En una reciente entrevista con Andrea Moletto y Antonio Quinteros en Palabra Que Es Noticia que comenzó abordando la celebración de la Vendimia del Valle del Maipo como motor del turismo regional, el gobernador de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, derivó la conversación hacia un análisis crítico y profundo sobre la gestión del Gobierno central.
Sus palabras no dejaron espacio para interpretaciones ambiguas: existe una preocupación latente por lo que define como una desconexión con las necesidades urgentes de las comunas más vulnerables.
La «insensibilidad» ante el Fondo Común Municipal
El punto de mayor fricción surgió al analizar el proyecto de ley misceláneo del Ejecutivo, al cual Orrego cuestionó desde su misma denominación. Según el gobernador, es «bien raro este proyecto de ley misceláneo que se le puso como título reconstrucción y que de los 50 artículos tiene solo un artículo vinculado a la reconstrucción y todo lo demás es casi reforma tributaria».
La mayor preocupación del gobernador radica en cómo estas medidas afectan el financiamiento de los gobiernos locales. Al referirse a la exención de contribuciones, Orrego fue tajante: «¿Por qué vamos a eximir a una persona mayor de 65 años que tiene una fortuna? No lo entiendo, de verdad. O sea, vamos a eximir a una persona con una fortuna para quitarle plata a las comunas más pobres, a Cerro Navia, a La Pintana, no lo entiendo».
Esta medida golpea directamente al Fondo Común Municipal, del cual, según advirtió, el «85% o 90% de los municipios depende casi exclusivamente». Para la autoridad regional, esta política carece de foco social: «Creo que este gobierno es insensible… a la realidad de todas las comunas de Chile que dependen de estos fondos».
«Lo barato cuesta caro»: El drama de las obras abandonadas
Otro eje central de la crítica de Orrego fue el abandono de grandes proyectos de infraestructura, citando específicamente el caso del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) y la ciclovía de la Alameda. Orrego denunció que la falta de continuidad en las obras públicas no representa un ahorro, sino un perjuicio fiscal masivo.
«Abandonar las obras por la razón que sea, ya sea capricho, ya sea desprecio por la cultura, ya sea simplemente una idea, un ahorro. Cuando ya están adjudicados los contratos, es un pésimo negocio para las arcas fiscales. Y es un pésimo negocio para la ciudad». Al respecto, enfatizó una máxima que ha marcado su gestión: «lo barato cuesta caro».
El gobernador contrastó esta situación con su propia administración, señalando que recibió 12 obras paralizadas y todas están en proceso de finalización, a pesar del costo adicional. «Cuando uno termina una obra es como decirle a la ciudadanía: ‘Oiga, usted me importa'».
Seguridad: «Estamos normalizando contar muertos»
La crisis de seguridad que atraviesa la capital fue quizás el punto más sombrío de la intervención de Orrego. Con una cifra alarmante de «30 homicidios en dos semanas», el gobernador alertó sobre una deshumanización de las víctimas y una falta de reacción gubernamental.
«Estamos normalizando, estamos empezando a contar los muertos en vez de nombrar los muertos». Esta crítica apunta directamente a la falta de herramientas concretas para enfrentar la emergencia delictual en las calles de Santiago. Según Orrego, «el gobierno de emergencia, de la inseguridad no tiene ninguna medida de emergencia para la seguridad».
Urbanismo y Medio Ambiente en la mira
Finalmente, el gobernador expresó su rechazo a las modificaciones en la ordenanza general de urbanismo que buscan liberar la densidad habitacional sin una planificación adecuada. Recordando los problemas de comunas vecinas, fue enfático. «No queremos repetir el urbanicidio de estación central con los guetos verticales», afirmó.
Asimismo, lamentó la falta de protección a recursos naturales críticos, criticando que desde el nivel central se utilicen frases que buscan «ridiculizar lo que se está protegiendo», como en el caso de los humedales. Para Orrego, el cuidado del entorno es fundamental para la salud de la población. Afirmó que «no cuidarlo es no cuidarnos a nosotros mismos».
La entrevista cerró con un llamado a la seriedad del Estado para generar confianza, tanto en los ciudadanos como en el sector privado, bajo la premisa de que una ciudad se construye terminando lo que se empieza y protegiendo a quienes más dependen de la gestión pública.
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