ENTREVISTAS

«Qué maravilla decir ‘no sé'»: Por qué Ana Reeves defiende la duda como un acto de rebeldía en el Chile actual

La actriz reflexiona sobre la crisis de certezas en Chile y por qué la duda es una herramienta revolucionaria. Descubre cómo la obra "Veredicto" transforma al público en juez y reivindica el valor de decir "no sé".

Hector Muñoz Tapia |

Ana Reeves Psp Web

Ana Reeves Psp Web

En un escenario social marcado por la polarización y la urgencia de respuestas inmediatas, los actores Ana Reeves y Sergio Piña han lanzado una reflexión que resuena como un manifiesto de resistencia intelectual. A propósito de la obra Veredicto, que celebra los 35 años de la compañía Teatro La Puerta en Matucana 100, los intérpretes profundizan en conversación con Álvaro Paci en Palabras Sacan Palabras la necesidad de recuperar el espacio para la incertidumbre.

Para Reeves y Piña, la sociedad contemporánea ha sido adiestrada para el éxito y la victoria constante, dejando de lado la profundidad de la reflexión. En este contexto, el teatro surge como un ejercicio ciudadano donde la duda y la gestión del disenso se convierten en las mayores virtudes.

El dilema de Lars Koch: Entre lo jurídico y lo ético

La obra sitúa al público frente a un caso límite: un aviador que debe decidir si derriba un avión comercial para salvar a miles. Sergio Piña, quien interpreta al abogado defensor, explica la complejidad del conflicto que el espectador debe resolver.

Según detalla Piña: «El acusado es Lars Cog, es un aviador muy experimentado que tiene que tomar una decisión en en un momento crítico que es eh echar abajo un avión de pasajeros… puesto que está secuestrado por un terrorista y va en dirección hacia un estadio de fútbol donde hay 70,000 personas». Para el actor, este escenario trasciende las leyes: «cuando entramos en ese en ese territorio de la defensa, claro, hay dos ámbitos, no está el jurídico, pero también está el ético».

La dictadura del «ganar» y el sistema educativo

Ana Reeves es categórica al señalar cómo las estructuras sociales en Chile han moldeado una mentalidad competitiva que anula el cuestionamiento. Según explica, esta presión comienza desde la infancia: «En nuestro país… cuando tú votas o haces algo, estás acostumbrado a que lo haces para ganar. Es lo mismo que en los colegios. Tú tienes que ganar una buena nota… sacarse esa mentalidad del ganar».

Esta observación se expande hacia el consumo cultural y digital, donde la rapidez se impone sobre el sentido. «Todos los programas que tú ves o lo que veas incluso en las redes, en televisión abierta, es para ganar, ganar algo… velocidad y ganar», enfatiza la actriz.

El derecho a dudar: La base del pensamiento crítico

Frente a esta inercia de certezas absolutas, la propuesta de Veredicto se presenta como una anomalía necesaria que permite al asistente habitar la duda. Sergio Piña relata una experiencia reveladora durante sus presentaciones en comunidades: «lo que más me sirvió es mantener la duda por 2 horas. O sea, nosotros queríamos sacarle el molde. Ese es un contexto ciudadano. Las personas valoran, por ejemplo, no concluir».

Para Piña, esta incapacidad de dar una respuesta rápida es fundamental: «es la base de la del pensamiento crítico, de la reflexión crítica. No saber». Reeves coincide plenamente en la belleza de este proceso: «La Palabra dudar es fantástica porque es darte permiso a no tener que ganar, sino a cuestionar y pensar… poder decir, ‘No sé’. Qué maravilla».

El teatro como ensayo de convivencia y democracia

La obra no solo plantea un dilema moral, sino que funciona como una práctica de habilidades cívicas necesarias para el Chile actual. Sergio Piña destaca que el proyecto busca conectarse con las necesidades del entorno social tras los procesos constituyentes.

Piña afirma: «el tema de sostener una controversia, donde tenemos diferencias valóricas… es una práctica para la sociedad civil que es que las controversias tenemos que poder vivir con ellas… porque lo primero que hay no es acuerdo, lo primero que hay es controversia, choque». El teatro, según el actor, ofrece un espacio protegido para esto: «ese es un espacio medianamente cuidado para expresar tu disenso o tu inconformidad con algo».

Una experiencia viva sin intermediarios

En tiempos de mediación tecnológica, la compañía defiende el teatro como un encuentro humano irreemplazable. Sergio Piña describe este viaje de 35 años como una vuelta hacia el oficio más puro: «una de las experiencias vivas que nos va quedando en la humanidad, que es el teatro, donde hay encuentro, donde no hay intermediación de algo, de un de un objeto, un aparato… sino que es un encuentro entre personas con todo».

Finalmente, Ana Reeves invita a la audiencia a utilizar esta experiencia para construir diálogos constructivos: «Parejas, matrimonios o padres con hijos… pueden votar en contra unos y a favor el otro… Eso va a crear un diálogo inevitable, no un choque, un diálogo». Con esta premisa, los actores se despiden de la entrevista deseando a los auditores un «buen veredicto de vida».

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