La reciente salida del subsecretario de Ciencia, Rafael Araos, ha dejado al descubierto una profunda crisis de gestión y tensiones internas en una de las carteras más jóvenes del Estado chileno. En medio de cuestionamientos hacia la ministra Ximena Lincolao —mencionada en las fuentes como Alincolado— por reuniones no registradas bajo la Ley de Lobby y diferencias de criterio con sus equipos técnicos, el exministro Andrés Couve analizó en Palabras Sacan Palabras con Álvaro Paci el complejo escenario que enfrenta la institucionalidad científica nacional.
La urgencia de una visión de Estado
Para Andrés Couve, el principal problema no radica únicamente en las personas, sino en la pérdida de una mirada de largo plazo que es fundamental para que el conocimiento se transforme en un motor económico. Según el exministro, los países que han tenido éxito en esta materia no lo han logrado en un solo ciclo de gobierno.
Al respecto, Couve enfatiza: «Cualquier país que haya llegado a incorporar la ciencia y la tecnología como motor de desarrollo se ha demorado en la era moderna, 15 o 20 años con políticas estables, con un financiamiento que se mantiene en el tiempo y con una visión de largo plazo de parte no solamente de las autoridades, sino que también de las intenciones de un país».
Esta estabilidad se ha visto amenazada por una alta rotación en el liderazgo de la cartera. Couve recuerda que, incluso con herramientas legales para proteger la continuidad, la realidad política ha impuesto un ritmo distinto: «Lo que hemos visto es que hemos visto en el gobierno anterior cuatro autoridades en el Ministerio de Ciencia, cuatro ministros y ministras y ahora estamos viendo nuevamente recambio muy temprano de autoridad».
El vacío estratégico y la falta de un programa oficial
Uno de los puntos más críticos señalados por el exministro es la ausencia de una política pública formal que guíe las decisiones de la actual administración. Couve advierte que esta falta de definición no solo es un problema de gestión, sino un incumplimiento de los mecanismos que la propia ley establece para el ministerio.
«No hemos visto todavía un programa y como te decía al principio, la ley del ministerio exige que cada gobierno entregue una política, una política para el desarrollo de su sector en los 4 años que le corresponde. Entonces, esa política tiene los énfasis, esa política tiene los programas que se van a priorizar».
Sin este documento estratégico, las decisiones presupuestarias y los ajustes en los programas corren el riesgo de ser percibidos como arbitrarios por la comunidad científica. Couve es tajante en este diagnóstico. «Ese programa hay que tenerlo muy muy claro, porque si no después los recortes parecen parecen caprichosos, generan demasiado debate y es difícil defenderlo», afirma.
Innovación vs. Ciencia de base: Un debate mal planteado
La salida del subsecretario Araos estuvo marcada por trascendidos que apuntaban a una priorización de la innovación y el emprendimiento por sobre la investigación básica. Sin embargo, Couve defiende que la ministra tiene el derecho de imprimir su sello, siempre y cuando sea transparente y equilibrado.
«A mí me parece muy legítimo decir el matiz de esta administración va a ser tecnológico, de emprendimiento y de innovación. Que es algo que a Chile le hace muchísima falta. No significa vestir un santo para vestir otro, ¿cierto?». El exministro añade que el país no puede darse el lujo de elegir una sola vía. «No queremos reducir los fondos para investigación científica, pero una cosa muy distinta, es decir, que no queremos promover la innovación y el emprendimiento y el desarrollo tecnológico como parte fundamental de este ministerio», comenta.
El desafío del financiamiento: Una «tarea titánica»
Finalmente, Couve abordó la histórica deuda de inversión en ciencia, que sigue lejos del 1% del PIB esperado por la OCDE. Para el experto, la responsabilidad no es solo fiscal, sino que requiere un compromiso agresivo del mundo empresarial que hasta ahora ha estado ausente en los planes de desarrollo nacionales.
«Alcanzar el 1% del producto interno bruto, yo le llamo una tarea titánica. Esto no se va a hacer en un par de años. Tiene que haber una inversión sostenida. El sector público tiene que incrementar esa inversión y ahí hemos estado lento. Pero el sector privado tiene que incrementar aún más la inversión en ciencia aplicada y tecnología para sus negocios».
En un contexto de crecimiento económico estancado, Couve advierte que no incorporar el conocimiento en la matriz productiva es un error estratégico. «El crecimiento hoy día está dado por el desarrollo tecnológico, por la creación de conocimiento. Entonces también ahí hay una responsabilidad y una deuda pendiente de nuestra economía de incorporar decididamente el conocimiento para mejorar productividad», concluye.
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