ellas 1001 álbumes que debes escuchar antes de morir, además de ser reconocido por publicaciones como Q y Classic Rock por su enorme influencia dentro del género.
El comienzo de una carrera imparable
El éxito del disco permitió que Slipknot dejara atrás los clubes pequeños para convertirse en una de las bandas más convocantes del planeta.
Además, «Wait and Bleed» consiguió una nominación al Grammy como Mejor Interpretación de Metal, un reconocimiento que consolidó el impacto que había generado el grupo en apenas dos años desde su salto al circuito internacional.
En 2001 llegaría Iowa, otro trabajo fundamental en su carrera, aunque para muchos fanáticos y críticos, el debut homónimo sigue siendo la obra que mejor capturó la esencia más salvaje y revolucionaria de Slipknot.
A 27 años de su lanzamiento, Slipknot continúa siendo un álbum imprescindible para entender la evolución del metal moderno y el disco que convirtió a nueve músicos enmascarados de Iowa en una de las bandas más importantes de las últimas décadas.
